7/2/17

Cuaderno de Secundaria, video lectura en voz del autor. Noches y Poesía.

CUADERNO DE SECUNDARIA
Video Lectura en voz de Andrés Castuera-Micher


CAPÍTULO 1: EL PATIO

CAPÍTULO 2: LAS TRENZAS

CAPÍTULO 3 y 4: "LA BICICLETA" y "EL CORAZÓN"


CAPÍTULO 5 y 6: "LA DECLARACIÓN y "LA PLANA"

CAPÍTULO 7 y 8: "EL ESTÓMAGO" y "EL PARQUE"

CAPÍTULO 9 y10 : "LAS ABEJAS AFRICANAS" y "EL SÍ"


CAPÍTULO 11: "LA LISTA DE ASISTENCIA"

CAPÍTULO FINAL: "LA PUERTA CAFÉ"

Adquiere el libro "Cuaderno de Secundaria" en este link:

® 2013, Andrés Castuera-Micher, Cuaderno de Secundaria, Edición de Autor. 

6/2/17

Galimatías de un hombre roto.


Al pequeño hombre roto que se asomaba por mi ventana cada mañana, todo aquel trance,
le cuarteó su reloj de arena 
y por eso, 
cada vez que quiere  vivir como antes, la arena , que no deja de regarse, le recuerda, 
a base de dolor, 
que el cristal agrietado no va a cicatrizar.

Es un hombre silencioso y roto 

que escribe para quitarse la vida de a poquito 
y que nadie lo note... 
porque sabe que esa etapa de su vida dejará, 
mas que recuerdos, cicatrices.

El hombre roto que cantaba canciones incompletas bajo el chorro tibio de la regadera, 

siempre nadó contra la corriente 
hasta que un día, de tanto esfuerzo, se le reventó el corazón 
y cuando lo vieron a la deriva nadie lo ayudó, 
nadie pensó que había muerto luchando, 
pensaron que al fin se había dado por vencido.

El callado hombre roto que se sentaba en las piernas del abuelo, tiene ganas de tanto y fuerzas para casi nada, 

que se balancea con más espíritu que cuerpo. Anda pues, buscando al abuelo, otro equilibrista, 
ahí nomás pues, mientras se pueda.

El hombre roto, que clava las uñas en mi pecho, 

sólo camina, es lo que sabe hacer.

Hay cierto tipo de hombres rotos, 

como el que se alimenta de mi hipotálamo, 
a los que no les gusta la realidad 
y se engrapan los párpados a algún sueño 
que tampoco saben cómo soñar pero, 
no obstante, se tiran por la ventana tras él.

A un hombre roto, 

como el que se sostiene de mi espina dorsal, 
los pendientes se le escurren, 
desde la punta del ojo hasta la cañería, 
en forma de agua muy salada.

Un hombre roto, como el que llevo sobre los hombros, 

arruga las hojas de las agendas 
y asume que el futuro es el siguiente minuto.

Al hombre roto que platica con las libélulas, de noche, 

le inquieta la importancia de las cosas pares, 
cuando un ojo tiene con quien llorar, 
una mano comparte el puño al estallar de coraje, 
a un pie lo acompaña otro a caminar
y le entristece que, non, el corazón, 
esté condenado a latir y sufrir en solitario...

Los susurrantes hombres rotos, 

como el que dejó de soñar por la necesidad de respirar, 
son, hoy en día,  sólo un murmullo del tiempo 
y pronto habrán de callar. 

Esos hombres rotos, 

cómo los que devoran la columna, vértebra a vértebra, 
son siluetas tenues, sólo han sido arena cayendo del reloj. 

El hombre roto con huesos de espina, 

es un caminante que ha terminado 
con las suelas de sus zapatos.

Cada hombre roto, cómo el que llora ácido, 

ha descubierto que se ata a los sueños 
para aferrarse a la vida, 
para luego descubrir que son, precisamente los sueños,  
los que lo están jalando al fondo del pozo.

Los hombres rotos, 

como el que se esconde atrás de mi esternón, 
suelen caminar cabizbajos, no es por tristeza, 
están tratando de entender la dirección de sus pocos pasos...

El hombre roto, se balancea en el andén mientras piensa, esperando al tren: "Me le estoy cayendo al mundo"...


El dolor que siente un hombre roto al caminar es tanto que, por la madrugada, sólo pide que interpreten su silencio... si es posible con chelo y saxofón...


Al hombre roto le duele.

En serio duele y el dolor no se va.... 
Va, viene y, cuando se va, de pronto,  
lo deja respirar, sonreír, 
recordar como era todo antes de quebrarse 
por unas horas, casi le permite olvidar lo mucho que duele, pero cuando la grieta se abre un poco más 
duele hasta que oprime y asfixia...

Los hombres rotos, pensativos y envalentonados,  

ofrendan todo su  cuerpo al corazón, 
lo escuchan le proponen un trato:
latir juntos, con la poca paciencia que les  queda... 

Y entonces, el hombre roto, 

con cara de esperanza,  comienzas a ver de frente al borde, todo se vuelve una cornisa
y aprende que no le queda más que vivir como equilibrista
sabiendo que la caída será dura y definitiva
pero se aferra al cable con lo que le queda de corazón...

El hombre roto que llora sentado en mis vísceras 

ha decidido reírse para tomar en serio a la vida.

Al espíritu libre del hombre roto 

que bebe a sorbos el té y el aliento,  
ya le queda chico aquel cuerpo y sus costuras abiertas.

Un hombre roto 

como el que mira la puerta cerrada 
tratando de olvidar lo que hay del otro lado, 
sabe que, a veces, es mejor quemar la lista de pendientes 
asirse a lo que puede, todavía, 
agarrar con las manos cansadas.

Cuando tratan de decirle al hombre roto 

que todo sucede por algo 
y que ha valido la pena romperse por vivir lo que ha vivido, 
el hombre se levanta y grita por el ojo de la cerradura 
que no, que no ha valido la pena.

El hombre roto y despeinado camina, 

aunque sabe que, tabla por tabla, 
el puente se está cayendo.


Este hombre roto nació, le rompieron el corazón, 

creció y se rompió el corazón. 
Así la triste historia del hombre roto 
y su sobre valorado y vulnerable músculo.

Al hombre roto se le puede ver al caer la noche, 

mirando las estrellas 
y preguntándose con lágrimas de sal y melancolía: 
"¿En qué momento me rompí de esta manera?"


® 2017, Andrés Castuera-Micher, Galimatías de un hombre roto.


Dibujo: "The broken man".

® 2010, Loui Jover
https://www.redbubble.com/es/people/LouiJover



5/10/16

Algo se nos ocurrirá

Algo se nos ocurrirá
para escaparnos del mundo
para no volver nunca
para volvernos cuerdos...

Para que esta historia no deje de escribirse
para ganar las batallas perdidas
y siempre, siempre estar con la certeza de que no estamos solos

para no estar solos,
quizá para que la soledad sea compartida
o para que el tiempo deje de pasar inadvertido
tengo la certeza de que algo se nos ocurrirá.

Algo se nos ocurrirá para decir lo que callamos
para ahogar el aire que se interpone entre los dos
cuando estamos tan cerca
y sobre todo para dejar de tenerle miedo al miedo...

Para que los días siempre sean lluviosos
para cambiar al mundo
o al menos para que el mundo no nos cambie tanto a nosotros,
para escuchar lo que no decimos y para no tener que apretar los labios
y dejarlos que tengan vida propia
algo,
algo se nos ocurrirá.

Para que sepas lo que tienes que saber sin que diga nada,
y para tener la certeza de todas tus dudas,
para que no nos falte valor ni cobardía,
para que al tomarnos de la mano se detenga el tiempo
estoy seguro de que algo se nos ocurrirá...

Despreocúpate que algo,
algo se nos ocurrirá.

© 2016. Andrés Castuera-Micher

Dibujo:
© 2008, Anastasia Baranoff (Argentina)
http://www.artelista.com/obra/6904734018004984-amantes.html

25/9/16

Filosofía de un Llanto


Vamos a dejarnos de lágrimas,
es hora de llorar con los dedos de los pies
así, dibujando soledades
así, con la arena,
dicen los que saben que con la arena se llora mejor...

Llorar no duele lo suficiente
y tapa las fosas nasales
y entonces
la sensación no es triste,
es estorbosa, como lo fuiste,
es demasiado nasal para mi gusto
y tan cerca y tan lejos de la boca...

Mis ojos cínicos saben lo que hacen
así que vamos a dejarlos callar
y vamos a comenzar a hacer lágrimas nuevas
unas que se puedan volver a utilizar
en caso de hallar las cartas bajo el sofá....

¿Te va bien que te llore a mi manera?

¿O quieres algo más convencional?

Llorar no me llevó a ninguna parte
y llorar distinto tampoco
pero al menos podré contarle a tus recuerdos
que hemos inventado una forma nueva
de querer con el estómago,
de llorar con los dedos de los píes
y de olvidar con los recuerdos...

Voy a llorarte a mi manera
y mis lágrimas, a su modo
asumirán que sólo sirven para endulzarle el café a los otros.

© 2016. Andrés Castuera-Micher

25/8/16

Tratado Amargo sobre Dulces


Cuando hablaba con la pistola en la mano
todos lo escuchaban, se sentía importante
la gente le hacía caso, pues...

Ahora, que lo único que tiene en la mano son dulces
la gente lo ignora, finge dormir recargado en la ventanilla, le sube el volumen a sus audífonos apagados o comienza a platicar con la persona de al lado...

Tanta indiferencia le recuerda la cárcel,
tanta falsedad le recuerda su hogar

Él no sabe 
no sabe 
no sabe hacer otra cosa

no es pobre porque quiere
nadie lo es,  aunque lo afirmen los que cierran el vidrio para ignorar las manos extendidas

Él no puede
no puede
no puede trabajar
los tatuajes, las cicatrices y las muletillas al hablar
suelen cerrarle las puertas de los empleos...

no está desempleado porque quiere
aunque lo aseguren los empresarios cenando en restaurantes de lujo
humillando a los meseros y acosando a las camareras
con la soberbia al portador en las carteras...

Él vende dulces
chocolates
si son robados o no
no dejan de ser chocolates...

Parece un crimen pagar cinco pesos por un chocolate
a uno menos afortunado
que no fue aceptado en la escuela
en la familia
en la casa
en el mundo...

Solo sé que si algún día
los chocolates de a cinco
se vuelven balas calibre veintidós
la culpa no habrá sido de él...

Es que no entendemos a punta de chocolates
solo a punta de madrazos, de balas...

Chocolate amargo
a las 20 horas en el trayecto diario...

Insisto, no es pobre porque quiere
es pobre porque puede...
y porque no puede...

aunque tú, detrás de tu escritorio y con el salario asegurado
afirmes lo contrario...


®Andrés Castuera-Micher, 2013. Mi País Roto. 

24/7/16

Primera Epístola de Magdala

Mi muy querido y estimado Señor Jesús:

Esta noche no he podido conciliar el sueño
el episodio que nos ha hecho coincidir
me tiene incómoda y confusa,
se lo confieso.

Debió dejar que yo los enfrentará
¿Qué le hace pensar que no podía con ellos?
¿Qué le hizo creer que esos hombres llenos de libido eran una amenaza para mí?

Me ha dejado como una tonta frente a todo un pueblo,
Debe saber que cómo  esos, he domado a varios,
que en verdad estaban desesperados porque fueron descubiertos por sus esposas
porque su hombría fue puesta en cuestión
porque no pueden imaginar a sus esposas haciendo lo que ellos pagan por hacer conmigo
pero sin  paga y con amor...

Debió dejarlos intentar lapidarme a pedradas
que nos lapiden a todas, si ese es el precio de ser tratadas como esclavas...

Sepa usted, mi ingenuo Jesús,
que tengo puños, saliva y otros modos de escupir,
sepa usted que cada piedra en verdad sería una lápida para ser vengada más tarde,
por las demás, por las que esperan....

En todo caso,
debió dejarme a mi
arrojar la primera piedra a todos los presentes,
incluido usted con su rostro de niño tierno
 y su mirada de que no sabe nada, o no quiere saberlo, de este mundo...

Yo estoy libre de pecado,
o los que usted y los otros llaman pecado, a mi no me causan esclavitud alguna..


yo podría arrojar una loza del tamaño de mi pureza
y lapidar a ese pueblo de hombres y bestias...

En tal caso, la libertad le puede parecer pecado.

Yo no tengo nada que esconder
son ellos los que se esconden en mi lecho
en mi cama y en mi sexo de la mediocridad que los rodea...

Yo soy una mujer que sabe entregar lo justo
sin entregarlo todo...

Me hizo usted ver débil, mi estimado señor
me hizo parecer que necesito de un hombre para defenderme de los otros
y cree, no obstante, que me salvó...

Déjeme arrojar mis propias rocas
deje de librarme de pecados propios y ajenos...

Si volvemos a encontrarnos en situación similar,
arroje una piedra al que usted quiera,
verá como los demás corren a esconderse...

O venga un día de estos,
a conocer mi trinchera,
verá que tenemos mucho más que piedras
verá que somos invencibles, verá que sabemos como y porqué luchar..

Pero no se interponga de esa forma,
porque le van a caer las piedras,
las de ellos y las nuestras...

No vuelva a perdonarme enfrente de todos,
puede confundirlos
y hacerles creer que necesito su perdón o el de cualquiera,
¿en tal caso, quién le facultó a usted, para condenarme o exonerarme?

Y por favor, no se le ocurra hablar de lo sucedido a nadie,
no es lo que queremos que se sepa,
no vaya a ser que luego cualquier hombre vaya por la vida
queriendo salvarnos del primero que crea que tienen derecho a tirarnos piedras...

Fraternalmente, María Magdalena.

© 2016, Andrés, Castuera-Micher, "Cartas desde Magdala"
IMAGEN:

© 20012, @MUSAMOLONA "MARÍA MAGDALENA D’APRÈS CARAVAGGIO PERO LIGHT, O SEA CON 0% DE CARAVAGGIO"

https://musamolona.com/

17/5/16

Un siete sin Mario, un siete de mala suerte.

El siete siempre me había simpatizado
con la graciosa cábala que encierra
con la esperanza que da a los amantes del azar,
con su graciosa forma de uno agachado
con ese augurio en las ruletas
con ese toque inmortal que suele darle a los gatos..

Pero hoy ha caído de mi gracias
ese número se tiñe de una ausencia imposible de asumir,
el siete junto con el diecisiete
crean una náusea melancólica
y vuelven a a abrir la herida de que a usted,
hace precisamente siete años,
se le ocurrió largarse de aquí.

Y así como su siete en el aniversario
nuestro 43 en México sigue asfixiando
y en tres cifras las muertas y los muertos
siguen llenando los sacos de la impunidad.
Usted sabe de lo que le hablo.
Conoce lo que nos duele,
y a dónde quiera que esté, le sigue doliendo.

Siete años esperando el libro que ya no será publicado
el poema preciso y acertado que no escribirá
esa cucharada de renglones para el dolor de Patria.

Yo no sé como lo recuerdan otros,
pero así es como yo lo recuerdo,
como yo lo quiero recordar,
sirviéndole una cucharada de mundo
para que se anime a resucitar siete minutos
y con siete palabras
nos salde la deuda de siete años sin su grito renovado.

Hay necios, como yo, que dicen que los poetas nunca mueren,
pero la verdad es que comienzan a agonizar
cuando las vísceras estallan por la ausencia inexplicable
de un andariego de cabello y bigote gris
que se sonreía para que nadie descifrara su enojo por el mundo.

Ya sé que se murió porque se quería morir
porque en este mundo y su ridículo diámetro
ya no había lugar para mentes libres con plumas valientes...

Pero uno es egoísta y lo quiere a usted aquí,
abajo, marchando, levantando los puños
y gritando lo que, poco a poco,
se nos olvida como gritar...

El siete hoy es un número de mala suerte
pero que pasar debajo de una escalera
o romper un espejo
es el número que cumple de ausencia un poeta...

Un siete sin Mario, un siete de mala suerte.


17 de Mayo 2016.
©Andrés Castuera-Micher.