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26/9/26

El jardín del pulpo

 



Sólo en ese lugar podía sentirme seguro.

Ponía esa canción de Ringo una y otra vez.

Sin el jardín del pulpo no lo habría logrado, 

solo en un lugar así se soportan tantos golpes.

Ahí, bajo las olas, era mi lugar seguro, ahí los gritos no se escuchan

los platos lanzados contra la pared no se rompen 

y los llantos de los demás se oyen lejanos...


Todos deberíamos tener un jardín del pulpo

para dejar de escuchar lo que nos duele...


Es un lugar grande, aunque yo era pequeño

después crecí y siempre cupe 


Por eso no salí gritando, 

por eso solo huí una vez

Porque estaba en un lugar seguro...


Ahí quiero estar, en el jardín del pulpo.



®2026. Andrés Castuera-Micher


De mi libro: Renglones de Medio Siglo

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25/9/26

Solo tenía once

 

Nunca sabré cómo se siente tener once años.

No recordaré sonrisas de once, me las quitaste.

Los cuerpos pequeños son para mancharse de polvo, para rasparse las rodillas, para sonrojarse...

No recuerdo lo que es tener un cuerpo de once años, no lo tuve, me lo robaste.

Nunca me gustó el fútbol, es cierto, pero había muchas cosas que hacer, afuera...

Afuera, jugando, gritando, leyendo, volando, soñando... ahí quería estar..

A los once años los niños no deben estar desnudos en la cama con una madrastra

sin escrúpulos, ni siquiera tenía que saber que existía esa palabra...

Las esposas de los padres son para tener sexo con los padres, no con los hijos.

Si tuve un pastel con once velas, no lo recuerdo, no sé si sabía a algo,

si lo hubo debió saber amargo, no como el chocolate amargo, amargo como el silencio.

A los once se trata de tener novia, sonrojarse cuando te toma de la mano...

A los once se sueña con el primer beso, no se trata de que se los roben, cómo tú...


Sólo tenía once años y tuve que aprender sin querer, a tener sexo

a desear sin desearlo a tocar lo que hubiera querido descubrir...

A los once no se besa ni se penetra a una mujer trece años mayor...


Sólo tenía once años y tuve que sentir orgasmos como de quince o dieciseís.

Tuve que guardar secretos de esos que nunca deberían quedarse callados...


Sólo tenía once años y era el amante de la esposa de mi padre.

A los once, uno no hace el amor, a los once a uno lo violan, como tú lo hiciste conmigo

A la edad que sea, a uno no le creen porque esas cosas no pasan.


®2026. Andrés Castuera-Micher

De mi libro: Renglones de Medio Siglo


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22/9/26

Carta a Don Manuel



Abuelo:


Este mundo no me entiende, no entiende que me faltaron más consejos tuyos, que te me fuiste muy pronto y que quedaron muchas cosas sin ser explicadas por tu sabiduría milenaria.


¿Cómo explicar que solo soy un ser humano al que le faltaron más palabras y palmadas en la espalda de su abuelo?


Tu ejemplo, por ejemplo, sé que lo tengo claro pero se desdibuja cuando las cosas no son como tú decías que tenían que ser. Creo que hiciste bien en haberte ido hace tantos años, el mundo, así como está, no es para personas buenas, sabias y sonrientes. 


Deberías estar sentado conmigo en la cocina, con esas recetas que solo tú podías sazonar, con los ingredientes mágicos y secretos que sacabas de aquella alacena inmensa.


Viejo, el mundo cambió, se volvió una cosa llena de sentimientos como esos que me daban cuando tenía pesadillas, pero que no se quitan cuando me despierto. ¿Sabes? Te fuiste y por eso se comenzó a podrir el mundo. 


Cómo me hiciste falta cuando comencé a odiar a Dios porque cuando preguntaba por ti todos me decían que él, que ese dios sabía porque hacía las cosas. Cómo me hubiera gustado discutir ese injusto proceder contigo.


¿Sabes viejo? Ya sé jugar dominó, ya puedo sentarme frente a ti en la mesa de madera y no sólo ver tus fichas y guardar ese silencio que tú me enseñaste.


Me gustaría que supieras como me ha servido ese silencio de dominó en algunas partidas de la vida pero también a veces se me atoran las palabras porque se nos quedaron muchas definiciones pendientes.


Todos deberíamos tener derecho a tener un abuelo al menos hasta los diez o los once, o hasta que uno entienda lo que debe hacerse con los golpes de la vida.


Quedarse sin abuelo a los siete, debería considerarse un crimen, incluso si es dios quien lo comete.


®2026. Andrés Castuera-Micher


De mi libro: Renglones de Medio Siglo

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17/2/26

Epístola del Apóstata Andrés a los sacrílegos.

 

    Soy Andrés, homónimo de aquel que primero que todos siguió a Jesús. Pero no soy aquel, sin embargo, le he seguido en cada renglón desde los bíblicos, los apócrifos y, por encima de todo, a través de los cabalistas. Me dirijo a ustedes, hermanas y hermanos en el sacrilegio, por lo imperativo de los tiempos que nos aquejan. En versos y dramas anteriores ya he dejado evidencia de mi preocupación y ocupación en torno al que me tomo la licencia de llamar el anticristo. Así, con minúsculas porque escribo y pienso desde este yo secular que se ha construido desde una razón libre, e inquieta.

Me refiero al hombre de rostro anaranjado y de apellido Trump y a su segundo ascenso al trono.

El que estamos viviendo es un apocalipsis (igual con minúsculas) secular, como secular debió ser siempre tomada la doctrina, palabra y ejemplo de Jesús.

Desde este ángulo es como me refiero a Trump como el anticristo con minúsculas, un anticristo de un apocalipsis secular, porque  el sagrado nos ha agotado como mundo en una espera inútil. Por estar esperando la segunda venida de Jesús, no hemos visto que la destrucción, que el fin del mundo ha estado todo este tiempo entre nosotros y no lo hemos reconocido.

El error primigenio fue el haber sacralizado a Jesús, quitándole la posibilidad de ser un líder de carne y hueso, un guerrillero que, tras su muerte por la crucifixión, levantará multitudes esclavas para liberarse de la doble invasión que vivían: la de la Roma, romana y la Roma judía, mejor conocida como el Sanedrín. Resucitarlo y elevarlo a la diestra de aquel Dios inalcanzable e intransigente nos quitó la vista de su enseñanza más importante: Amarnos los unos a los otros, o cómo Lennon, otro enemigo jurado del preTrumpismo, parafrasearía más tarde como “All you need is love”.


El Jesús secular, el crucificado, el rebelde, nos dejó claro que no había otra alternativa que el amor, en medio de una tierra cubierta de sangre. Desde esta perspectiva y bajo esa premisa es que me atrevo a declarar a Trump como el anticristo. El Cristo (Jesús) trataba de reconstruir el mundo  a través del amor y este anticristo está destruyendo al mundo a través del odio.


El tiempo llegó mientras esperaban, algunos, que llegara el tiempo. Señales ha habido muchas, desde su primera llegada al trono, cuando Al Gore nos habló del calentamiento global y este señor se burló desde su imperio de opulencia, diciendo que si el ecologista ganaba la presidencia, se salvarían los osos polares, pero se extinguiría la humanidad.

Mientras el cristo caminó por el desierto cuarenta días para enfrentar sus demonios, el anticristo bombardea del desierto para erguir su figura en oro macizo, ni más ni menos que sobre el suelo donde, dicen los escribas, nació el primero. ¿Acaso necesitamos otra prueba de “anti-cristiandad” que aquel que quiere poner su estatua dorada sobre la tierra ensangrentada donde nació el cristo.


El anticristo se levanta, además, con la bendición de la iglesia, representada por la ultra derecha política. Como conquistador de los imperios de antaño, se proclama salvador del mundo, y postula su Doctrina Monroe como antaño los tiranos se declaraban salvadores y, por ende, dueños del mundo.

Se ha levantado y con él, se levantan los cadáveres de los grandes dictadores y tiranos, también miembros de la iglesia política latinoamericana.

Mientras Trump se levanta como el anticristo, en Argentina se invoca a Videla, en Chile se espera la reencarnación de Pinochet y en Palestina se dan la mano el líder de los fieles y el Netanyahu de los históricamente infieles.

Hermanos y hermanas en la apostatía, Jesús no va a volver, aunque pudiera, no lo haría. Murió, lo mataron y  lo volvieron a matar volviéndolo Dios. Pero Trump, el anti cristo, está aquí y su odio, humano, secular y descomunal nos está destruyendo.

Cierro esta epístola, redactada en el primer mes del año 8 d.T. no para alarmarlos, para que, por el contrario, con toda la calma posible, duerman cada día como si fuera el último o quizá por que lo es.  Amen, así, sin acento.


®2026. Andrés Castuera-Micher . 

28/8/25

Hipótesis

 


Habría que darle fusiles a los limosneros

en lugar de moneditas


y a cada niño de la calle 

un manual con dibujitos

de cómo se derrocan las dictaduras...


y a cada niña de la calle

un cuchillo bien afilado

para poder decir que no

y para ratificar que "no" es "no"

aunque sea a puñaladas...


en el campo habrá que sembrar conciencias

y cosechar rebeliones


y habrá que construir con adobes una universidad

para que los que callan aprendan a gritar

los que gritan aprendan a luchar

los que luchan aprendan a ganar

los que ganen aprendan a callar

y así aprendan gritos nuevos y la historia gire...


Y  a las iglesias 

habrá que tirarles las cruces

y colgar los fusiles de los muertos

de los muertos nuestros, de nuestros muertos 

los que sí murieron por nosotros


y de cada iglesia hacer un cuartel

y de cada cuartel una escuela

y de cada escuela un gobierno

y de cada gobierno un pueblo


y a cada muerto una tumba

y a cada muerta una tumba

y en cada tumba un fusil

y en cada fusil un limosnero

y en cada limosnero una esquina

y en cada esquina una lucha

y en cada lucha una garganta


...habrá que comenzar a darles fusiles

a los limosneros...


®2021.Andrés Castuera-Micher . Mi país roto


4/3/25

Mi Persona Favorita

 

Quizá te he escrito poco en tantos años

y no es que no tenga nada que decirte

pero las palabras a veces se quedan cortas

para agradecer, para expresar todo lo que provocas.


Entendí que no he podido escribirte un poema que te haga justicia

porque tú eres el poema, tú eres esa palabra necesaria,

ese silencio profundo que sabe dónde y cuándo.

Tienes el poema perfecto en tu mirada y,

la única historia que vale la pena contar, 

es la que sucede en cada paso que das de la cama a la ventana.

¿Cómo no amarte? 

Si te pasas horas frente a la ventana esperando algo que sólo tú conoces

y después sonríes como si todo estuviera en calma.

Perdona por los poemas que no te escribí,

la mayoría se quedaron mirándote dormir

y cuidando tus sueños.

Es lo malo de creerse poeta,

no va regando letras por todos lados 

y deja en blanco los renglones importantes.

Te amo pues y esta vieja máquina de escribir es testigo.

A Diana H. 27/en/25

© 2025, Andrés Castuera-Micher

27/ Enero / 2025.

Dibujo © 2019, Zoe VH




20/2/25

Al Viejo

 

Gracias viejo.

Confieso el egoísmo que me invade al desear que a tus más de 16 años te quedaras otro ratito.

Pero es que dejas un hueco de tu tamaño, del tamaño de tu alegría, de tus ganas de estar aquí,
que cuesta saber que ya no estás.

Ayer no dejabas de seguirme, de mirarme, de mover tu enorme cola.

Siempre lo hacías, sí, lo sé.
Pero ayer algo era distinto.

De alguna manera cuando te fuiste a acostar a tus cobijas, sentí algo en mi corazón y te abracé muy fuerte.

Y te di las gracias, estabas tan feliz, tan vivo, pero te di las gracias.

Ya lo sabía, que tú así te ibas a ir, contento, en paz y bien vivo, 
que tú no ibas a agonizar ni a sufrir

Te irías tranquilo y bien,  por el buen compañero que fuiste y seguirás siendo.

Te dije: cuando quieras viejo, lo diste todo...

Tus ojos se clavaron en los míos y nos fuimos a dormir.

En la madrugada, yo como siempre a trabajar, pero tu cola ya no se movió y tus hermosos ojos ya no se abrieron.

Claro, tú ya te habías despedido.

Ahorita voy a llorar, de acuerdo viejo, dame chance, un rato nomás.

O un ratito cada mañana que salga y cada tarde que regrese y no estés ahí en el jardín, 
nomás en lo que me acostumbro a qué ahora vienes con tus alas y esas no hacen ruido como tus enormes patas.

Gracias Colosus, lo diste todo.

Y por eso te extraño, pero ante todo, te agradezco y celebro tu vida que fue de amor, amor, amor y amor...



Al viejo Colosus, 20 de febrero 2025.

Andrés Castuera-Micher