Como nadie ha escrito sobre el profe Andrés, será el profe Andrés el que hable del profe Andrés.
El profe Andrés es un buen tipo que, incluso, se atreve a escribirse a sí mismo sin que le importe lo que digan.
Cuando comenzó, sus alumnos eran incluso mayores que él y eso le gustaba, los retos siempre han sido su mayor obsesión.
Por ser un maestro tan joven, en aquellos ayeres, se metió en varios problemas, pues de esos en los que se meten o en los que meten a los profes cuando su edad es casi la misma que sus estudiantes, pero el profe supo como salir adelante para seguir siendo profe.
El profe Andrés ya usa sombrero desde hace unos años, no porque quiera esconder su calva que es casi pelona, más bien porque el sol y él no se llevan bien.
El profe se levanta muy temprano porque vive muy lejos de su salón y le gusta llegar temprano, a sus alumnos no les gusta tanto, pero él sigue llegando temprano.
Al profe Andrés le duele la espalda, mucho, pero cuando esta de pie frente a esas mentes dispuestas a comerse al mundo, el dolor se la va por un ratito y se las ingenia para que casi o se note.
El profe quiso ser profe desde que conoció a su profe Carlos en la prepa y a su maestra Mónica y le hicieron enamorarse de la historia y el teatro... ¿Qué cosas no? Hoy el profe Andrés enseña justo: Historia del teatro.
Es un cincuentón que se las da de rebelde del mundo, al que nada le parece y que siempre tendrá una queja contra el mundo que compartir.
Al profe Andrés, le han hecho cosas feas, le han inventado cosas que nunca hizo y le han querido hacer mucho daño y sí, le han quitado el sueño y le han secado los ojos, pero él sabe quién es y lo que ha hecho y lo que no y por eso nunca dejó de pararse un solo día en su salón...
El profe Andrés ama ser el profe Andrés y sobre todo ama ser profe.
Por supuesto que hay quien odia a ese profe pero, el profe lo sabe, son muchos más los que le quieren y por eso no se raja aunque lo rajen.
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