17/5/18

9 años, mil razones, un poeta: Mario

Nueve años que siguen lastimando
un silencio que ya lastima los oídos
y la espera eterna de algún renglón
que nos diga que acá está con nosotros
un poco de tinta de su puño
que nos regrese la esperanza
que nos contagie, a punta de versos,
la viruela de los poemas necesarios.

¿Qué le digo, Mario?
si bien sigo objetando su muerte
tampoco hay mucho para que vivir en este mundo.

Hizo bien en escaparse, en decirnos "Ahí se quedan, yo me voy"
ya sus versos no cabían en los limitados y ridículos hemisferios que se le caen al planisferio
por ridículos, racistas, rotos, rompe sueños.

Mario,
seguro ya lo sabe
pero se ha puesto en boga eso de poner paredes
eso de matar niños y niñas con bombas al portador
y en el pedazo de América que todavía no se hipoteca
los sueños son motivo de impuesto al miedo agregado.

La guerra ya se escribe hasta con faltas de ortografía
y la gente se hace el amor por vía cibernética
y las caricias más íntimas se quedan en los teclados...

La piel es un lujo y las palabras un fetiche en desuso...

La poesía, no obstante, se aferra a sobrevivir
y todavía, de esquine en esquina, puede verse a un muchacho con una rosa en la solapa
y a otro que lo espera, sin saberlo, al otro lado de la plaza...

El amor no está de moda
pero hay mujeres que se toman de la mano sin temor entre las luces verdes del semáforo.

Quedan dos o tres necios que le dan razón a la poesía..

En nueve años, Mario,
los poetas, como usted,
siguen faltando en calles idiotas como ésta.

Hay poesía,
nos quedan sus versos,
habemos necios, aunque no los necesarios

y entre una latitud y otra, su silencio se vuelve insoportable

Mil razones no serían suficientes para olvidarle,  poeta andariego.

Nueve años, mil razones, un poeta: Mario.

y una posdata que le sigue aguardando en el café,
a las ocho menos quince.

17 de Mayo, 2018.

Andrés Castuera-Micher

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