Chat con el.autor

https://connect.facebook.net/en_US/sdk/xfbml.customerchat.js
Mostrando entradas con la etiqueta poeta mexicano contemporáneo.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta poeta mexicano contemporáneo.. Mostrar todas las entradas

27/9/18

Subasta


Por si a alguien pudiera interesarle
subastaré las parcelas de mi desierto
que aún no han sido alcanzadas por los naufragios de mis barcos derrotados...
Como gobernador, encontrará usted,
un pirata que todavía cree en el nombre
que tatuó en su pecho...
...pero no le diga al pirata que ha naufragado
sus ojos parchados por exceso de sol
no podrían soportar la verdad con sus agujas infectadas..
este desierto, no lo imagine sin agua
hay un ojo de donde salen gotas saladas
que no se toman
pero que adornan el paisaje necio de un desierto
de cierto modo necio y que se siente mar...
en la subasta
entregaré también las escrituras de un silencio
que al decir las cosas se suicidó irremediablemente
pero eso le pasa a un silencio como el mío
que soñaba con ser escuchado...
este desierto tiene dos manos y dos pies
los pies ya son rocas cansadas
pero las manos quizá le sirvan como referencia
o como dedos para dibujar mapas
a ese desierto el gustan los mapas
y los laberintos
Por si a alguien pudiera interesarle
subastaré la parte de este desierto
que aún no ha conocido la humedad de la lluvia
no es triste este desierto
aunque parezca
atrévete a pisar su arena
a beber su sol
descubrirás le corre sangre de oasis por las venas...

®2018, Andrés Castuera-Micher-

25/3/18

Autoepitafio

De una vez se los digo,
fuerte y claro
subrayado y, por si hiciera falta,
firmado de mi puño y fea letra.

Les aclaro que
no voy a morirme entre facturas
entre las garras de médicos-arpía
en camas que cuestan, cómo si se hiciera el amor en ellas y no la muerte...

No voy a respirar a través de un tubo
que evite mis palabras
que prohiba a mi último aliento ser el úlitmo
un pedazo de plástico que me conecte al mundo sin mi voluntad,
a mi lo que me duren los pulmones, eso me durará la vida...

Quiero advertir enérgicamente
que no quiero que una máquina marque el paso de mi corazón ansioso
ni le ordene al aire cuando entrar o salir de este cuerpo emancipado...

No voy a convertir mis últimos días
en el viaje a Europa de un médico sin escrúpulos.

Lo que puedan pagar los siete pesos en mi bolsa,
eso durará mi convalecencia, espero que menos...

Quiero morirme con lo puesto,
con lo ganado con mis renglones baratos y regateados,
denme una cama dura, de esas que hay en el hospital del pueblo
y un médico con cara de cansancio
que ya no sabe que hacer con su vida
y, mucho menos, con la de otros...

Que mi pulso agonizante
lo tome una enfermera con una vida empeñada a la suerte
y con la sonrisa desteñida a punta de quejidos sin fondos...

Que lo último que mis hijas recuerden de mi
sea un par de poemas y no decenas de facturas vencidas...

No es mucho lo que pido y, en México,
es más bien lo sensato, justo y necesario...

Si de casualidad, fui un poco conocido
y alguien quiere pagar por unos días de mi vida caducada,
se lo prohibo,
use esas monedas para poner un comedero a las aves del parque
para que, si dios existe, me regrese como pájaro de ciudad
y comer el alpiste que me gané con mis renglones.

Lo digo de una vez por todas,
no voy a morir entre facturas
me niego a que mi cadáver sea moneda de cambio...

Me niego, incluso,
a que mi cadáver sea cadáver
yo quisiera que se desintegrara sin estorbarle a nadie
pero esas son cosas del cine.

Firmo la presente
a unos días del mes de marzo del dos mil dieciocho
cuando, mi mano, aún firma y reconoce mis trazos.

®2018, Andrés Castuera-Micher.


25/9/17

La lección

Es mentira,
no se suspendieron las clases...
Se cerraron las escuelas
porque la lección de hoy era en las calles...

Aprendimos que la Madre Tierra nos va a repetir la lección las veces necesarias hasta que dejemos de olvidarla.

Aprendimos que el 19 de septiembre puede repetirse otro 19 de septiembre.

Un hombre con una sola pierna y dos muletas me enseñó que no hacen falta dos pies para salvar una vida.

Una señora de más de noventa años me dejó claro que la edad y el cansancio no son pretexto cuando alguien más está en desgracia.

Los estudiantes nos han dejado,una vez más, para que lo anotemos de una vez por todas, que tienen lo necesario para tomar la historia entre sus manos...

La Ciudad nos recordó que se puede caer en cualquier minuto, para que dejemos de jugar en los simulacros.

Los más pobres nos dieron una clase de matemáticas esenciales: Donde come uno, comen cuatro.

Aprendimos que el uniforme de los soldados también se mancha de polvo, de lágrimas y de sudor.

Supimos, de buena fuente, que hay un mazo en cada mano dispuesto a golpear sin cansancio la roca hasta llegar a los alientos atrapados antes de que se extingan.

Nos quedó claro que las piedras son muchas, pero que las manos son más.

Se nos reveló que tenemos millones de hermanos y hermanas...
Que no somos egoístas, que sólo estábamos distraídos...

Repasamos por nuestras entrañas, el dolor de las grietas y las varillas vencidas por el peso del concreto cansado.

Descubrimos que el sudor no tiene mal olor, que más bien huele a esperanza.

Aprendimos que debemos sonreír a cualquiera que se cruce en nuestro camino porque nos demostró que es capaz de levantar piedra tras piedra hasta rescatarnos con vida...

Es mentira, no se suspendieron las clases, sólo se cerraron las escuelas,
con el fin de aprender y memorizar los sonidos del silencio...

Esta lección nos recordó que los que tienen el poder, sólo piensan en el poder.

Y, a los adultos, les tatuó una plana en el alma que dice: "A los jóvenes si nos importa lo que está pasando"

Para que repasemos lo que tenemos que sentir derrumbados
para no olvidarlo cuando estemos en pie...

¿Quedó clara la lección?

México, ya puedes abrir las puertas de tus escuelas...
Ahora sí tenemos algo que enseñarle a nuestras niñas y niños.



®Andrés Castuera-Micher
Ciudad de México, 25 de Septiembre de 2017.

Fotografía: Recibida de una mujer de Juchitán Oaxaca que no quiso dar su nombre.

18/6/17

Victor

Ese día te levantaste más temprano que de costumbre. Te bañaste con agua sorpresivamente tibia, te afeitaste con excesiva precisión y desayunaste con un apetito excepcional. A la mesa, tu mujer, admiraba aquel cambio de actitud, así, seguramente hallarías algún empleo.

- Me voy, llego tarde a mi cita. – Dijiste con voz entre cortada.
- Dales lo mejor de ti y verás como si lo consigues.
- Así lo haré. – Respondiste mientras cerrabas la puerta.

Ansioso acudiste puntual, a las doce menos cinco, entre admirados personajes que anteriormente y día a día, te habían visto caminar de un lado al otro, mugroso y cabizbajo.

- Así se hace. – Te gritaban.


Te esperaba ansiosa en lo más profundo de la estación Balderas. La miraste, sus brazos se extendían con una sorpresiva incondicionalidad. Nadie sospechaba de tu encuentro con ella, a pesar de que todos miraban sorprendidos el abrazo que te daba. Puntualmente, mientras el metro y la electricidad los ocultaban por siempre. Jorge no tendría que volver a buscar empleo.


® 2017, Andrés Castuera-Micher. Renglones que Saben a Ciudad"