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26/12/22

Novena sinfonía, la Torre Confusa


Iremos, si no podría morir

en este alcohol traicionero y que alegra como tantas veces

esa pena reprimida y ahogada.

No se si he de llegar a algún lado

pero, a pesar de todo creo aún, en que estos

ojos fueron hechos 

para verte así: dejándote vivir por esta noche llenando tus pasos de pecado

y negándole a la pureza en ese ir y venir de tu sonrisa

atada en el beso pagado

de unas manos que sudan

y recorren ese vientre sin precio mientras liquidas la deuda de sangre

y, de pronto,

tu lugar, tu escena queda vacía...

Tu labial se corre por culpa de esas lágrimas sucias,

no hay nada mas en la nada y la botellas vacías

no quieren ser bebidas

tus letanías las escucha

tan solo ese interior.

 A tu lado la nube de recuerdos de aquellos tiempos

y como si el tiempo volviera,

de algo, 

uno a uno los recuerdos agonizan ...

...que suerte has tenido de caer, tejiendo desgraciadamente

aquel camino que lleno de piedras, de ruedas, de mierdas,

de polvo de piedra.

Caerás así en un rincón y

luego el aire te canta al oído

algo que vibra las cuerdas de tu corazón de guitarra.

Esa pintura testigo de esas tonterías de tu pueblo natal,

sin remedio, eres entonces lo que eres, lo que no quieres ser.

Pero en aquel rincón no puedes escapar

condenada a bailar en una cueva de ladrones,

y sola te pones esas zapatillas a solas

mirando con rencor aquel piano viejo.

Pasos mal hechos

y tu coreografía de lágrimas al suelo.

La bailarina se hizo puta

y sus cabellos se tiñen color rojo-pecado.

Una vela se apaga y aquellos opacos ojos

coronan el tiempo perdido

y aparecen 

como maquillaje a la deriva.


Subes ahora esa escalera

de formas confusas al trono

de esa cama de piedra,

de sueños color piedra...


Ocúltate,

detona esas entrañas que no fueron fecundadas ni

por el mas fácil de los amantes

y destierra de tus venas esa

sangre traicionera que no es posible convertir en vino

y que lleva del burdel al paraíso.


El valor no te ha defraudado

y ahora, con aquello que solías afeitar 

tu belleza,

haz mutilado la seda de tus manos

y corren listones de vino tinto.

Caen listones de ese rojo color libertad y

cubren esa piel liberándola de tantas manos ajenas...

Has comenzado a volar lejos,

lejos,

lejos de aquella mesa de billar donde

recargado te miré a la luz de una copa de licor barato.

En esta mesa no hay licor

y ya no es aquel lugar

y sólo se ve tu cuerpo solo

callado e inmóvil

pero mas libre que nunca

y ellos,

ellos no te volverán a molestar.

Tu boca cerrada me susurra al oído

esa frase que repite una y otra vez: 

“Déjame ir”, “déjame ir” , “déjame ir”


...y entonces,

gota a gota

caen los trozos de humano,

los tuyos y los míos.

Te puedo ver como ángel

hecha trizas

sonriente  en ese paso lento 

al mas allá

que no es el cielo comercial,

es más bien un lugar de sueños de infancia.

Entras sola

con tu imagen blanca minutos antes de aquel error.

Un par de zapatillas color plata

y tu cabello de un castaño angelical


un, dos,tres

un, dos, tres


como muñeca de caja de música

recorres tu escenario

como bailarina de mundo feliz.

Acá sólo se oye tu música de venas cortadas

que suenan al cristal de esa copa de licor barato.

Baila niña, mujer nocturna

aquí en la noche mala 

se entona

tu sinfonía de ausencia.


©2000, Andrés Castuera-Micher

Del poemario Torres y Laberintos incluído en mi libro "Tinta Derramada"

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21/12/22

Laberinto de cristal


Era como un palacio de cristal o quizá un espejo

o quizá se trataba de mi

de la serpiente frustrada

color rojo suerte


los palacio cuando hierven

en los lagos de belleza

no eructan diamantes

incluso no hablan


...y yo si siento

y creo poder llegar a sonreír


era como un cristal inédito, idiota

de pulsaciones convencionales

y dentro, dentro todo se veía

menos el cristal

era tan transparente

que no podía verse si no el espejo

de un matiz violeta angelical...


...quizá se trataba también de ti

dragón ilusionado

por tener cuerpo de dama...


era un espejo de amantes

sepultados

y sobre el vientre sembrado

el tiempo y una lápida

de mas o menos quinientas piedras...

©2000, Andrés Castuera-Micher

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19/12/22

Torre reloj se arena


Si hubieras llegado ayer ¡caramba!

y no ahora que al cerebro

lo manipula el látigo de la moral

y tiene al corazón 

guardado en formol

y sólo late en los momentos

que imagina la playa desnuda...


¡Carajo! Si el calendario no le hubiera ganado

a tus pasos ignorantes.


Mejor ya no hubieras llegado,

ya no queda nada, ni vísceras, ni poesía,

tan solo una copa llena de nada

con la que debiste brindar

pero el vino lo bebió la que antes vino...


¡Te culpo, impuntual amada mía!


La mesa estaba puesta para dos

y si tenía tres copas, 

lo olvidé...

Si ayer hubieras venido y brindado...


...y encima de todo eres realidad

y no quieres ser sueño...


¡Te culpo por tardía!

¡Salud por la conciencia!


©2000, Andrés Castuera-Micher


Del poemario Torres y Laberintos incluído en mi libro "Tinta Derramada"


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14/12/22

Laberinto al doblar en cualquier esquina


Me estorba el pobre gritón y hambriento,

las vueltas en la esquina y el ciego,

no soporto los motores y tus labios,

lo que pasa es que no quiero oír sus gritos

ni beber su hambre, 

ni doblar la calle

y no aguanto la escalera de piedad 

y tu sonrisa.


A veces no camino 

porqué hay rocas que mendigan

y los ruidos de los malos con zapatos que aplastan la miseria

y no se puede estar descalzo: el piso frío mata

y me canso de ser un tibio en las esquinas...

y tu sonrisa.

Mejor sería volar y no estorbar

y que descansen

de lo que he agotado las banquetas...

y tu sonrisa.

Así no nos oyen los ciegos,

no se ven los sordos

y los mendigos son gemas y no piedras

y tus labios no son sonrisas

aunque estorban

muy de vez en cuando

cuando no estás estorbando.


©2000, Andrés Castuera-Micher

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9/12/22

Torres anhelantes y confusas

 


Ven a esta casa sin muros que pintar

y cúbrelos con una brocha

y con pintura

y con tus cabellos


...y con tus cabellos peina esta ventana sin cristales

y púlelos con tu franela

y con tu saliva

y con tu aliento....


...y con tu aliento ven y acércate a mi aire

y purifícalo con tu pasado sucio

y con tu tristeza fingida

y con tu cuerpo...


...y con tu cuerpo salva mis momentos

y tómalos y olvídalos


y no me los des en este tiempo y con tu reloj de niebla

y con la niebla,

con la niebla no hagas nada

y al no hacer nada no hagas niebla...


Ven a esta casa sin muros que pintar

y, si puedes quedarte: vete.


©2000, Andrés Castuera-Micher

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7/12/22

Laberinto entre una y otra caminata


Quiero creer que a esos árboles les han talado las ramas
y no que han dado vida a los postes.

Los pasos y los neumáticos caminan de la mano y
hacen el amor en los cruceros.

En cada ruido que yo no pedí
confundo mi motor color estrés 
con mil caballos de herraduras
que se quedan atorados en las calles de Grouyere...

...voy al tren que come ruinas
y cada sardina con traje sastre
me regala sonrisas
delineadas a la fuerza 
con labiales
de tonos revista y Avón.

No sé si los sueño a ellos
o ellos me sueñan a mi.

Los veo, la veo, lo veo.

Me estoy cansando, parece,
de no ser mas que dos huellas,
y ya no sé si quiero creerle al gris,
pues nubes van del suelo al cielo
y viceversa,
que lo mismo da un gris que otro...

...aquí se come asfalto
y se vive banqueta...

©2000, Andrés Castuera-Micher

Del poemario Torres y Laberintos incluído en mi libro "Tinta Derramada"

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Laberinto en el que Darwin ha visto a Dios

¿Quién dijo al simio que debía levantarse?

Quien dejó que caminara, también le dio manos.

El simio no entendió que el cielo era para ser contemplado 

y aprendió a volar.


Luego el viejo de manos torpes

le enseñó a decir papá

y el simio con su boca irresponsable

dijo después cosas como guerra y poder 

y, así,

haciendo oraciones y erguido

descubrió que aquellos (sus pies) podían atropellar

y caminó

por encima de aquellos

que no supieron pisar.


¿Porqué anduvo en dos patas

si ni en cuatro lo hacía bien?


¡Seamos simios otra vez

con las palmas en la tierra!


Quiero ser el simio salvaje,

no el salvaje que fue simio...


Salvaje sólo por vivir, no un salvaje de esos para matar.


©2000, Andrés Castuera-Micher

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