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25/3/18

Autoepitafio

De una vez se los digo,
fuerte y claro
subrayado y, por si hiciera falta,
firmado de mi puño y fea letra.

Les aclaro que
no voy a morirme entre facturas
entre las garras de médicos-arpía
en camas que cuestan, cómo si se hiciera el amor en ellas y no la muerte...

No voy a respirar a través de un tubo
que evite mis palabras
que prohiba a mi último aliento ser el úlitmo
un pedazo de plástico que me conecte al mundo sin mi voluntad,
a mi lo que me duren los pulmones, eso me durará la vida...

Quiero advertir enérgicamente
que no quiero que una máquina marque el paso de mi corazón ansioso
ni le ordene al aire cuando entrar o salir de este cuerpo emancipado...

No voy a convertir mis últimos días
en el viaje a Europa de un médico sin escrúpulos.

Lo que puedan pagar los siete pesos en mi bolsa,
eso durará mi convalecencia, espero que menos...

Quiero morirme con lo puesto,
con lo ganado con mis renglones baratos y regateados,
denme una cama dura, de esas que hay en el hospital del pueblo
y un médico con cara de cansancio
que ya no sabe que hacer con su vida
y, mucho menos, con la de otros...

Que mi pulso agonizante
lo tome una enfermera con una vida empeñada a la suerte
y con la sonrisa desteñida a punta de quejidos sin fondos...

Que lo último que mis hijas recuerden de mi
sea un par de poemas y no decenas de facturas vencidas...

No es mucho lo que pido y, en México,
es más bien lo sensato, justo y necesario...

Si de casualidad, fui un poco conocido
y alguien quiere pagar por unos días de mi vida caducada,
se lo prohibo,
use esas monedas para poner un comedero a las aves del parque
para que, si dios existe, me regrese como pájaro de ciudad
y comer el alpiste que me gané con mis renglones.

Lo digo de una vez por todas,
no voy a morir entre facturas
me niego a que mi cadáver sea moneda de cambio...

Me niego, incluso,
a que mi cadáver sea cadáver
yo quisiera que se desintegrara sin estorbarle a nadie
pero esas son cosas del cine.

Firmo la presente
a unos días del mes de marzo del dos mil dieciocho
cuando, mi mano, aún firma y reconoce mis trazos.

®2018, Andrés Castuera-Micher.


6/2/17

Galimatías de un hombre roto.


Al pequeño hombre roto que se asomaba por mi ventana cada mañana, todo aquel trance,
le cuarteó su reloj de arena 
y por eso, 
cada vez que quiere  vivir como antes, la arena , que no deja de regarse, le recuerda, 
a base de dolor, 
que el cristal agrietado no va a cicatrizar.

Es un hombre silencioso y roto 

que escribe para quitarse la vida de a poquito 
y que nadie lo note... 
porque sabe que esa etapa de su vida dejará, 
mas que recuerdos, cicatrices.

El hombre roto que cantaba canciones incompletas bajo el chorro tibio de la regadera, 

siempre nadó contra la corriente 
hasta que un día, de tanto esfuerzo, se le reventó el corazón 
y cuando lo vieron a la deriva nadie lo ayudó, 
nadie pensó que había muerto luchando, 
pensaron que al fin se había dado por vencido.

El callado hombre roto que se sentaba en las piernas del abuelo, tiene ganas de tanto y fuerzas para casi nada, 

que se balancea con más espíritu que cuerpo. Anda pues, buscando al abuelo, otro equilibrista, 
ahí nomás pues, mientras se pueda.

El hombre roto, que clava las uñas en mi pecho, 

sólo camina, es lo que sabe hacer.

Hay cierto tipo de hombres rotos, 

como el que se alimenta de mi hipotálamo, 
a los que no les gusta la realidad 
y se engrapan los párpados a algún sueño 
que tampoco saben cómo soñar pero, 
no obstante, se tiran por la ventana tras él.

A un hombre roto, 

como el que se sostiene de mi espina dorsal, 
los pendientes se le escurren, 
desde la punta del ojo hasta la cañería, 
en forma de agua muy salada.

Un hombre roto, como el que llevo sobre los hombros, 

arruga las hojas de las agendas 
y asume que el futuro es el siguiente minuto.

Al hombre roto que platica con las libélulas, de noche, 

le inquieta la importancia de las cosas pares, 
cuando un ojo tiene con quien llorar, 
una mano comparte el puño al estallar de coraje, 
a un pie lo acompaña otro a caminar
y le entristece que, non, el corazón, 
esté condenado a latir y sufrir en solitario...

Los susurrantes hombres rotos, 

como el que dejó de soñar por la necesidad de respirar, 
son, hoy en día,  sólo un murmullo del tiempo 
y pronto habrán de callar. 

Esos hombres rotos, 

cómo los que devoran la columna, vértebra a vértebra, 
son siluetas tenues, sólo han sido arena cayendo del reloj. 

El hombre roto con huesos de espina, 

es un caminante que ha terminado 
con las suelas de sus zapatos.

Cada hombre roto, cómo el que llora ácido, 

ha descubierto que se ata a los sueños 
para aferrarse a la vida, 
para luego descubrir que son, precisamente los sueños,  
los que lo están jalando al fondo del pozo.

Los hombres rotos, 

como el que se esconde atrás de mi esternón, 
suelen caminar cabizbajos, no es por tristeza, 
están tratando de entender la dirección de sus pocos pasos...

El hombre roto, se balancea en el andén mientras piensa, esperando al tren: "Me le estoy cayendo al mundo"...


El dolor que siente un hombre roto al caminar es tanto que, por la madrugada, sólo pide que interpreten su silencio... si es posible con chelo y saxofón...


Al hombre roto le duele.

En serio duele y el dolor no se va.... 
Va, viene y, cuando se va, de pronto,  
lo deja respirar, sonreír, 
recordar como era todo antes de quebrarse 
por unas horas, casi le permite olvidar lo mucho que duele, pero cuando la grieta se abre un poco más 
duele hasta que oprime y asfixia...

Los hombres rotos, pensativos y envalentonados,  

ofrendan todo su  cuerpo al corazón, 
lo escuchan le proponen un trato:
latir juntos, con la poca paciencia que les  queda... 

Y entonces, el hombre roto, 

con cara de esperanza,  comienzas a ver de frente al borde, todo se vuelve una cornisa
y aprende que no le queda más que vivir como equilibrista
sabiendo que la caída será dura y definitiva
pero se aferra al cable con lo que le queda de corazón...

El hombre roto que llora sentado en mis vísceras 

ha decidido reírse para tomar en serio a la vida.

Al espíritu libre del hombre roto 

que bebe a sorbos el té y el aliento,  
ya le queda chico aquel cuerpo y sus costuras abiertas.

Un hombre roto 

como el que mira la puerta cerrada 
tratando de olvidar lo que hay del otro lado, 
sabe que, a veces, es mejor quemar la lista de pendientes 
y asirse a lo que puede, todavía, 
agarrar con las manos cansadas.

Cuando tratan de decirle al hombre roto 

que todo sucede por algo 
y que ha valido la pena romperse por vivir lo que ha vivido, 
el hombre se levanta y grita por el ojo de la cerradura 
que no, que no ha valido la pena.

El hombre roto y despeinado camina, 

aunque sabe que, tabla por tabla, 
el puente se está cayendo.


Este hombre roto nació, le rompieron el corazón, 

creció y se rompió el corazón. 
Así la triste historia del hombre roto 
y su sobre valorado y vulnerable músculo.

Al hombre roto se le puede ver al caer la noche, 

mirando las estrellas 
y preguntándose con lágrimas de sal y melancolía: 
"¿En qué momento me rompí de esta manera?"


® 2017, Andrés Castuera-Micher, Galimatías de un hombre roto.


Dibujo: "The broken man".

® 2010, Loui Jover
https://www.redbubble.com/es/people/LouiJover



2/8/15

La Cofradía del Salmón



dedicado a mi querido y admirado amigo Gabino Palomares


Aquí estamos, sobrevivientes de un tiempo que nunca vivimos,
que nos contaron
que nos dibujaron en lo sueños.
Sobrevivientes de una guerra que no peleamos y que perdimos
peleando guerrillas urbanas en los teatros, los bares, las peñas, las calles...

Haciéndole el amor a la Patria con los pies marchando en el asfalto,
gritando consignas que tuvimos que aprender antes que las raíz cuadrada

desgarrándonos la voz aunque nos escuchen sólo dos sordos y cuatro necios
porque somos más necios que aquellos.

Aunque no tengamos una primera plana para gritar
seguimos, no obstante, gritando, cantando, escribiendo y llorando de forma absurda...

Llegamos sin que nadie nos esperará
nos quedamos en el sofá de la cochera
sin sábanas limpias, más bien percudidas de sangre y sudor...

Nos dicen soñadores, nos miran por la espalda
nos amenazan,
no nos quieren aquí
a veces tampoco nos quieren allá
y ahí estamos, incomodando en todos lados
incomodando la comodidad de los sofás con poder
y caminando hasta que se cansen los demás, nosotros no...

Con la garganta cerrada, los pies hinchados
las guitarras frustradas, las plumas en depresión constante y las manos empuñadas

Maldecimos presidentes
sentenciamos corruptos
somos herejes también,  cuando dios se involucra en escándalos
abrazamos camaradas,
nos cuidamos la espalda, el corazón, partimos el pan  y sembramos trigo.

con la mandíbula trabada pero así gritamos, cantamos nos hacemos fuertes
sin perder esa debilidad que nos puso hombro con otro con los otros, con las otras...

De aquí somos,
de la tierra de los necios
de los campos abandonados
de las calles oscuras, viejas y peligrosas,
de aquí somos...

Somos de cualquier plaza donde nos dejen trabajar
por un peso la canción, por cincuenta centavos el verso

Cambiando acordes y renglones por gritos encabronados...

Dicen que regalamos nuestro trabajo
que lo tiramos a la basura...

No saben que el dinero es para los que lo necesitan
nosotros lo usamos para la tinta, para la tercera cuerda
para el cartón de las pancartas...

Nosotros vivimos con cuarenta pesos, doce centavos
y cientos de oídos
decenas de puños que se cierran
y cada par de pies que toma las calles,
nos da para vivir una semana y media...

Nos han arrojado monedas,
y las levantamos para echarlas a la fuente de los deseos...

Aquí, estamos, de aquí somos...
no nos vamos...

La derecha nos ha condenado
la seudo izquierda nos negó cuando le fue necesario
y en el centro no sabemos estarnos quietos...

Seguimos nadando,
con la brújula nerviosa y excitada
a dónde nos lleve la siguiente canción
a donde el verso indecente nos indique en el mapa...

Somos salmones
nos gusta serlo
no nos queda de otra
y si alguna vez tuvimos otra alternativa,
la hemos olvidado...

Nadamos contra corriente,
pero somos muchos
y seremos más
porque nos cansamos pero no nos rajamos
porque no nos quieren aquí
y de aquí somos...

Hacemos revoluciones
reparamos sueños rotos
curamos desilusiones crónicas
y sublevamos a domicilio...

Somos la cofradía del salmón
de aquí somos,
de aquí no nos vamos
aunque nos lleven...



®2015, Andrés Castuera-Micher, "Rengloens del Cajón"


9/4/15

Monólogo para un escritor y dos sordos


El parque desnudo

Tengo tanto que cortarme de los sueños,
a los siquiatras que se cuelgan  de los árboles con mis pesadillas

a dos o tres poetas que recitan sus versos sobrenaturales
en reuniones que huelen a vino barato y letra muerta

debo podar el césped con memoria
de los parques de historias maltrechas y lamentables



para que las semillas que voy a dejar en la arena
no sufran lo que yo he sufrido.

Es preciso talar de raíz un puñado de ideales
y dejar una pancarta en blanco a los que rezan

quitar la sonrisa de quienes esperan que haga algo
y hacer nada más, pero nada más, lo que me dicte la furia

Hay que recortar el interior de los lugares que me han visto caminar
y pegar en cada muro las fotos falsas de los álbumes felices
manipular los recuerdos, que nadie sepa que estuve ahí...

Lo que pasa es que no estoy entendiendo nada
¿cuándo tuve que entender?

Hay que quitarle a mi historia
a las musas desnudas
las mujeres con vestidos azules
las compañeras de ausencia
las gitanas morenas, suculentas e insensibles
y por supuesto desaparecer a las meseras que derramaban su sonrisa en el café.

Tengo que arrancarle mucho a los instantes
hasta que parezcan mentiras
y lo que les quede de verdad
sea tan inverosímil, que acabe en la nota roja de los diarios.

Me voy a desintoxicar de los que se fueron
de las que se fueron
y de quienes se quedaron nada más por el miedo a irse

a tirar por la ventana las promesas
y romper hasta las que no se hicieron

Tengo tanto que cortarme de los sueños,
a las vecinas que no tienen vida propia
y a las vidas ajenas que no tienen vecinos

y de paso dejaré que los gritos
rompan el oído de los que me odian
y decirles que no me importa
que se pueden tragar sus tratados sobre mí
o ponerlos al píe de página de sus tesis intelectuales y sombrías...

A mis ideas las voy a desnudar
y exhibir en la plaza central
para que el sol les queme la piel
y entiendan porque me duelen tanto por las noches.

Voy a pedir un peso a cada persona que me quiere
para darles de comer buena carne y buen queso a los que me detestan.


© 2015, Andrés, Castuera-Micher, "Renglones 2"

IMAGEN:

© 2006, Kari Solar, Chile, "El Parque Desnudo"

16/11/14

La Marcha




Marchamos, codo a codo...

como los hermanos que siempre fuimos

como las hermanas que siempre fuimos…

Los gritos indignados
los estudiantes con los puños
que ya no se abren de tanta herida..

Nos tocan el claxon
les preocupa más una calle cerrada que una Patria herida…

Marchamos porque no conocemos otra forma de hacerle el amor a la Patria…

Caminamos porque las calles tienen que saber lo que está pasando...


Marchamos casi todos,
alumnos, maestros, oficinistas, obreros, campesinos, padres, madres, artistas, desempleados… casi todos…

Hay cuarenta y tres que no marchan porque les cortaron las alas
y miles, millones que no marchan porque no creen, porque no quieren creer
porque les enseñaron que marchar no sirve de nada..



Gritamos y marchamos porque le tenemos miedo al miedo…
y el silencio nos causa insomnio…

Porque vivos se los llevaron y vivos los queremos..

Marchamos por ti, por ella, por él…

Marchamos porque pudieron ser mis alumnos
porque pudieron ser mis hijas,
porque pudo ser yo…


Porque soy yo…
y porque mis alumnos están en la calle
y no voy a dejarlos solos
no voy a dejarlas solas...

Gritamos porque nos faltan cuarenta y tres, para empezar…

Marchamos y lloramos
porque en bolsas de plástico llenas de cenizas nos quieren entregar la verdad…

Llevamos puños y consignas..
pero ellos llevan armas y nos disparan..


Marchamos porque después de la tempestad
habrá otra y otra y las que sean necesarias, hasta que la calma sea para todas y todos...

Marchamos y seguimos marchando
porque a esta país ya no se lo lleva ni la chingada…

Nos disparan porque no nos callamos.
Llevan armas porque no saben usar las palabras.

Otra vez las y los universitarios somos el blanco de sus balas...

El país se está pudriendo y lo sabemos, por eso nos disparan...

Ser estudiante es un delito en un país que cultiva la ignorancia...

Nos quieren matar a todos.. nos quieren matar a todos...

Por eso marchamos...

Ellos tienen armas, nosotros ideas...

Las ideas son mucho más peligrosas, pero las balas son inmediatas...

Nos quieren matar, nos quieren matar a todos...

43... 44... 45... 46...

Y la gente contando, contando, contando..
y nada más contando...

Hoy tengo cuarenta cuarenta y tres motivos
para pensar que, en este país,
la juventud es un delito que se paga con la vida…

Podrán disparar a la Raza, pero nunca matarán al Espíritu.

®2014, Andrés Castuera-Micher.




7/11/14

Mi jefecita Doña Patria



Mi jefecita Doña Patria
anda muy amuinada ultimamente...

El sur le duele harto
y los dolores de norte no la dejan dormir...

yo creo que le está dando el cáncer
y que se nos va a morir de tanta muina
de tanta lágrima...

a mi jefecita le sigue saliendo harta sangre de la panza
y a sus hijos se los matan nomás por hacerla enmuinar...

mi jefecita ya ni llora
ya paqué dice
si de todos modos le golpean a sus hijas y se las tiran en cualquier carretera
y los hermanos nomás se hacen pendejos
y ni pa´llevarles flores...

A mi jefecita hace como veinte años que le amputaron la mano izquierda
y le salieron como tres tumores
y otro le está queriendo crecer...

La mano derecha la tiene llena de pus
y se aguanta porque ni modo de rajarse...

Mi jefecita, Doña Patria
anda jorobadita y triste
se partió el lomo por décadas
sembrando en su tierrita semillitas de democracia
pa´ cosechar voto
y dárselo a sus hijos
y los muy jijos del maíz ¿No lo fueron a cambiar por tarjetitas de despensa
de una pinche tienda que ni hay en el pueblo?

Y aunque la hubiera, dice
ese dinero esta manchado por el mismísimo diablo...

y miren que mi jefecita dice que más sabe el diablo por viejo que por diablo
y me cai
que se chingó con el diablo setenta años en la mugre pobreza y olvidada

No es que no tenga hambre mi jefecita,
si a veces ni come,
pero dice que hasta la mas pinche de las tortillas
se debe comer con dignidá

y pa que tanto alboroto por el voto y por la libertá
si sus hijos nomás ahí, la fueron a botar
con el primero que les habló bonito...

A mi jefecita Doña Patria
le duele bien harto
que nomás 132 de sus hijos haigan ido a la universidá
y que nomás esos sepan que las cosas no son así
que el rico no debe chingar nomás por chingar
y le arde rete feo cuando esos gritan que "ya estuvo"
y los demás nomás se hacen los sordos
y siguen agachaditos y jorobados como mi jefa
pero pos mi jefa ya tiene joroba y a punta de madrazos
le han doblado el espinazo...

Mi jefecita, Doña Patria
tiene una hemorragia en el vientre,
se le están reventando las entrañas
porque a  cuarenta y tres de sus hijos más luchones
los desaparecieron una noche
y nadie los ha visto…

Los llora con lágrimas de sangre,
los espera con las manos arrugadas y cansadas.
Le han dicho que ya no los espere,  
que se los quemaron vivos hasta hacerlos cenizas,
y ella se queda callada, esperando con la voz temblorosa,
se aguanta la rabia y les canta, en el monte, una canción de cuna…

A mi jefecita, Doña Patria
le duelen todos sus hijos

hay uno, el pequeño
que le salió mañoso
malvado, bien bandido

uno que no aprendió ni a leer
pero que lo que tiene de pendejo lo tiene de cabrón

ese le duele y la tiene bien enferma

pero lo que más le duele y la tiene amuniada
es que todos sus otros hijos
dejen que ese, el pendejito
sea el presidente...

®2014, Andrés Castuera-Micher.

Escrito durante el sombrío y sangriento gobierno de Enrique Peña Nieto.

Publicado en mi libro "Mi País Roto"

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1/10/14

Todavía huele a sangre en Tlatelolco

No, no estuve allí,
antes que comiencen con eso...

No tuve la destreza de adelantar mi destino y esquivar
o alojar en mi pecho alguna de esas balas.

No he contado muertos o vivos,
sin embargo a ambos: a vivos y muertos he escuchado...

...esas voces encendidas en sesenta y ocho las oigo ahora,
pero solamente en la televisión
como artistas,
como divas,
contando sus historias al mejor postor.
Como si aquella historia pudiera
venderse...
Como cuerpo de prostituta
hablando de los muertos cuando habría que estarlos vengando..

Mientras tanto los muertos no pueden descansar.

Entre esas alcantarillas
en cada uno de los trozos de cemento
se escuchan voces.

Esas me han hablado del dolor del silencio,
de como duele no escuchar sus nombres,
no escuchar gritar a sus compañeros...

Les duele que el tres de octubre
se olvidó el dos...

Les duele el silencio 
y el olvido vuelve a matarlos y a matarlas...

Se preguntan:
¿Dónde han quedado?
¿Por qué han dejado de luchar?
¿Quién les ha llegado al precio?

Los cuerpos se quemaron – dicen.

Pero todavía sigue ardiendo el espíritu de aquellos
ese que no se hizo cenizas
y que sigue vagando en esa plaza,
y que ven a los niños que juegan entre almas muertas.

Para conmemorar la sangre anónima
se develó una placa
en esa plaza de las Tres Culturas:
(la muerte, la intolerancia y la estupidez)

Sin embargo es inmenso el sepulcro sellado
con la lápida del temor y el olvido...

¡Todavía huele a sangre en Tlatelolco!..

® 1997, Andrés Castuera-Micher, Mi país Roto.


9/3/14

Uno de poetas





Todos los poetas tienen
una luna con nombre de mujer
a la que leen los renglones
que nunca llegan a quien deben.

Todos los poetas tienen
hojas arrugadas y desvencijadas
en que hubieran escrito su obra maestra
de no ser interrumpidos por un beso.

Todos los poetas suelen
esconder lágrimas debajo del tapete
para no mostrarse vulnerables
a pesar de andar de rodillas.


Todos los poetas poseen
una historia triste, secreta y dolorosa
que no confesarán
pero que pondrá título a más de cuatro poesías.


Todos lo poetas suelen tener
mujeres con nombres difíciles de olvidar
besos indelebles que no dieron
y culpas con apellido, rostro y domicilio.

Todos los poetas tienen
un país del cual quejarse
y una nación inventada
con bandera surrealista y moneda que caduca.

Todos los poetas tienen
un poema escrito más de cuatro veces
a más de siete mujeres distintas
pero que lo leen y lloran, recordando a la primera.

Todos los poetas tienen
una lluvia en un parque cargada de recuerdos
que ignoraran los martes por la tarde
para poder ser felices de vez en cuando.

Todos los poetas suelen
decir que no son poetas
y renegar del vicio que les marca las manos
y usar las plumas para discursos elocuentes.

Todos los poetas tienen
más de quince motivos para sonreír
pero que ocultan por motivos personales
y sobreviven con escritos escandalosos al portador.

Todos los poetas tienen
un episodio quemando sus versos
enterrando sus recuerdos
y olvidando lo que, saben, no son capaces de olvidar.

Todos lo poetas, en el fondo
sueñan con un final feliz,
pero habrán de cambiarlo en cada firma
tallando nombres en la tapa de su ataúd.

Todos lo poetas tienen
ideas que no pueden decirse en voz alta
enfermedades que no se pueden gritar
y por eso las escriben en voz baja.

Todos los poetas tienen
más de cien razones para no aceptar los motivos anteriores
y por eso son poetas
porque siempre tienen la razón...

® 2014, Andrés Castuera-Micher.
Dibujo:
® Silvio Campillay
http://elmomo.zoomblog.com/cat/3821

26/2/14

Desolvidos

Se olvidan los nombres de las calles,
pero no las esquinas y los charcos con los besos y los abrazos ansiosos de un mejor lugar, con menos gente.

Se olvidan las promesas rotas,
pero no los juramentos incumplidos que nos dejaron
a más de dos pasos de la esquina más cercana a la felicidad.

Se olvidan cuantos,
pero no el tipo de besos, ni la textura de los labios, ni la temperatura de la saliva que, aquella tarde, se conformaba con tu boca.

Se olvida el color de tus zapatos,
pero no a firmeza de esos pasos cuando le dieron la espalda a nuestra historia.

Se olvida en que banca,
pero jamás en que parque.

Se olvida el tono de tu voz,
pero jamás la intención, el color, la duración
y la ansiedad de tus palabras.

Se olvida la lluvia,
pero jamás la tarde nublada en que nos besamos por primera vez.

Se olvida el color de la ropa tirada,
pero jamás el tono de la desnudez.

Se olvida el futuro inconcluso,
pero nunca el pasado irresoluto.

Se olvidan las veces que lloramos,
pero nunca el saudade de las lágrimas.

Se olvidan los nombres,
pero ningún detalle de las manos, los párpados, los pies, las piernas y las nalgas.

Se olvidan los motivos,
pero jamás las despedidas.

Se olvida el tono exacto de la piel,
pero no la temperatura del sudor.

Se olvida en que hotel,
pero no puede olvidarse la sábana, el techo, el agua tibia y la risa con eco mudo.

Se olvidan las palabras,
pero no los silencios.

Se olvida,
pero jamás se desolvida...



® 2014, Andrés Castuera-Micher (Renglones II)
Imagen:
® Horacio Obaya "Nostalgía", Argentina.
http://www.artelista.com/obra/9967347728858745-nostalgia.html

30/12/13

Debe ser el año que se va.

Así nomás,
caminando por la calle,
me indigné, más de la cuenta, por la vieja abandonada,
por el niño con cara de injusticia
y por los anuncios que venden lo que nadie necesita...
...debe ser el año que se va...

Sin mayor provocación,
las lágrimas volvieron a salir
con sabores que creí olvidados
y me recordaron a quien se fue
a quién nunca debió llegar
y a quien nunca debí decir adiós,
todos al mismo tiempo, llorados, así, sin más...
...debe ser el año que se va...

Las paredes, de repente,
comenzaron a escribir tu nombre
tu injusto, doloroso e inolvidable, nombre...
...debe ser el año que se va...

De pronto, me dieron ganas de brindar por cosas tontas con gente seria,
de reírme de mi suerte y lamentarme de la de los demás,
sin mayor explicación,
quise gritar en lo alto de un edificio ¡Que ya no aguanto más!..
...debe ser el año que se va...

En el mercado, las flores, sonríen cínicas porque saben que te recuerdo
y los claveles, marginados, ruegan por irse en mi solapa a caminar, así, solitos,
como claveles olvidados...
... debe ser el año que se va...

Le sonreí al chofer del camión
y, al vecino que no deja dormir, le dije: Buenas noches
y por primera vez en meses, me lavé las manos con agua tibia...
... debe ser el año que se va...

Me puse a llorar, como niño, por la abuela
extrañé a a mis muertos y a los muertos de todos
y les puse un plato y un vaso en la mesa
y no alcanzaron las cucharas para la sopa de todos...
... debe ser el año que se va...

En el parque, por la tarde,
comenzaron a cantar las cigarras
y me invitaron a enterrarme con ellas
y yo no les canté, nomás les silbé una canción de cuna...
... debe ser el año que se va...

A la orilla de la calle,
quise jugar a la pelota con un mendigo
y quise ser pan para su boca
y luego busqué su sonrisa
para, finalmente, decirle "te quiero"...
... debe ser el año que se va...

En la regadera recordé canciones de cuna,
amigos de infancia,
errores de secundaria,
amores de verano,
desamores de invierno
y besos que nunca di...
... debe ser el año que se va...

Deshojé los viejos cuadernos y la agenda café
para encontrar los números de los amigos ausentes
y encontré nombres que juraba haber borrado
y no hicieron más que matarme de rabia
y luego matarme de risa
y luego llorar por los amigos...
...debe ser el año que se va...

Me sorprendí, al final del día,
hablando con un viejo de cara triste y manos grandes...
no creo que dios tenga la voz tan dulce...
...debe ser el año que se va...


® 2013, Andrés Castuera-Micher.
Publicado en mi libro "Renglones del cajón"
Adquiere este o cualquiera de mis libros haciendo click aqui
® Dibujo: Linda Walt 
http://lindawalt.wordpress.com/category/my-drawingsline-art/

5/12/13

Shosholoza Mandela

De pronto al mundo comenzó a dolerle todo
se le detuvo el corazón
y el silencio tiñó de gris el aire
el mar frenó su oleaje
y después lo retomó furioso de impotencia...

Al aire le faltó el aire
y se respiraba una lluvia de nostalgia

el arco iris, sin embargo
se levantó en medio de toda la tristeza...

Nelson Mandela ha muerto.

Las noticias necias, las de siempre
no se cansan de repetirlo...

Como si eso fuera posible.

Lo cierto es que el mundo no sabe cómo hará para seguir girando
y este año dos mil trece queda ya en deuda permanente con la humanidad...

La paz llora angustiada, le preocupa el hombre.

El hombre negro y el hombre blanco intercambian lágrimas bicolor
que destiñen el color de la piel
y se pintan charcos de llanto color corazón...

Las mujeres negras y las mujeres blancas
que dejaron de ver a sus hijos morir por ser oscuros o claros
hoy empuñan las manos de coraje y se alistan a defender el mundo de tu ausencia...

El arco iris, sin embargo, se eleva en todo lo alto del cielo y de tu bandera...

¿Cómo hará el ser humano para no volver a pintar sus ideas del color de su piel?

¿Cómo hará la piel para seguir amando las ideas?

¿Cómo harán el blanco y el negro para no volver a confundirse?

Madiba...
al mundo le estás haciendo falta desde ya...

Madiba...
hombres cómo tú se vuelven cada día más necesarioas...

Madiba...
Hombres y mujeres siguen matándose
y cada vez más animales
y cada vez más ansiosos
y ahora sin ti, cada vez más muertos..

Madiba...
Gracias por el mundo en que creíste
gracias por el negro a quien defendiste
gracias por el blanco a quien cambiaste
gracias por la negra a la que enseñaste a luchar
gracias por la blanca a la que enseñaste a compartir
gracias por el humano en quien confiaste...

Madiba...
Te lloran lágrimas de todo el mundo
y los niños y niñas que hoy nacen
sabrán, algún día, del mundo que les has dejado..

Nelson Mandela ha muerto.

Insisten las noticias...

El que se está muriendo es el mundo.
Mandela sólo se ha dormido en aquel mundo ideal
por el que luchó...

Shosholoza.. nos enseñaste...
"ir para adelante"
Shosholoza, Madiba...

Shosholoza...

®2013, Andrés Castuera-Micher



29/10/13

Regalos Necesarios para Liza XI: Un trigal con tulipanes escondidos


Liza en su último regreso
tuvo que tirar las semillas al suelo

y por razones de asfalto
no germino ninguna de sus flores
y los tallos se fueron con el aire
y no pudo
o no supo
sembrar entre tanta gente
entre tanto ruido
entre tantas prioridades tontas y frías

el saquito en que llevaba sus granos
se desgarró de tristeza
y al final se volvió
de esas telas que se deshacen al tacto


Aquella vez, Liza quiso ser campo fértil
y arrojó semillas de sueños
pequeños copos de gritos sabor invierno
y aró la cinta asfáltica con sus rodillas
hasta que el dolor le hizo sonar el vientre
y entonces dejó de ser un tractor amarillo y fuerte
y dejó la tierra con cierto deseo postergado...

Se fue
pero volverá
tal y cómo lo pintó en las paredes de todas las misceláneas
y también en el reverso de las corcholatas de los refrescos de tamarindo...

Sé que volverá
y voy a tener listo un campo de tierras rojas
con arcillas color malva
y surcos que crezcan cuando la semilla abra la boca...

Será un trigal inmenso
del tamaño de los ideales regulares de Liza.

Un campo de trigo para Liza
con espigas que saluden a sus amigos imaginarios
a los cuarenta y siete y que les llamen a cada uno por su nombre.

El trigo se podrá cortar, pegar, desgranar, reconstruir, inventar, olvidar
y en su caso, vender al mejor postor junto con las postales de aquellos días de playa...

Por supuesto, por obvias razones, por todos desconocidas
el trigal tendrá una docena de tulipanes escondidos
para que, aburrida del trigo y su aroma,
Liza pueda buscarlos
y untarse los pétalos en la sonrisa...



® 2013, Andrés Castuera-Micher, Regalos Necesarios para Liza.

17/7/13

Decálogo

1. Escribo porque no conozco otra forma de hacer el amor

2. Escribo porque a mis balas se les mojó la pólvora.

3. Escribo porque sería un pésimo noescritor.

4. Escribo porque tengo una luciérnaga en el corazón. 

5. Escribo porque no sé de que otra forma llorar cuando escucho un saxofón.

6. Escribo porque no tengo paciencia para que el mundo cambie solo.

7. Escribo porque no tengo saliva suficiente para escupirle a tantos traidores.

8. Escribo porque no puedo desvestirte cada   que pienso en ti.

9. Escribo porque nací guitarra sin cuerdas.

10. Escribo porque a dios no le importa, pero tampoco le molesta.




®Andrés Castuera-Micher, 2013, Renglonería Insuficiente.




1/7/13

Regalos Necesarios para Liza VI: Una canción breve, bonita e inconclusa.

Últimamente he notado
que los oídos de Liza
miran aburridos los ruidos del pasillo
y los silencios ya no le saben igual
he sentido sus manos cerrando la ventana a ausencia de exteriores
y de nuevo los oídos aburridos de oler palabras tercas..

Por eso le voy a regalar una canción necesaria
una canción breve, bonita e inconclusa

Con partituras revueltas entre la melancolía y las sonrisas del sábado,
que en cada pentagrama tenga un cómodo sofá para reclinar el silencio

una que en las notas graves tenga el remedio incluido
y en la que cada nota baja
tenga un banquito de madera para subir si es necesario

Con letra que no incluya, por supuesto, coros inútiles, tontos y repetitivos
y cuyo estribillo no le haga recordar a Liza nada en do mayor
y que en, mi bemol, invoque los suspiros robados
a otras canciones que no vale la pena enumerar.

Será breve para que después
pueda silbarla
mientras chapotea en los charcos

Canción que dure
lo que una bocanada de esperanza a las tres de la mañana
para que, en caso de cantarse de cinco a siete,
suene aun a la canción de Liza...

Una bonita canción
en clave de luna
con sol menor y la mayor,
con notas llenas de plicas ansiosas
y con pausas vírgenes
que quieran romperse a punta de gritos...

Una canción que se termine
solo en caso de silencios agendados
y con muchos puntos suspensivos por encima del re.

Una canción que se recuerde con la facilidad del olvido.

La canción, hay que decirlo,
solo puede cantarse al oído
y tatuarse en los labios, pero eso,
Liza ya lo sabe.

®2013, Andrés Castuera-Micher, Regalos Necesarios para Liza.