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9/4/15

Monólogo para un escritor y dos sordos


El parque desnudo

Tengo tanto que cortarme de los sueños,
a los siquiatras que se cuelgan  de los árboles con mis pesadillas

a dos o tres poetas que recitan sus versos sobrenaturales
en reuniones que huelen a vino barato y letra muerta

debo podar el césped con memoria
de los parques de historias maltrechas y lamentables



para que las semillas que voy a dejar en la arena
no sufran lo que yo he sufrido.

Es preciso talar de raíz un puñado de ideales
y dejar una pancarta en blanco a los que rezan

quitar la sonrisa de quienes esperan que haga algo
y hacer nada más, pero nada más, lo que me dicte la furia

Hay que recortar el interior de los lugares que me han visto caminar
y pegar en cada muro las fotos falsas de los álbumes felices
manipular los recuerdos, que nadie sepa que estuve ahí...

Lo que pasa es que no estoy entendiendo nada
¿cuándo tuve que entender?

Hay que quitarle a mi historia
a las musas desnudas
las mujeres con vestidos azules
las compañeras de ausencia
las gitanas morenas, suculentas e insensibles
y por supuesto desaparecer a las meseras que derramaban su sonrisa en el café.

Tengo que arrancarle mucho a los instantes
hasta que parezcan mentiras
y lo que les quede de verdad
sea tan inverosímil, que acabe en la nota roja de los diarios.

Me voy a desintoxicar de los que se fueron
de las que se fueron
y de quienes se quedaron nada más por el miedo a irse

a tirar por la ventana las promesas
y romper hasta las que no se hicieron

Tengo tanto que cortarme de los sueños,
a las vecinas que no tienen vida propia
y a las vidas ajenas que no tienen vecinos

y de paso dejaré que los gritos
rompan el oído de los que me odian
y decirles que no me importa
que se pueden tragar sus tratados sobre mí
o ponerlos al píe de página de sus tesis intelectuales y sombrías...

A mis ideas las voy a desnudar
y exhibir en la plaza central
para que el sol les queme la piel
y entiendan porque me duelen tanto por las noches.

Voy a pedir un peso a cada persona que me quiere
para darles de comer buena carne y buen queso a los que me detestan.


© 2015, Andrés, Castuera-Micher, "Renglones 2"

IMAGEN:

© 2006, Kari Solar, Chile, "El Parque Desnudo"

16/11/14

La Marcha




Marchamos, codo a codo...

como los hermanos que siempre fuimos

como las hermanas que siempre fuimos…

Los gritos indignados
los estudiantes con los puños
que ya no se abren de tanta herida..

Nos tocan el claxon
les preocupa más una calle cerrada que una Patria herida…

Marchamos porque no conocemos otra forma de hacerle el amor a la Patria…

Caminamos porque las calles tienen que saber lo que está pasando...


Marchamos casi todos,
alumnos, maestros, oficinistas, obreros, campesinos, padres, madres, artistas, desempleados… casi todos…

Hay cuarenta y tres que no marchan porque les cortaron las alas
y miles, millones que no marchan porque no creen, porque no quieren creer
porque les enseñaron que marchar no sirve de nada..



Gritamos y marchamos porque le tenemos miedo al miedo…
y el silencio nos causa insomnio…

Porque vivos se los llevaron y vivos los queremos..

Marchamos por ti, por ella, por él…

Marchamos porque pudieron ser mis alumnos
porque pudieron ser mis hijas,
porque pudo ser yo…


Porque soy yo…
y porque mis alumnos están en la calle
y no voy a dejarlos solos
no voy a dejarlas solas...

Gritamos porque nos faltan cuarenta y tres, para empezar…

Marchamos y lloramos
porque en bolsas de plástico llenas de cenizas nos quieren entregar la verdad…

Llevamos puños y consignas..
pero ellos llevan armas y nos disparan..


Marchamos porque después de la tempestad
habrá otra y otra y las que sean necesarias, hasta que la calma sea para todas y todos...

Marchamos y seguimos marchando
porque a esta país ya no se lo lleva ni la chingada…

Nos disparan porque no nos callamos.
Llevan armas porque no saben usar las palabras.

Otra vez las y los universitarios somos el blanco de sus balas...

El país se está pudriendo y lo sabemos, por eso nos disparan...

Ser estudiante es un delito en un país que cultiva la ignorancia...

Nos quieren matar a todos.. nos quieren matar a todos...

Por eso marchamos...

Ellos tienen armas, nosotros ideas...

Las ideas son mucho más peligrosas, pero las balas son inmediatas...

Nos quieren matar, nos quieren matar a todos...

43... 44... 45... 46...

Y la gente contando, contando, contando..
y nada más contando...

Hoy tengo cuarenta cuarenta y tres motivos
para pensar que, en este país,
la juventud es un delito que se paga con la vida…

Podrán disparar a la Raza, pero nunca matarán al Espíritu.

®2014, Andrés Castuera-Micher.




7/11/14

Mi jefecita Doña Patria



Mi jefecita Doña Patria
anda muy amuinada ultimamente...

El sur le duele harto
y los dolores de norte no la dejan dormir...

yo creo que le está dando el cáncer
y que se nos va a morir de tanta muina
de tanta lágrima...

a mi jefecita le sigue saliendo harta sangre de la panza
y a sus hijos se los matan nomás por hacerla enmuinar...

mi jefecita ya ni llora
ya paqué dice
si de todos modos le golpean a sus hijas y se las tiran en cualquier carretera
y los hermanos nomás se hacen pendejos
y ni pa´llevarles flores...

A mi jefecita hace como veinte años que le amputaron la mano izquierda
y le salieron como tres tumores
y otro le está queriendo crecer...

La mano derecha la tiene llena de pus
y se aguanta porque ni modo de rajarse...

Mi jefecita, Doña Patria
anda jorobadita y triste
se partió el lomo por décadas
sembrando en su tierrita semillitas de democracia
pa´ cosechar voto
y dárselo a sus hijos
y los muy jijos del maíz ¿No lo fueron a cambiar por tarjetitas de despensa
de una pinche tienda que ni hay en el pueblo?

Y aunque la hubiera, dice
ese dinero esta manchado por el mismísimo diablo...

y miren que mi jefecita dice que más sabe el diablo por viejo que por diablo
y me cai
que se chingó con el diablo setenta años en la mugre pobreza y olvidada

No es que no tenga hambre mi jefecita,
si a veces ni come,
pero dice que hasta la mas pinche de las tortillas
se debe comer con dignidá

y pa que tanto alboroto por el voto y por la libertá
si sus hijos nomás ahí, la fueron a botar
con el primero que les habló bonito...

A mi jefecita Doña Patria
le duele bien harto
que nomás 132 de sus hijos haigan ido a la universidá
y que nomás esos sepan que las cosas no son así
que el rico no debe chingar nomás por chingar
y le arde rete feo cuando esos gritan que "ya estuvo"
y los demás nomás se hacen los sordos
y siguen agachaditos y jorobados como mi jefa
pero pos mi jefa ya tiene joroba y a punta de madrazos
le han doblado el espinazo...

Mi jefecita, Doña Patria
tiene una hemorragia en el vientre,
se le están reventando las entrañas
porque a  cuarenta y tres de sus hijos más luchones
los desaparecieron una noche
y nadie los ha visto…

Los llora con lágrimas de sangre,
los espera con las manos arrugadas y cansadas.
Le han dicho que ya no los espere,  
que se los quemaron vivos hasta hacerlos cenizas,
y ella se queda callada, esperando con la voz temblorosa,
se aguanta la rabia y les canta, en el monte, una canción de cuna…

A mi jefecita, Doña Patria
le duelen todos sus hijos

hay uno, el pequeño
que le salió mañoso
malvado, bien bandido

uno que no aprendió ni a leer
pero que lo que tiene de pendejo lo tiene de cabrón

ese le duele y la tiene bien enferma

pero lo que más le duele y la tiene amuniada
es que todos sus otros hijos
dejen que ese, el pendejito
sea el presidente...

®2014, Andrés Castuera-Micher.

Escrito durante el sombrío y sangriento gobierno de Enrique Peña Nieto.

Publicado en mi libro "Mi País Roto"

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1/10/14

Todavía huele a sangre en Tlatelolco

No, no estuve allí,
antes que comiencen con eso...

No tuve la destreza de adelantar mi destino y esquivar
o alojar en mi pecho alguna de esas balas.

No he contado muertos o vivos,
sin embargo a ambos: a vivos y muertos he escuchado...

...esas voces encendidas en sesenta y ocho las oigo ahora,
pero solamente en la televisión
como artistas,
como divas,
contando sus historias al mejor postor.
Como si aquella historia pudiera
venderse...
Como cuerpo de prostituta
hablando de los muertos cuando habría que estarlos vengando..

Mientras tanto los muertos no pueden descansar.

Entre esas alcantarillas
en cada uno de los trozos de cemento
se escuchan voces.

Esas me han hablado del dolor del silencio,
de como duele no escuchar sus nombres,
no escuchar gritar a sus compañeros...

Les duele que el tres de octubre
se olvidó el dos...

Les duele el silencio 
y el olvido vuelve a matarlos y a matarlas...

Se preguntan:
¿Dónde han quedado?
¿Por qué han dejado de luchar?
¿Quién les ha llegado al precio?

Los cuerpos se quemaron – dicen.

Pero todavía sigue ardiendo el espíritu de aquellos
ese que no se hizo cenizas
y que sigue vagando en esa plaza,
y que ven a los niños que juegan entre almas muertas.

Para conmemorar la sangre anónima
se develó una placa
en esa plaza de las Tres Culturas:
(la muerte, la intolerancia y la estupidez)

Sin embargo es inmenso el sepulcro sellado
con la lápida del temor y el olvido...

¡Todavía huele a sangre en Tlatelolco!..

® 1997, Andrés Castuera-Micher, Mi país Roto.


3/7/14

Uno de secretos



Cada persona  
que se precie
de tener un corazón 
debe, al menos, 
tener un par de secretos... 



 Habra quienes los canten en silencio  bajo el chorro 
tibio de la regadera 






 Otros les pondran seudónimos 
para poder nombrarlos frente a todos 
sin ser descubiertos. 


 Uno que otro los llevará tatuados en letras ilegibles.

 Por supuesto,
existe quien saca a pasear sus secretos a las calles 
mientras llueve, para poder, de una vez, mojar sus lágrimas. 



 Pero casi podría afirmarlo:
cada ser que pueda presumir de haber soñado, 
tiene como mínimo, dos secretos inconfesables. 



 Unos los confiesan a la taza de café enfriándose melancolicamente, 
ante una cuchara autista y mareada. 


 Los mas atrevidos los revelarán en el tronco de un árbol de un parque 
en forma de letras y corazones..


Hay, obviamente quienes los recrean, 
obsesivamente en hoteles de paso, 
para tomarse los detalles, más tarde, 
con un té sin azucar. 


 Lo sé, porque los he visto, 
no existen personas, 
que sonrian por las noches, 
que no guarden, al menos, un secreto doloroso.


 


® 2014, Andrés Castuera-Micher (Renglones II)



Ilustración:
® Amalia del Cid (Nicaragua)
http://www.artelista.com/obra/2444198115410880-cofre.html