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5/2/10

Colibrí y Flor (cuento corto de Andrés Castuera-Micher)


Caminando, separadas entre las mantarrayas de niebla en que se volvieron hoy tus sábanas tras su ausencia. Buscando un centímetro de ti en el vacío más grande, equivalente a la habitación más pequeña. Ella sigue escuchando tus pasos antes de irte y antes de que caminaras meneándote, como si te despidieras para siempre.

Como Adán y Eva, pero sin Adán y con Lilith, Gaby y Wendy, se habían entregado a un miedo insuperable: dejar amarse sin moral. Como el dragón y el unicornio. Gaby de metal, Wendy de madera, dando a “mujer” un significado de un mundo con sede en la calle Edison noventa y uno, cuarto siete y que colindaba con ningún lado. Aunque la pequeña ventana daba a San Cosme.

Un martes, como cualquiera, Wendy encontró ese par de piernas con las rodillas chuecas, la piel lisa y morena; y poco después encontraría los ojos de quien días más tarde se llamaría Gaby en esa solidaridad del secreto. De esos secretos que sólo son de dos.

- Si subieras la escalera conmigo, una no muy larga que nos llevara a ningún lado. No al vacío: A ningún lado. – Repetía esa voz dentro de tu cabeza

El noticiero en la televisión de la cafetería, decía cosas que, a ninguna de las dos, sin saberlo mutuamente, les interesaban. Ese televisor de esa cafetería donde el bísquet y el café con leche descafeinado iban y venían de los labios de Gaby, como si la soledad fuese un acto de valentía y una lucha constante contra la nata.

Wendy y sus ojos eran un columpio entre la diversión y el poder, iban de la franja blanca de las pantaletas asomadas de Gaby, pasando por el blanco del azúcar asentado al fondo de la taza y luego el blanco de los dientes mordiendo el blanco de las entrañas del bísquet.

Ojalá tu soledad y mi libertad pudieran fusionarse y hacer una receta nueva.

- ¿Te has preguntado a dónde va la humanidad cuando una mujer se enamora de alguien que no es un hombre? o ¿Dónde está dios cuando te penetro con mis dedos hasta tocar tu vientre indeciso? ¿Dónde están ellos cuando triunfamos sobre su género? – dijo Wendy con seguridad para romper el hilo.

Quizá solo algún dios antiguo, como Quetzalcóatl, Afrodita o Ra, podía presenciarlas y bendecirlas.

¿Dónde estaba Víctor cuando ella subía la escalera de tus muslos y tus rodillas? Y las subía y la bajaba una docena de veces sin que se enterara el mundo o, al menos, tu mundo convencional.

She loves you se escuchaba en la radio, como un presagio de Lennon al oído de Gaby, quien no se había percatado que, al salir del café, su sombra llevaba compañía y, no fue hasta el track siete del álbum rojo, en que el silencio, la ubicación de la parada del camión y la calle vacía, la hicieron voltear e inevitablemente verla.

No hubo palabras.

Tres cuadras después, en la calle Edison, habían llegado los besos, las promesas a olvidar y el anillo quemando el dedo en la mano izquierda de Gaby, pero a Wendy no le interesó saber de Víctor.

- Déjame ser siempre tu canción, quiero ¡Oh, sí! ¡Quiero esos senos por siempre! ¡Esos que son tan exactos como la pequeña serenata diurna de Mozart y tan salvajes como la quinta sinfonía de Beethoven! Tu nombre y el mío, Wendy y Gaby, serán nuestra propia sinfonía secreta, con un ritmo propio y natural – le susurraba al oído mientras sus sudores se fusionaban en las bisagras del cuerpo.

- ¡Que él, no me encuentre besando a otro, mas bien a otra! – Respondía en silencio la conciencia del estúpido mundo superficial de Gaby.

Mientras tanto, en el mundo azul de Wendy, los besos se derramaban en la piel de la espalda de aquel dragón que se negaba a ver los ojos de un unicornio desnudo.

El suicidio anunciado de néctares entrecruzados, el purgatorio tan lejos del cielo y, ellas, tan cerca de lo que nunca ha existido y que era ahora tangible.

Pecho a pecho, pelvis con pelvis. Las piernas de Gaby temblaban de placer y un poco de miedo. Wendy, como un triunfo no deseado, descubrió el anillo dorado en el dedo adecuado, en la mano adecuada y entonces, Gaby tuvo que irse, repentinamente y a medio vestir.

Por toda la calle Edison, se perdió hasta no verse más, entre la poca gente que caminaba a esa hora, ignorando la historia que se escribía. La sombra de Wendy detrás, no fue suficiente para que Gaby volteara al menos una vez.

- Mis lágrimas son ahora tu peor sueño y en este mundo alquilado por cien pesos, dejo mi amor, mi vagina abierta, mi libertad mancillada y mis alas rotas. Que bello fue tenerte en este mundo azul.

Como una absurda obra de Ionesco, el destino, vestido de payaso, la ausencia en traje de gala y nuestra historia enterrada boca arriba con el catafalco entreabierto.

- No paso debajo de una escalera para no encontrarte y no rompo espejos. Pero, igual, estas aquí, donde vivo y muero.

Desde entonces, el unicornio quiere ser devorado por el dragón como en aquella tarde devoraba el pan mojado por la leche.


Los martes, Wendy, vierte dos cucharadas de azúcar a su taza de café con leche descafeinado, muerde su bísquet y suspira, ya no le importa la nata.

® 2010, Andrés Castuera-Micher.
Publicado en el libro "Renglones que saben a Ciudad", 2017.


20/1/10

Caminos Cruzados

,
La clase había terminado como de costumbre. Ella de negro, con una falda larga
había contenido la mirada por más tiempo del que normalmente lo hacía. Él, su maestro, había sentido cada centímetro de sus ojos perforar su mente y perderse en los escalofríos que recorrían todo su cuerpo. Adoraban ese diálogo sin palabras, aunque había soñado muchas veces sus labios besándose por largos momentos de silencio y soledad compartida, les gustaba ese juego en el que ambos lo sabían todo pero no decían nada. Se levantó y caminó directamente hacía donde tomaba sus libros para guardarlos al portafolios, uno por uno. Daniela tomó el último libro se lo llevó al pecho, el siguió el libro hasta sus senos… los miró sin ninguna discreción ella volteó su cara con una de sus manos morenas y habló al respecto por primera vez. -Alejandro, tengo algo que decirte – musitó con esa voz que encontraba palabras cada vez mas precisas – me voy a ir, tengo que escapar, iré muy lejos, no sé si cuando vuelva tendré el valor de decirte… -Daniela – interrumpió mientras clavaba su mirada en la de ella - ¿estas segura de que quieres decírmelo –. Se hizo un silencio lleno de palabras que caían en medio de ambos como recortes de periódico – Si lo dices creo que tendré que besarte… -Es que me voy a ir, y quiero que sepas que una parte de ti se va conmigo, la que mas me gusta, la que inventa palabras que no existen. Alejandro no pudo evitar tomar a su alumna entre esos brazos que no solían abrazar a nadie. El sabía que la amaba, y aunque no había escuchado esa confesión, sentía que una parte de Daniela tenía ganas de estar siempre en ese rincón de mundo. Se besaron por primera vez con los labios… el único testigo de su idilio fue Don Flavio. El mas inoportuno momento para barrer, cuando por fin lo habían logrado… se despidieron entre silencios y risas nerviosas confiando en que Don Flavio olvidaría el momento y no diría nada. Cuando menos se lo espera se encuentra con secretos, pero a él poco le importaban los secretos, tenía tanto en que pensar. Esa tarde tenía aún que barrer cuatro salones antes de poder ir a vivir su aventura de cada miércoles con la vigilante de la puerta dos. Hace dos meses que hacían el amor en un hotel cercano a la universidad. No obstante el avanzado cáncer de la esposa de Flavio, ese día se besaron sin culpa, se desnudaron menos aprisa que de costumbre como dos novios escapándose en secreto de sus padres. De regreso a casa, Flavio se sentó debajo de la lluvia, los enamorados caminaban de dos en dos y pasaban por sus ojos y Flavio se imaginaba libre sin una esposa enferma y sin cinco hijos… que bien se ven los que caminan de la mano. -Creo que nunca imaginé que caminaríamos de la mano – susurró Daniela mientras sus zapatos y los de Alejandro chapoteaban en la lluvia. -¿Pensarás en mi cuando estés del otro lado del mar? -No lo sé, pero creo que podré pensar en ti de vez en cuando, cuando te escriba. -Llévame en tu equipaje – dijo el maestro de la pequeña y menuda morena que sonreía al compás de los besos intermitentes -. Te prometo no hacer ruido. Sus cuerpos se abrazaron como si no quisieran soltarse. La diferencia de edad se desvanecía cuando sus cuerpos formaban una línea de formas misteriosas. Se hacían el amor ante el cielo y la tierra mojada. Nunca olvidarían ese día. Cruzaron palabras por horas, el silencio fue el gran ausente. Daniela comenzó a escribir palabras en el aire. Y Alejandro jugaba a leerlas. Se platicaron de sus pasados imperfectos de futuros inciertos hasta que como un pacto de sangre determinaron hablar del presente o mejor aún: callar del presente. Estela no podía creer lo que veía bajo la lluvia, tenía tres meses de embarazo y lo único que quería era terminar con ese problema. En la clínica no podían ayudarle por menos de seis mil pesos, y no le quedó más que sentarse debajo del monumento en una banca mojada. El estruendo interrumpió el silencio del parque. Debió pensarlo mejor antes de acostarse con ese compañero de trabajo. Casi podía llorar, pero se conformó con la lluvia. Demasiados policías… sintió un nudo en la garganta… se sentía tan culpable por lo que pensaba que era altamente probable que esos policías vinieran por ella. Caminó nerviosa… los policías rodeaban el cuerpo inerte de un hombre que se había volado los sesos con una pistola barata y vieja. Lo identificaron por el gafete que aún portaba debajo de la chamarra:"Flavio González. Intendencia". Al menos su secreto seguiría siendo de dos. Caminaron hacía la estación mas cercana. Cada paso era como un presagio de lo que pasaría al día siguiente: Puntuales, en la clase, miradas cruzadas, palabras calladas, y un viaje que se pintaba en cada beso y en cada mirada. Harían el amor toda la noche, lo sabían, lo necesitaban, y luego jugarían a la escuelita y nunca hablarían de despedidas. Muy probablemente encontrarían una forma trasatlántica de hacer el amor… El metro prolongo sus besos y su momento, el metro decidió por ellos… Una mujer de aproximadamente veinte año, aparentemente embarazada, se había tirado a las vías. Andrés Castuera-Micher

19/1/10

Requiem


... se pronunció el décimo nombre, la última candidata...

Los doscientos cincuenta pesos semanales de colegiatura de aquella pinche academia, se tornaban a cada segundo un gasto inútil... con el rímel corrido, los dedos menguando entre los dedos... el sudor... pero sobre todo el miedo...con todo eso, la promesa en sus hombros, pesaba más que el dolor del fracaso...

Un desodorante en su mente. Curioso donde se viene a descubrir la importancia que puede llegar a tener un desodorante que no mancha y que protege veinticuatro horas, pero que, a la princesa, no pudo abrirle las puertas de la película que filmaría, según la cronología de sus sueños, tres años después...

No era rubia, tampoco tan esbelta, seguro era que los lentes de aquellas cámaras no podían filmar el talento, el tiempo trasnochado, las humillaciones de la maestra de danza por las rodillas chuecas y, mucho menos, la cara de su madre o, más bien, las dos caras de su madre: la que la puso dentro del taxi... y la que pondría esa noche tras la derrota.
Demasiadas caras para una misma tarde, demasiadas tardes con una misma cara.

La limusina en que debería ir esta Navidad a recoger a su madre ante las narices chatas aplastadas en las ventanas de las vecinas, se tornaba ahora en una deuda, una deuda de sangre.

Apareció entonces ese auto plateado frente a la princesa. Ese que brillaba con los rayos de las lámparas del callejón.  Dentro, un hombre la miraba y la desnudaba con el libido destilado por el vapor en los cristales.

- Quizá mamá perdonaría la ausencia de la limusina si llego hoy en ese gran auto plateado – pensaba para sí la princesa que veía en aquel símbolo de “peace and love” en la parrilla, un buen presagio.

Se subió.

La madre espera.

Prende todos los días y todas las noches el televisor, esperando a su princesa anunciando el desodorante que no mancha. Paciente sin moverse, está segura que algún día aparecerá.

La princesa parece que nunca ha bajado del auto. Su vestido está arrugado, sucio y manchado. Y, con un gran peso en los hombros, espera el día en que una limusina pare en aquella esquina, que la lleve lejos del hombre del auto gris que la observa de noche y la ultraja de día e irse lejos.

Irse con la vieja que agoniza frente al televisor, irse con la vieja a ver el mar y decirle que el mar es hermoso.

Andrés Castuera-Micher

27/10/09

Compañera de Ausencia (poemario, 2008)

I.
Amor en línea


Hoy deja de ser una extraña
hoy no será mas palabras en la distancia
sus letras negras, derechitas y a veces titubeantes

hoy tendrán unos ojos, unas manos, un cuerpo
ya desde siempre soñaba con sus letras y palabras
a partir de hoy, sueño con su voz, con la voz de vos…

Compañera de ausencia,
me lleva a partir de hoy a un lado suyo, del que quieras, derecho o izquierdo,
sé que lleva del lado opuesto a todos los demás, pero ahora,
yo ya no puedo irme
y no sé si alguien se irá de pronto,

no quiero, debe saberlo, no quiero que me pertenezca,
quiero sin embargo que nos pertenezcamos una vez cada cuanto…

que seamos nuestro mundo, sin pensar por lo pronto,
ni en vos
ni en yo
ni en los otros…

¿que mas le da?

De la estación de mi mundo con usted
sale a diario un autobús con destino a donde usted quiera
pero claro está, con viaje redondo,
para que regrese, y de paso me cuenta lo difícil de la vuelta a casa…

…yo mientras miraré sus ojos en la ausencia
esos ojos tan suyos y tan míos esos ojos, esos ojos color ojos…


Compañera de ausencia,
salte conmigo al abismo,
este loco no lo piensa ni una ni dos veces, mucho menos tres…
este loco está acá, al lado suyo ¿no lo mira?

Yo me la encontré así, acompañada
y al mismo tiempo la voy a acompañar,
y puede deshacerse de mi cuando quiera…
…y por favor no quiera nunca

Yo acá estoy, en el rellano, en la esquina
mirándote a vos, queriéndote a vos…

Loco, de esa locura compartida,
después de esta ausencia larga
e innecesariamente prolongada

dejamos de ser extraños ¿y que somos?
seamos todo menos extraños.

Compañera de ausencia,
quizá algún día, después de los abrazos,
los besos, el calor y las palabras
usted no sube más al autobús,
y ese día la amaré, la cuidaré
la abrazaré y tenderé su cama…

Posdata, se que no me buscaba, pero me encontró..


II.

Constancia


Compañera de ausencia...
Hoy la vi, con su cabello más largo que de costumbre.
y su nombre…
Escuché su nombre y como me gustaría gritárselo
pero parece que al destino le gusta jugar conmigo
¿con usted? no lo sé,
no sé siquiera si usted sabe que es mi compañera de ausencia...
pero la vi, nos vimos y su menudo cuerpo
con sabor a prohibida
me dijo dos o tres cosas...
Entre el chocolate, el café y los recuerdos de lo que no pasaría,
ahí estaba yo, hecho un idiota mirándola...
Compañera de ausencia...
el amor a primera vista es una idiotez
por eso yo la vi dos veces
y ahora estoy seguro que usted es mi compañera de ausencia...



III.
Diploma


Gracias por curarme de mi ridícula obsesión por el amor…
Lo mejor que me ha pasado es enamorarme de usted,
volver a sentir lo que se siente estar pensando en alguien,
escribirle a alguien, ver a alguien que te estremece,
que te mueve todo por dentro...
Desde la secundaria que no lo sentía,
creo que se me estaba olvidando...
y bueno estaba obsesionado con que eso no existía...
y al final me ha curado de esa obsesión ridícula...
Puede parecer lo peor enamorarse de alguien que no te corresponde...
pero si ese alguien te hace sentir así...
No le veo lo peor por ningún lado...
Además así es el amor...
así de desalmado...
así de crudo...
pero así de intenso...
No siempre los dos que deberían entran a estas cosas del amor,
lo hacen al mismo tiempo…
porque caminamos juntos,
con una meta en común,
pero no de la mano, no atados del corazón...
Porque tu corazón tiene candado
y la llave que traes en la mano abre el mío y no el tuyo...
Acá estoy yo, escribiendo como en el patio de la secundaria,
escribiéndole a la de la sonrisa bonita
que sólo me ve como el amigo que escribe bonito en su cuaderno…
Pero de eso se vive: de enamorarse, no de que se enamoren de uno…
Gracias por curarme de mi ridícula obsesión por el amor, gracias por existir.



IV.
Ensayo para un suicidio frustrado

Estoy acá nomás mirando las noticias,
cosa que comúnmente no hago,
pero tampoco suelo estar sin usted
así que da lo mismo comenzar a hacer cosas sin precedente…
…la verdad estoy esperando que digan que el cianuro forma parte de la canasta básica
o que el suicidio es cubierto por los seguros de vida.
Para ser honesto, tengo tantas ganas de morirme
y tan poco valor para hacerlo
que me instalo acá frente a la tele
para que se me muera el cerebro
y deje de pensar en usted.
Después de cuatro de Prozac,
he confirmado que los antidepresivos quitan el llanto y dan ánimo,
a mi, me han dado el ánimo de irme a la chingada
y que putada no poder llorar.
Recuerdo que usted si lloraba ayer,
pero carajo, lloraba con un ojo y se despedía con el otro.

Que putada, decirme adiós sin consultarme,
como siempre, al final, siempre se hizo su voluntad
y se quedó con un friego de amor, y acá me sobra,
y lo peor, está endosado todo para usted.
La caja del Litio dice que no se venda sin receta médica,
tengo la receta, tengo el litio, tengo suficiente litio
pero también unas pinches ganas de vivir…
y nada mas por eso me quedo,
porque por usted no tiene caso que me quede,
mi vida no le interesa, y a mi sí,
me hubiera interesado también a su lado
pero que carajos le importa,
de igual modo no voy a enterarme…
Voy a cenar cianuro con litio y sesenta gotas de rivotril…
… no, la verdad es que no voy a hacerlo,
me voy a quedar a esperar estúpidamente
a que acepte compartir este amor,
cosa que no hará…
y yo tampoco me voy a morir aunque me muera de ganas,

Que vida esta, ¿no?
amarla en soledad por su amor a la soledad…


V.
Etapa terminal


Tengo cáncer de ideas
fiebre de letras
y tanta necesidad de usted
que hay una epidemia en mis palabras
que esta matando las hojas en blanco.

Estoy condenado a escribir
encadenado a mi escritorio
y yo solo quiero callar porque duele demasiado.

¡Qué jodido!
No tener que decir y esta estúpida obligación
de este estúpido oficio de tener que escribirlo todo
aunque lo haya dicho todo
y no obstante que el haber dicho y escrito todo, no diga nada.

Busco una palabra que no diga nada,
para escribir un poema sin palabras,
busco letras que no le contengan
y en medio de querer decirle tanto
esta vez prefiero no decir nada.

Debería cortarme las manos,
las dos:
la izquierda y la derecha
y cercenarme después los pies
no sea que vaya a aprender a escribir con ellos
y luego me mutilo la lengua
y luego las ideas,
pero soy tan estúpido
y su ausencia duele tanto
que seguro inventaré la manera de que sepa que la extraño.

No hago otra cosa que pensar en una palabra que no diga nada
una que no pueda pensarse ni decirse.
¡Como necesito el silencio!
¡Como me hace falta la muda ausencia de palabras!
¡Para no tener ya nada que decirle!
Ojala se quede sin tinta la pluma
y mi mente sin ideas
y mi ser sin ser
y su ausencia deje de ser ausencia…

¿Cómo explicar sin palabras lo que su partida me ha causado?

Si hable o calle, a usted, a usted le da lo mismo.


VI.
Jueves



Nunca le sentí tan lejos tan tomados de la mano.
Nunca sus besos fueron tan ajenos… y tantos… y tan seguidos…

Le pedí certeza, porque mi vida tiene que tomar un rumbo
mismo que ha decidido ser usted, lo ha dicho sin palabras
y luego la contradicción de sus palabras y al final ese adiós
tan poco verosímil…

Sin embargo no sé a donde voy con usted
o si tan siquiera usted va conmigo…
Nunca un jueves tuvo tan poca consideración
de este humano muriéndose de amor…

Le pedí un abrazo
y me dio la espalda…
Le pedí un minuto de usted
y me ha dado años de ausencia…
Una de dos:
O le fallan las matemáticas y la anatomía
que no sabe distinguir entre un minuto y una año,
o entre la espalda y los brazos
o de plano, en definitiva y de manera concluyente:
Ya no me ama…


VII.
Crucigrama


Compañera de ausencia,
voy a hacer un crucigrama con sus palabras
esas con las que me dijo adiós,
a ver si así descifro lo que realmente esta pasando.
No puedo entender su adiós:
la excusas se quedaron
en ese nudo en la garganta
que callaba lo contrario
a lo que decían sus labios.

¿Por qué carajo no se calló la boca toda la noche?
Al menos hasta que perdiera la noción del tiempo,
de ese tiempo que pide, que yo sé,
porque tengo que saberlo:
es un "siempre" suavizado con sus palabras
endulzadas con confusiones prefabricadas...

A su estilo, compañera de ausencia,
se va sin decir nada o al menos nada que tenga sentido
y aunque en general usted no suele tener sentido,
esta vez hablaba de un adiós con peligrosa sensatez...
y así nomás no se puede decir "adiós" y "te amo"
a la misma persona, al mismo tiempo y en la misma banqueta…
¿Sabe? Yo voy a tomar sus palabras,
las voy a escribir todas en la parte de atrás
de las escasas cartas escribió
para luego las voy a recortarlas
y ver si el pedazo de carta que queda
tiene algún sentido,
porque su adiós, sus razones, sus lágrimas,
sus abrazos interrumpidos
y esos intentos de gestar un beso,
no lo tienen.

Voy a hacer un crucigrama con su nombre,
con sus ojos, con sus manos, con sus labios
y con ese misterio que siempre fue
y con ese adiós tan misterio,
y lo voy a descifrar de a poquito,
letra por letra, para que no se me gaste el recuerdo…

Voy a hacer un crucigrama con su adiós
y a lo mejor entre palabras confusas, capciosas y cruzadas…

entre esa maraña de palabras quizá entienda
que tu adiós lo único que quiso decir
fue "adiós".


VIII.
Corte de Caja


A unos días de la firma unilateral de su adiós
no llega todavía la factura de su ausencia.
El recuento de lo daños es lento,
doloroso e inevitable
y sus ojos todavía me torturan sin mirarme
y los míos se mueren un poco cada día que no la ven
acá, bajo la lluvia, en este lugar que fue nuestro por un momento…

El tiempo lo cura todo, dicen los que dicen que saben,
pero la verdad es que las heridas están aún abiertas
dispuestas a abrirse más si con eso se quedara,
pero el calendario no miente
y el horóscopo del día de hoy anuncia que no volverá
y lo subraya…

A un día de sus últimas palabras
intento que estas sean mis últimas palabras
pero siguen saliendo mientras cuento los días que faltan
para intentar no pensar tanto en los detalles pequeños
y luego los besos y luego los detalles inolvidables…


A un día de usted,
me ha quedado claro que no se quedará
a ver que nos depara la vida juntos,
que su amor se desvaneció
en la hipótesis de la existencia de ese otro
que se ha sacado de la manga…
que no me extraña, resumiendo pues,
que no será mi compañera de vida
y seguirá siendo mi compañera de ausencia….
Duele entonces, lo que se llevó, lo que le di
y todo lo que quedó pendiente...

A un día de usted me queda tanto amor por darle,
tantos días que compartir,
tantas ganas de hacerle el amor interminablemente,
tantas palabras que decir, tantos errores que olvidar,
tanta vida que entregarle, que me esta sobrando aquí,
porque a usted no le hace falta, no le sirve, ahora lo entiendo.

Se fue ayer, pero de modo tan unilateral
que los días a mi no me bastan para dejar de pensarle,
de alucinarle, de desearle, de amarle…
A un día de usted, tengo tantos motivos para seguir amándole
y tan pocos para dejar de hacerlo que decido amarle mientras tanto…

Hace unas horas la perdí, usted me perderá quizá en un tiempo,
aunque esto no le importe,
pero hoy decido no olvidarla,
no puedo, no es posible, no es necesario,
tan solo voy a concentrarme
en no pensar en usted mas de lo necesario.

A un día de usted, lo digo sin pena, sin miedo,
le amo más de lo que necesita,
pero mi corazón ya esta buscando motivos
para salir de este amor que me ahoga y que ya no le interesa…



IX.
Pequeño detalle


Todo listo para hacer el amor todo el día,
después de toda una vida de su ausencia
la tomaré, la besaré cada centímetro de su piel perfecta,
todo listo para derramarme dentro y fuera de usted…
todo listo burlarnos cuerpo a cuerpo del tiempo
mientras el reloj nos mira sin hacer nada…

Todo listo: el lugar secreto, la velas, el incienso,
todo entre sábanas, entre recuerdos, entre promesas…
Todo listo mi compañera de ausencia,
para hacer de este día como todos uno como ninguno

Todo listo,
no obstante…
la cama esta fría,
mis brazos menguan entre mis brazos
y mis labios ansiosos de besarte no lo entienden…

Todo listo:
todo listo. menos usted…
ha decidido no llegar a la cita,
y además se has llevado de corbata todas las citas posteriores
y el recuerdo y la memoria y lo imborrable de las anteriores…

No haremos el amor, no ha querido,
no ha querido siquiera regalarme una mirada sencilla
de esas que no le quitan nada….

Todo listo menos usted…
…ha dicho “no más”, ha dejado el cuerpo y el corazón enterrados entre estas sábanas que huelen profundamente a usted….

Todo listo, todo listo menos usted para escribir esta historia…


X.
Nota al pie de página


Este poema no es para usted aunque parezca,
es para sus ojos profundos hermosos e interminables
para su cuerpo exacto e incendiario
quizá para una de sus sonrisas interminables
pero de ninguna manera es para usted.

Que quede bien claro no escribo para usted
escribo por el añoro que me está matando
por esas caricias que me arrebató
por su mano que no toma a la mía
por su cuerpo que no me sacia ni me necesita
creo que también estoy escribiendo al silencio que se ha vuelto su voz
y de pronto podría ser que estoy escribiendo
por extrañarla exponencialmente
pero no estoy escribiendo para usted.

Este pedazo de poema no es por usted, compañera de ausencia
es por lo que se ha quedado pendiente
por lo tanto que nos quedaba por hacer
por ese adiós sin verme a los ojos.


No vaya a pensar que sigo escribiéndole
le escribo a su cuerpo
pero no a usted
a su ausencia
pero no a usted
a su recuerdo que calcina
pero no a usted
al espacio que le heredaste al vació entre mis brazos y los tuyos
pero no a usted
a su voz
pero no le escribo a usted
al amor que no se quiere ir
pero no a usted…
a la melancolía que me dejó
pero no, por ningún motivo le sigo escribiendo a usted.

No crea que este loco no tiene claro que se ha ido para siempre
y es a ese “siempre”
a quien le escribo lo que pudieran resultar estas letras,
pero no a usted
de ninguna manera se le ocurra que este es un poema para usted.



XI.
Tuve que sacarle la verdad a besos


Tuve que sacarle la verdad a besos
porque sus labios no querían decirlo de otro modo
y sus ojos no querían verme porque no han aprendido a mentir
…y así nomás, ya la estaba besando
cuanto tiempo espere besarla así, así de pronto
pero ya no podía esperar más
sus labios se estaban poniendo insolentes
y tuve que besarla
hasta que me dijera que sí o que no
pero que dijera algo
y así le saqué cada palabra
cada punto, cada coma de la verdad
a punta de besos…
…lástima,
la verdad no fue como los besos…
esa dolió, lastimo, abrió heridas viejas y nuevas,
mutiló desde los labios
hasta la planta de los pies que habían olvidado el piso…

Trato de concentrarme en los besos,
esos que llenaron la plaza vacía,
quiero pensar nada mas en sus labios que besan
y no en los que hablan.
Porque cuando besan sus labios me enseñan
mas o menos como es un sueño hecho realidad,
pero cuando hablan me enseñan
la realidad haciendo pedazos al sueño…
Tuve que sacarle la verdad a besos,
y es que si su boca hablara y besara al mismo tiempo
no podría decir esas cosas que duelen…



XII.
Cáncer


Me está usted doliendo hasta los sueños,
tanta necesidad de usted
me da dolor de cabeza.
Me está partiendo la madre
y me está tirando las lágrimas a pedazos,
y además dice que no y por si fuera poco me besa
cada vez que se niega.
Me duele con su corazón y el mío.
Me tiene con las rodillas sangrando
y con los labios mordidos
y además con una costilla punzando desde adentro.
Es usted insoportable cuando duele tanto
cuando está adentro y se sale sin anestesia
y cuando además de todo me pega con toda la fuerza de sus labios
y me corta la cara con su mirada.
Duele.
Duele.
Duele su distancia, su resistencia, su manera de irse.
Me duele hasta los sueños, desde los rotos hasta los imposibles.
Me duele en el estómago, en ese maldito hoyo que hizo
con sus palabras siempre en negativo…
Me duele tanto que me ha dado cáncer en las ideas
y mis poemas están enfermos, en fase terminal.
Me duele también de lunes a domingo, también entre semana
y en días festivos…
Me está doliendo hasta los sueños…


XIII.
Fe de erratas


Equivóquese
béselo
camine con él
dele la mano…
béselo hasta que se vuelva verdad,
diga su nombre hasta que olvide el mío
y después diga el mío para ver si realmente lo olvidó
y el día que olvide mi nombre
frente al espejo piense si realmente me ha olvidado a mi
y luego béselo
le ruego que lo bese todas las tardes de lluvia
bajo un techo viejo…
y que al escuchar la lluvia solo piense en él
y que la lluvia borre mis besos
y el veneno que dejé en sus labios…

Equivóquese siempre compañera de ausencia
desde hoy hasta el próximo siete de septiembre…

desde hoy hasta el siguiente suspiro por mi…

desde hoy hasta ese beso que se quedará esperando…

Equivóquese hasta que olvides su error,
hasta que me olvide a mi...
hasta que su error sea vuelva un acierto necesario…
Vaya, equivóquese.
Sabe que se estas equivocando
y aún así quiere equivocarse
así que cometa su error que es suyo
y luego regrese.
pero de verdad no se le olvide regresar…



XIV.
Punto de fuga


Se va:
a pesar de mis argumentos
a pesar de los suyos
a pesar de los nuestros…

Compañera de ausencia, se va:
no obstante regó besos por todo el parque
y se le cayeron algunas palabras que no quería decir
y no obstante que ya se estaba quedando…

Se va, me quedo.

Más le vale que él la quiera,
porque se vas aunque le quiera yo
y se va aunque me quiera usted.

Me quedo, se va.



XV.
A quien corresponde


Necesito respirar
y que el aire no tenga su aroma.
Quiero probar un helado que no tenga sabor a un beso suyo.
Es preciso cerrar los ojos y no verla, dormir y no soñarla.
Compañera de ausencia, requiero de un segundo sin usted
para acordarme de cómo solía ser antes de usted.
Solicito una audiencia con su ausencia
y unas palabras con su silencio.
Necesito dejar de necesitar cosas,
conceptos y todo lo que rima con su nombre.

Necesito que se vaya y que regrese
y que no vuelvas a irse…

Necesito compartir su ausencia con
alguien así como usted,
de preferencia usted…


XVI.
Versos frustrados


Me pasé todo el día pensando que decirle
y me acabó doliendo la boca y los pies y la cabeza.

Me caí. Me tropecé con lo que dejó en la sala.

Me enterré los recuerdos caminando por el parque.
Me pasé todo el día pensando que decirle
y le dije las cosas sin pensar,
pero le dije que me dijera…
y me dijo…
…y me pasé toda la noche
pensando en que decirle de lo que me dijo…
Me mojé. Y me dolió la espalda.
Me pasé toda la noche dando vueltas en la sala
tropezando una y otra vez
y me quite los zapatos
para hacer ruido con mis pies.

No quiero pasar toda la madrugada
buscando que escribirle, compañera de ausencia,
así que tome usted la pluma,
el papel y escríbase lo que quiera.
Pero a mi, ya no me este jodiendo…



XVII.
Utopía


¿Hubiera sido lindo no?
Cambiar el mundo usted y yo juntos
y no que el mundo nos cambiará a nosotros
y que usted me cambiaras por él…

y que el mundo, al final de todo esto,
no obstante nuestras ganas, nuestro amor,
nuestros momentos y nuestras promesas,
se quedará hecho un idiota mirando
como nos quedamos con las ganas de cambiarlo…



XVIII.
Desparacetamol


Que le quede claro compañera de ausencia,
que le quede claro lo que duele
y que le quede claro,
porque duele mucho
porque duele más de lo que suelen doler las despedidas
y porqué esta despedida
es más de lo que solía ser
lo que solíamos pensar
que haríamos juntos.

Termine de romperme bien roto el corazón
y luego quiero que me diga que se siente
y como le hago para no hacerlo yo algún día,
no vaya yo a romperle el corazón a alguien
en pedazos tan pequeños y tan inservibles…

Porque duele a su modo,
en su lugar específico,
Duele a su manera, a su estilo
en su espacio vacío.


Duele a la forma que suelen doler estas cosas que destruyen,
en sus besos ahora ficticios.
Duele en su historia, inconclusa,
y hay que decirlo: maravillosa.
En su manera de irse también duele.

Duele en su tiempo y espacio,
en su lugar de siempre ahora de nunca.

Duele a la derecha y más aún a la izquierda
y del otro lado, duele.

Duele en los sueños que hicimos,
en las pesadillas que dejó…

Duele usted, compañera de ausencia
a su más puro estilo de doler
y falta a su manera.
Compañera de ausencia
esta vez su ausencia duele más que otras veces
porque estuvo presente
y me dijo cosas que no sé como voy a olvidar
y me besó y me abrazó
y me dio la certeza de que existía.
Pero hoy su ausencia es inexplicable e involuntaria
se va porque se va
y porque acá no quiere quedarse…

Nunca estuve listo para que se fuera dos veces
y creo que no lo voy a soportar…

ya no tomaré el café con usted
y me niego a volver a tomarlo sin usted…
simple: no tomaré más café…

y usted no será mas mi compañera de ausencia…

No se despidas, ya lo hice yo.
No diga nada, no lo dijo a tiempo.
No venga, ya no estoy, me fui (me lo pediste).
No me diga que no hubiera funcionado,
eso repítelo frente al espejo hasta que te lo creas.
Y por favor, olvide usted esta historia,
qué es solo un frustrado intento de ser felices.

No me busque porque no va a encontrarme
porque no me pudo ver estando a cinco centímetros de tus ojos.


Adiós.
Adiós.
Adiós.
y aunque me muera por decir hasta mañana,
hoy solo puedo decir adiós…



XIX.
Se queda


Después de setecientas noches
con sus días, sus insomnios y sus pesadillas,
tras treinta y cuatro estrategias infalibles para olvidarla
y con seis o siete camas compartidas,
a lo largo de una suicida campaña para no saber más de usted...
concluyo:
¿Si no he podido sacarla de mi corazón,
no será que es ahí a dónde pertenece?

En contra de su voluntad y de la mía,
su recuerdo,
¡se queda!

Se quedan sus caricias indelebles.
Conservo su nombre en la parte más inmediata de la memoria,
ahí, dónde más estorba,
ahí se queda.

Se queda su fecha
su color favorito,
sus ganas de hacer algo juntos,
se queda intacta su frase
que llegó en el momento justo
y en el lugar preciso...
Todo eso no se va a ir aunque se lo haya llevado,
ni podré deshacerme de tantas cosas,
en forma de tatuaje en la capa inferior del mio cardio
así, así se queda...

Su ausencia,
esa ausencia de estar siempre en todos lados,
esa también se queda...

¿Si no puedo dejar de pensar en usted,
no será que ya es parte de mi corteza cerebral?

¿No será ya un ingerto de mi piel?

¿Acaso es verdad que hay cosas que no se pueden olvidar?

El amor que hay para usted,
no es reciclable,
ni biodegradable,
y esta a su nombre,
así que se queda,
en la reserva,
en el rincón de las cosas importantes
en el cajón lleno de polvo
dónde se guarda, entre otras cosas,
la fuerza para seguir viviendo...

Se queda,
nada de eso se va, se olvida, se desvanece
ni siquiera se deja para otra ocasión...

No más luchas imposibles por sacarla
de un lugar dónde fui yo quien la puso...

A vivir con eso,
sin pena,
sin culpa...

Ahi se queda,
y así,
a vivir,
con lo hermoso que es tenerla
con tinta indeleble, en esta historia...



XX.
Contrarréplica a Don Joaquín Sabina


Tanto la quería, que tardé en aprender a olvidarla,
diecinueve días y quinientas noches…

Joaquín Sabina


Fe de hechos, maestro Sabina:
Ya pasaron diecinueve días
según usted maestro me faltan mis quinientas noches
pero yo no sé si sean suficientes…
porque no se si mis noches han sido noches
no puedo dormir
y en la siesta tengo insomnio por que sueño con ella
y despierto sin ella…

Diecinueve días sin sus ojos eternos
sin su piel blanca
sin su risa contagiosa…
sin ella, sin mi compañera de ausencia..
ahora voy por las quinientas noches
que usted Don Joaquín tardó en aprender a olvidar a su “ella”
mi ella está muy presente todavía
y no se si basten mil noches incluso…

A la mía Maestro Sabina no se si haya manera de aprender a aprender a olvidarla
doy fe que me he partido la madre hallando maneras
y quizá mientras aprendo a olvidarla solo la recuerdo
detalle a detalle…

A diecinueve días de ella me veo peor que al principio
me veo con llanto que ahoga
con sonrisa que no llega
con letras que se repiten y se repiten
una y otra vez, una y otra vez por ella….

Usted Don Joaquín Sabina
tardó en aprender a olvidarla diecinueve días y quinientas noches
según obra en actas oficiales de su canción que parte la madre…
hoy enero trece, a mis diecinueve días sin ella
yo no se cuanto tarde en querer aprender a olvidarla.

Círculo Cromático (2007) "Violeta Inconfesable"






VIOLETA INCONFESABLE


Algo sobre la muerte del Peatón Sabines


¿Sabes lo que han dicho Jaime?
¡Han dicho que has muerto
y se han atrevido a escribirlo y publicarlo a ocho columnas!
¿Quién habrá regado ese rumor?
Sospecho y con razón
de aquellos que creen que es posible, probable o siquiera pensable
que suceda ese suceso al que llaman tu muerte.
¡A genios como tu, no se les puede ocurrir algo como morirse!
¡Los amorosos callan! callan, pero no mueren.
Tus manos, la derecha y la izquierda,
esas no podrían irse ¿A dónde? ¿Por qué?
¿Para qué habrían de irse?
No puedes, no puedes, no puedes morirte
porque no quieres morirte,
porque tienes miedo de morirte
y además sabes que tu cadáver no será respetado.
¿Sabes lo que dice la gente?
Dicen que has ido Jaime,
que ya no estas con nosotros,
dicen, no conformes, que te moriste.
¿Acaso no saben los habladores
que muere el Mayor Sabines, la Tía Chofi... pero no Jaime Sabines?

El Jaime que dicen que se fue,
el de la foto fría e inmóvil en los periódicos,
ese, ese no se parece a ti, a lo mejor a tu cuerpo, pero tampoco
es nada de tu cuerpo, entonces no eres tú ni se parece a ti.
Ese no sonríe, no llora, no habla, no calla. no se enoja,
a ese no le preocupa el amor.
¿Porqué no les escribes un poema de tu vida para que dejen de hablar de tu muerte?
Uno muy fuerte, muy en serio, uno de los que solo tu sabes...
Ven a decirles, grítales de una vez por todas,
grítalo una, dos o tres veces ¡qué estás vivo!
Se dice, se rumora que Jaime Sabines ha muerto
“!Que costumbre tan salvaje de olvidar a los poetas!”



Hombre que se va y mira a su hija

Pequeña de los ojos tristes,
no sabes como me dolió verte llorar tanto
y como me duele seguir oyendo tu llanto
a cien pasos de donde estás ahora.
Antes que nada quiero que sepas
lo mucho que sufrí al salir por la puerta café
sabiendo que no regresaría esa noche, ni la otra, ni la siguiente.
No tengo corazón para pedirte que lo entiendas
¡Que carajo vas a entender a tus cinco!
¿Por qué coño habrías de entender sí viste que
se iba a quien tanto amas?

Pequeña de ojos tristes perdón por haberte dicho adiós
cuando siempre te enseñe a que dijeras “hasta luego”.
Disculpa si no pude traerte conmigo
pero no te llevo conmigo porque no sé a donde voy,
quédate mejor entre esos brazos fuertes
que te cargaron hace unos años y a mí
me abrazaban hace unos meses.
No sabes como me duelen esas lágrimas
tan pequeñas. y tú aún más pequeña
y esas preguntas tan grandes
y esos “porques” tan llenos de razón
y tan carentes de respuesta.
Me duelen otro tanto las tareas que ya no haremos juntos,
tus letras tan chuecas
y esas risas borrando las tachas de la maestra.
Siento raro que serán otras manos
las que han de sacar punto al viejo lápiz.
Tus abrazos, esos que no querían soltarme,
tus manitas empuñadas de coraje e impotencia,
tus ojos tan llenos de agua y tus palabras tan llenas de razón
todo eso me hace titubear.
Miro atrás y que pequeña se ve a ciento cincuenta pasos
la gran puerta café tras la cual esperabas
mis ruidos.
Pero que lejos estoy,
sé que en veinte pasos más
seguirás tan triste como yo
y mirarás a mamá y le preguntarás por mi
y mañana querrás que todo sea un sueño
e iras a lanzarte a la cama sobre mí.
Pero antes de que no me encuentres,
debes saber que no fue fácil,
y que menos lo será sin tu carita esta noche.
¿Qué te puedo decir de la libertad?
¿De los sueños? ¿De lo que hay mas allá de la puerta café?
No se si quieras saberlo pero voy tras un sueño,
un sueño que no pude soñar entre esas paredes
en que tu y yo soñamos tantas veces.
Pero este es un sueño de esos que nunca se hacen realidad
pero uno va tras ellos no obstante.
Princesa de ojos tristes,
ojalá y ya no estés llorando
y refugiada en la estúpida magia de Disney
hayas encontrado una pantalla pa’olvidar.
Nenita, que te pueden escribir estas manos
que no te acarician el pelo ahora
y que te cargaban a unos minutos de haber nacido.



Estas cobardes que necesitas ahora
y que no, que no están pero
aunque no sepas leer aún,
escriben para cuando leas...
Verás pequeña de los ojos tristes,
tengo que irme porqué mamá no me soporta
y porque yo ya no me soporto.
Se que verás a tu madre con rencor
pero no la culpes nenita,
ella no hizo mas que decir la verdad
y las verdades a estas alturas de la vida duelen.
Pero hay una verdad que nunca dolerá
y esa es que te amo y que te extraño
y que me duele, chingada madre, como duele.
Como duelen esos regresos del colegio,
esas letras chuecas,
esas tardes tirados en el sofá.
Como me duelen desde ahora tus preguntas de la vida...
Pequeña de los ojos tristes,
ojalá y puedas perdonarme,
pero yo te quiero feliz
y para eso tengo que ser un poco más feliz
y mi felicidad esta tras las montañas
y tras las montañas, debo ir solo.
Pero una vez cada cuando, tocaré la puerta café,
y si estás dispuesta charlaremos, reiremos, lloraremos...
Pequeña de los ojos tristes,
quizá a estas horas estés durmiendo
y quiero acariciarte con mi pensamiento
para que sepas que nunca te olvido.
Pequeña de los ojos tristes,
a tantos días de cruzar la puerta café
y a unas horas de haberte dejado frente a ella
como cada quince días termino esta carta,
y no te pido que seas fuerte porque ni yo lo he sido.
Mejor te propongo que juntemos
nuestra debilidad por las noches y si el llanto te vence
estaremos haciendo lo mismo.
Leerás esta carta algún día,
quizá a tus trece o a tus quince o a tus dieciocho
o el día de tu boda o después de que tu viejo haya muerto,
por eso antes de irme quiero agradecerte por esos días
que vivimos juntos, y por los muchos tantos que viviremos
juntos estando separados.
Pequeña de los ojos tristes,
nunca olvides al “papo”
que este ermitaño escritor e idealista,
donde quiera que esté, esta soñando,
es lo único que sabe hacer
y nunca
nunca habrá de olvidarte.
Por siempre: papá

Círculo Cromático (2007) "Negro Claro"

NEGRO CLARO


Necesito un plan “b”

Necesito un plan “b”,
hay que decirlo, los sueños fallaron
o quizá soñé los sueños equivocados
y no quiero dejar de soñar
aunque soñar me haya dejado despierto.
Necesito un plan “b”,
las cosas no salieron del todo bien
y más bien resultaron del todo mal.
Todos se fueron, se alejaron... no volvieron
y no quiero estar solo
y quien sabe, quizá la soledad sea buena compañera.
Necesito, preciso de un plan “b”,
me llené de felicidad, una gran felicidad
y me quedó muy grande aquella alegría
y luego se encogió demasiado
y creo que aún quiero ser feliz
con una felicidad mas adecuada y menos grande.
Me urge un plan “b”,
porque di todo el amor de todas las formas.
Amé, un amor como pocos, eterno
y luego el reloj le ganó a la eternidad
y el amor como pocos se volvió como todos
y a pesar de todo quiero volver a amar,
como nunca o como siempre.
Un amor un poco más convencional.

Necesito un plan “b”,
porque los sueños se rompieron.
Eran sueños grandes y tan grandes que no me quedaron.
Creo que buscaré, necesito un sueño de mi talla.
Necesito un plan “b”,
porque todo salió mal.
Endeudado, divorciado, desempleado y
con una maleta vacía.

Aun así preciso de un sueño preciso.
Arrendando mi corazón al mejor postor,
subastando mi último sueño
y con la poca locura que me queda,
con todo eso debería quizá llenar la maleta vacía.
Mejor aún
¡Voy a tirar la maleta y a dejarlo todo!

Necesito un plan “b”,
quizá soñé los sueños equivocados.
Es posible que no haya amado de la manera
digamos adecuada y convencional.
Necesito un plan “b”
porque en este momento
mi vida es solo dos palabras
el pronombre “mi” y el sustantivo “vida...

Necesito un plan “b”

...hay que decirlo, los sueños fallaron
o quizá soñé los sueños equivocados.



Te quiero

Te quiero.
Porque puedo vivir sin ti y elijo vivir contigo.
Porque sin ti no me muero y contigo tampoco.
Te quiero no por eterna mas bien por instantánea.
Te quiero porque si te vas me quedo y te quedas sin que me vaya,
Te quiero también,
porque no te quiero tanto, pero te quiero bien.
Te quiero por tu silencio y por tus palabras
y porque el futuro no existe mientras tengamos presente.
Te quiero, y quizá hasta te ame,
pero mientras te quiera, ¿qué mas da?
Te quiero por que hay algo antes de ti
y por todo lo que hay después de ti
y más que nada, por lo que hay contigo.
Te quiero por que te quiero
y me dejas pensar que me quieres.
Te quiero porque me tienes
y me dejas creer por un instante que te tengo.
Te quiero por que no eres lo máximo y pretendes no ser lo mínimo.
Te quiero por tu cuerpo y tu mente,
que son distintos, y están a distintas horas
y no pretenden nunca mezclarse.
Te quiero mucho, porque sin ti, no pasa nada
y contigo pasa de todo.
Te quiero por que dices solo lo que quieres decir
y me haces rogar por lo que no dices
y de nuevo dices solo lo que quieres.
Te quiero por no ser la mujer de mis sueños
y ser la mujer de mis realidades.
Te quiero porque no eres la primera
y no pretendes ser la última y eso no te importa.
Te quiero tanto que a veces hasta me quieres por eso.
Te quiero porque te importa mi dinero, mi educación, mi casa,
mi familia, mi auto, mi perro y mi manera de vestir.
Te quiero de la manera más convencional, pero te quiero.
No soy el que más te quiere, pero te quiero de todos modos.