Chat con el.autor

https://connect.facebook.net/en_US/sdk/xfbml.customerchat.js
Mostrando entradas con la etiqueta ¿Sabes algo de Mariana?. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ¿Sabes algo de Mariana?. Mostrar todas las entradas

9/12/12

¿Sabes algo de Mariana? Crónica Décimo Segunda


¿Sabes algo de Mariana?

Ella estudia teatro, es universitaria y no está de acuerdo con que en su país,el que ha hecho cada vez más suyo, al que quiere ver libre, haya sido comprado, ella cree en que las cosas pueden ser distintas.

Mariana aprendió a utilizar su voto y ha decidido ahora, utilizar su voz. Ella salió a gritar, a alzar la voz, fuerte, tan fuerte cómo sus pulmones lo permitieran.

Mariana caminó, furiosa, indignada, cómo todos sus compañeros de teatro. Alzó la voz, alzó el espíritu, y usó las armas que conoce, el arte, el teatro y la fuerza de las palabra para decir que no está de acuerdo.

Mariana nunca supo que esas armas, las palabras, hieren más que la piedras, que las molotov y que los garrotes, a un presidente que ha hecho de los jóvenes y  de los estudiantes, su peor enemigo.

 Pero Mariana marchaba en una Ciudad que le había ofrecido libertad, solidaridad y protección; Mariana ignora que mientras sus pasos y gritos caminan por el centro de su ciudad libre, quienes la dirigen, inmaduros, nerviosos y a la deriva, han elegido a Mariana y sus compañeras y compañeros para dar una lección a la opinión pública; porque Mariana, no lleva armas, no lleva piedras, y es una presa fácil para la policía.

De pronto la policía les ha cerrado una calle que antes tenía aroma a libertad, les han puesto escudos en la cara. 

Cuando Mariana quiere irse con los demás, la policía ya está cerrando la otra calle. 

Mariana ignora que no muy lejos de ahí, delincuentes a sueldo, han destruido vidrios, bancos, parques y que las cámaras de televisión estaban muy atentas, grabando cada segundo; cómo si supieran cómo, cuándo y dónde sucedería...  mientras que las cámaras ignoraban la lucha pacifista de Mariana... 

Eso no sale en la tele y mucho menos cuando los policías persiguieron a Mariana, porque ya la habían elegido...

De pronto, la voz de Mariana y la poesía de los estudiantes estaba rodeada de escudos, de policías que por la espalda capturaban a los que defendían la inocencia de Mariana...

¿Sabes Algo de Mariana?

Tan sólo se sabe que está con muchas y muchos más en un camión de la policía, su poesía ha sido demasiado fuerte, ha perturbado la paz pública y mientras los delincuentes se ríen al paso del camión que lleva a Mariana, ella y sus camaradas no entienden lo que está pasando. 

Por horas el camión los lleva de un lado a otro, mostrando a Mariana, que esas calles tienen nuevo nombre, nuevo color y nuevo aroma y que su país se lo van a robar calle por calle y no deja de ver cómo los jóvenes y las jóvenes son obligados a subir a camiones, patrullas, camionetas.. 

Mariana comienza a tener miedo...

Nadie sabe nada de Mariana, sólo lo saben los agentes del Ministerio Público que la reciben en los separos... ahí comienza la incertidumbre... A Mariana acaban de quitarle la libertad , el primer día del gobierno contra el que votó, la ha puesto tras las rejas...

...a su lado otros y otras, compañeros de carrera, artistas... jóvenes...

Han pasado las horas y el lugar en que está Mariana, ha sido rodeado de nuevo por la policía, los resguardan  cómo delincuentes peligrosos...

Mariana pasó su primera noche privada de su libertad, los amigos y amigas de Mariana no saben nada,...

Las fotos y los mensajes comienzan a relatar las injusticias, mientras la televisión no se cansa de pasar las imágenes del espectáculo de destrucción, culpando a los detenidos sin siquiera conocerlos...

El domingo comienzan a conocerse los nombres de los alumnos detenidos injustamente, pero nadie sabe de Mariana, su nombre no está en las listas... 

Mariana se entera en la madrugada que en México, país que prefiere revivir su pasado antes de enfrentar su futuro, la libertad, derecho inalienable del ser humano, se ha vuelto un lujo... 

La llevan por un pasillo y escaleras que desconoce, la separan de los demás... y cuando se entera, ese pasillo oscuro termina en un vehículo y, al final del túnel, Mariana ha llegado al Reclusorio....

¿Sabes algo de Mariana?

Mariana está en la cárcel.

La televisión insiste en decirle criminal  y en la radio hay división de opiniones. 

El lunes se escuchan al aire voces de los padres y madres de algunas estudiantes, pero nadie sabe nada de Mariana, de pronto, como por arte de magia, son liberados once de los teatreros que estaban con Mariana, todos a la salida los abrazan, los ven libres, y una de ellas levanta la voz: ¡Mariana está presa! 

Mariana no está en la fila de quienes han sido liberados, pero la autoridad comienza a mostrar sus errores, 11 estudiantes capturados son inocentes, los primeros once errores...

Pero nadie sabe nada de Mariana, abogados solidarios, compañeros, familiares, la voz quebrada de la voz de la madre de Mariana al aire, nos grita en la cara que la injusticia comienza a crear una onda expansiva.

Con el nombre de Mariana aparece otro y otro y otro y otro y otro y otra y otro y otra  y otra y otra y otro y otra y otro y otro y otro y otro y otra y otro y otra  y otra y otra y otro y otra y otro y otro y otro y otro y otra y otro y otra  y otra y otra y otro y otra y otro y otro y otro y otro y otra y otro y otra  y otra y otra y otro y otra y otro y otro y otro y otro y otra y otro y otra  y otra y otra y otro y otra y otro y otro y otro y otro y otra y otro y otra  y otra y otra y otro y otra...

Mariana dormirá en la cárcel por hablar en voz alta, por no estar de acuerdo, por luchar con el arma de su voz y de su espíritu...

La Universidad amanece con un pupitre vacío: El de Mariana.

Sus maestros y maestras, sus compañeros y compañeras vuelven a las calles, la quieren libre...

Mariana ha dormido de nuevo en la cárcel... 

Nadie sabe lo que sucede, los derechos humanos quieren hacer algo en un lugar donde no hay humanos impartiendo justicia y las pancartas, los muros, los mensajes en internet, las canciones y los poemas comienzan a exigir la libertad de Mariana...

Mariana ha dormido de nuevo en la cárcel...

Su Señoría no encuentra las letras para la sentencia...

La sentencia no existe...

Su señoría decide que dormirá de nuevo en la cárcel...

Todos sabemos algo de Mariana, pero nadie sabe el delito...

Los culpables tomando cerveza en sus casas mirando en la televisión las caras de inocentes llenos de rabia, de miedo, de tristeza... de impotencia....

Mariana ha dormido de nuevo en la cárcel, y no sabe que los policías han sitiado su Universidad, que  han puesto un muro entre su Facultad y su Ciudad... 

Mariana no puede ver el Ghetto en que han depositado a los estudiantes de esta Ciudad por gritar por la Libertad... 

el país está indignado, el país está callado... 

La voz de Mariana tras las rejas...

Mariana ha dormido sin sueño, siete días sin libertad, ha comenzado a olvidar el color del cielo,  el color de la calle y sobre todo, ignora el color del que se ha pintado la Ciudad...

Es Domingo... Mariana sale de la cárcel.

Mariana es libre, siempre lo fue.

Mariana no puede celebrar su libertad, no puede celebrar su inocencia.

Su señoría sale en las fotos, en los periódicos esperando los aplausos.

Su Señoría, no espere aplausos por liberar inocentes, lo correcto hubiera sido jamás privarlos de su libertad... Le aplaudiré, quizá, cuando encierre a los verdaderos responsables; tiene usted muchos, muchos videos y fotos para ver sus rostros. De paso, encierre usted a aquellos uniformados que arbitraria, impune, cobardemente, por la espalda y en pleno abuso de autoridad, apresaron estudiantes inocentes... ¿O eso no se castiga, Su Señoría?

Mariana tiene muy claro que liberar inocentes, sólo ratifica  la culpa de las autoridades que los apresaron.

Mariana ha sido liberada...

Mariana nunca debió ser privada de su libertad.

Mariana es estudiante, es artista y no está de acuerdo y sabe gritar y sabe llorar y sabe marchar
y aunque la calle deje de ser de Mariana, ella sabe lo que quiere y lo dirá de nuevo..

Mariana es libre.

Pero por las calles siguen caminando en plena libertad, ante los ojos de todos, aquellos que apresaron a Mariana...

Los culpables también están en libertad
pero ellos nunca serán libres...

Perdón Mariana... perdón

9-Diciembre-2012


© Andrés Castuera-Micher 
Publicado en mi libro ¿Sabes Algo de Mariana? (2012)

Fotografía de la adaptación teatral realizada en 2016.

Actrices: Paola Moz y Lupita Arellano 





8/5/12

¿Sabes algo de Mariana? Crónica décimo primera


 

¿Sabes algo de Mariana?

Yo sé que tiene las manos partidas por el cloro, el jabón, las fibras, los trapos, los pisos, los muebles, los vidrios, el cochambre el polvo y la edad...

Y el corazón, aunque nadie lo ve y a nadie parece interesarle, también lo tiene partido...

Ahora tiene setenta y tres años, casi no ve, camina encorvada y los domingos ha dejado de salir, en su pueblo han muerto varios hermanos, amigos... sus padres desde hace mucho, pero ella a penas podría reconocer la calle principal de aquel rincón de Oaxaca, porque hace más de cincuenta años y doce parientes muertos que no ha ido...

Cuando Mariana tocó el timbre de aquella puerta enorme de madera, tenía quince años, los ojos brillantes, la carne morena y firme, la caderas afiladas, el cabello largo, el español confundido con su natal mixe y también tenía miedo...

Doña Susana abrió la puerta y miró con desprecio, cómo lo haría hasta el día de su muerte a la "indita" con su falda café hasta los talones y su blusa tejida de manta, Mariana le sonrío mostrando sus dientes chuecos pero blancos...

Mariana nunca supo que su vida cambiaría de una vez y para siempre...

Doña Susana le mostró su pequeño cuarto en la azotea y la enorme casa que tendría que limpiar, barrer, sacudir y trapear diariamente por mil doscientos pesos al mes además de lavar los trastes, y los dos autos enormes, preparar el desayuno, la comida, la cena para los tres hijos y la cena para Don Gustavo, sacar a pasear los dos enormes y fieros perros, arreglar los dos patios y el jardín, planchar y doblar la ropa...

Mariana aceptó y de inmediato cambió su blusa y falda por un uniforme de rayas rosas y blancas con delantal blanco que de inmediato sería descontado de su primer salario...

El primer salario de Mariana tardó más de tres meses, los domingos no pudo salir por falta de dinero pero tampoco podía andar por la casa a menos que cooperará con los trabajos dominicales...

Doña Susana le enseñó a cocinar a base de gritos, quemaduras, (algunas graves) y golpes por tirar la jarra, y romper algunos platos que también fueron descontados...

De los tres hijos, uno de ellos, Gustavito, al que llamaba el patroncito, se dedicaría por muchos años a hacerle la vida imposible, cuando no le pegaba, le escupía, le llenaba los trastes de lodo y tierra y se burlaba del poco español de Mariana...

Cuando llevaba a sus amiguitos de la secundaria, amarraban a Mariana para levantarle la falda del uniforme y verle los calzones y tocarle las piernas y los senos...

Doña Susana por supuesto nunca creyó las historias que medio entendía de Mariana y en varias ocasiones la encerró por mentirosa...

Cuando Mariana podía salir los domingos, el poco dinero que tenía se le iba en los pasajes al metro Chapultepec y en tres ocasiones se perdió por lo que llegó tarde el Lunes por la mañana, lo que la tuvo sin salir por un mes, y así,  sucesivamente, los paseos de Mariana se redujeron a salir una vez al mes, con la esperanza de ahorrar para ir a ver a sus padres al pueblo...

Mariana no regresaría al pueblo, pero ella no lo sabía...

Don Gustavo solía gritar a Mariana por cada tortilla fría, por cada cajón mal cerrado, por las revistas fuera de lugar, por los perros sucios o las manchas en el parabrisas de su auto...

Se acabaron las navidades para Mariana, se acabaron los años nuevos...

Pasó el tiempo y el patroncito comenzó sus lecciones de anatomía en solitario con Mariana, hasta quitarle un día los calzones, el uniforme y toda la ropa interior...

Mariana trató de evitarlo pero el patroncito le quitó todo su dinero y prometió dárselo el día que se dejara tocar  todita, sin ropa...

Las palizas de Doña Susana ya no le dolían...

Mariana llegó a sus veintiseis años con un español a medio hablar, sin saber leer o escribir más allá de los pedidos de la tienda y sin regresar a su pueblo...

El patroncito ya tiene diecisiete y el dinero que le quitó a Mariana aquella noche lo gastó con sus amigos en la cafetería de la escuela, apenas alcanzó para cuatro papas a la francesa y dos seven up de medio litro... pero era el sueño de Mariana de poder ir a Chiquihutlán...

Doña Susana  y Don Gustavo se fueron todo aquel fin de semana, la tía Samantha no llegó sino hasta el sábado a cuidar a sus sobrinos.... el patroncito subió al cuarto de Mariana y esta vez la tocó completa, le besó la piel morena y cuando Mariana despertó no pudo hacer mucho, los golpes fueron suficientes para acabar con su resistencia.. el patroncito la penetró, era la primera vez para ambos, pero sólo uno lo estaba disfrutando... Mariana no conoció el amor antes de conocer el dolor de una violación que se repetiría por muchas noches ante la amenaza de ir a Oaxaca a matar su mamá si decía algo a Doña Susana...

El día que el patroncito se casó, Mariana por fin sonrío después de seis años de dormir con miedo y amanecer con sangre en las sábanas...

Mariana perdió dos hijos del patroncito.... Él mismo fué quien llevó a aquella señora a practicar una especia de aborto chamánico a base de hierbas y agujas...

Si Mariana lo hubiera deseado, nunca hubiera podido tener hijos de nuevo...

Mariana a sus cuarenta sigue ganando el mismo sueldo, al menos ya no le cobran los platos.

Don Gustavo se fue de la casa y Mariana se volvió el paño de lágrimas de Doña Susana por las noches pero el saco de boxeo de sus arranques durante el día...

Una navidad el patroncito fue con su esposa y su bebé a la cena, pero no dejo de ver las piernas de Mariana y aquella noche, regresaron las pesadillas...

Mariana enfermó gravemente...

El doctor fue a casa de Doña Susana tres semanas después cuando apenas podía caminar...

Las medicinas fueron descontadas de su salario durante años...

Mariana fue la mejor enfermera para Doña Susana cuando fue la patrona la enferma principal.

Hoy Mariana está haciendo sus maletas casi ciega, casi coja...

Doña Susana ha muerto, la casa ha sido vendida con Mariana dentro, nadie se preocupó por ella, los hermanos del patroncito han pactado la entrega sin percibir los pasos de Mariana por la escalera de servicio... el patroncito no ha vuelto a esa casa desde aquella Navidad....

Mariana tiene que irse, se ha puesto su falda café que le llega a las varices de la pantorrilla y su blusa de manta apenas ajusta sus enfermos senos...

Mariana no recuerda como llegar a su pueblo...

Mariana está muy enferma, tiene cáncer, pero eso no lo supo nunca...

Un poco ciega, un poco coja, un poco triste... Mariana tiene que irse...

Perdón, Mariana, perdón.


© Andrés Castuera-Micher

Publicado en mi libro ¿Sabes Algo de Mariana? (2012)

Fotografía de la adaptación teatral realizada en 2016.

Actriz: Lupita Arellano 

13/4/12

¿Sabes algo de Mariana? Crónica Décima


¿Sabes algo de Mariana?

Sus compañeros de oficina le vieron salir con dos cajas llenas de las pocas pertenencias que pudo recuperar.

Nadie dijo nada cuando iba abandonando el tercer piso.

El oficial de la salida le hizo sacar una por una las pertenencias que había amontonado en las dos únicas cajas de cartón que le pudieron facilitar en el archivo y revisó las pertenencias de una manera tan meticulosa cómo si alguien lo hubiera ordenado, o quizá porque así fue...

El oficio era muy claro en los despachos de todos los directores de área...

...nadie dijo nada cuando la vieron salir del edificio

Sólo su secretaria le hizo un guiño de compasión cuando ni siquiera pudo abrirle la puerta del despacho, pero toda la lealtad que habían logrado consolidar por más de ocho años, se reducía a la amenaza de correr la misma suerte y a estas alturas, con dos hijos que mantener, Marichuy no tuvo la oportunidad de arriesgarse, olvidando todas y cada una de las veces en que Mariana le había apoyado para sacar adelante a sus pequeños...

Marichuy no fue la única que olvidó lo que Mariana había compartido con todas y con todos ellos, la gran amiga, la más inteligente del grupo, la que siempre los sacaba de apuros, hoy era una ladrona, una mentirosa y que además, había transgredido la moral de la manera más vergonzosa...

...y tenía que irse.

Todos y todas las que contemplaban la marcha de su gran amiga, aliada, jefa, compañera y colega, que de la forma más fúnebre se dirigía a la esquina a buscar un taxi porque el auto también resulto ser de la compañía, no obstante haberlo ganado por sus cinco años de alta productividad...

todo eso se había olvidado...

Ricardo nunca entendió lo que quiere decir "no"...  Pero cuando tuvo el poder de la oficina en sus manos, decidió que no había un "no" lo suficientemente fuerte para entrometerse en su camino...

Desde la primera vez que la vio decidió que esos senos firmes, discretos y siempre acomodados celosamente debajo de un suéter, tarde o temprano serían suyos...

Ricardo siempre tuvo poder... pero el día que su tío, dueño de la empresa, le otrogó la dirección general, Ricardito se volvió una amenaza real...

Mariana fue cambiada de piso por órdenes del nuevo Subdirector, que recibió órdenes del nuevo director general.  

Le dieron una nueva oficina, una secretaria y una computadora nueva...

A los dos días de estrenar su oficina, entendió que no era su capacidad lo que le había valido ese sitio, detrás de todo estaba Ricardo y detrás de Ricardo estaba su tío... y detrás de su tío un poder incalculable...

Mariana dijo que no.
Ricardo inistió.
Mariana dijo que no.
Ricardo le rompió el suéter para ver esos senos que había esperado conocer durante años.
Mariana dijo que no y gritó.
Ricardo cerró la puerta de la oficina con seguro e informó por teléfono que todo estaba bien...
Mariana dijo que no.
Ricardo la azotó contra el escritorio, le jaló los cabellos atorándoselos con el cajón del escritorio, mismo que cerró con llave.

Mariana lloró, gritó y pateó a Ricardo cuando comenzaba a desabrocharse el pantalón...
Ricardo le pisó los pies con mucha fuerza y las manos las ató con el cable de la nueva computadora...
Mariana trató de morderlo, Ricardo le cerró la boca con un cinturón.

Alguien tocó a la puerta de la oficina.
Mariana sintió un alivio que le duro tan solo hasta darse cuenta de que tras algunos murmullos, Ricardo volvió a cerrar la puerta y descolgó la bocina del teléfono...

Ricardo penetró el cuerpo lastimado y humillado de Mariana y la penetro con la fuerza que tantos años de negativa habían acumulado en ella...

Dos horas después, Mariana ya no grita.
Ricardo ha fotografiado el cuerpo de Mariana, cada detalle...

Ricardo se va.

Mariana confundida busca su celular.
Ricardo se lo ha llevado.

Mariana sale a pedir ayuda...
Un par de policias entran por ella...

Mariana grita.

Los policias esposan a Mariana y la sacan semi desnuda  y con el cabello mutilado  con unas tijeras al no ser posible abrir los cajones. La llevan por el elevador privado hasta el sótano, donde la patrulla espera impaciente...

Mariana  lleva más de cuatro horas recorriendo calles desconocidas, y dos horas después, espera  en la patrulla estacionada en un viejo sótano rodeado de autos viejos y abandonados.

Mariana es presentada en la madrugada ante el Ministerio Público de una alejada agencia del Ministerio Público en una de las colonia más apartadas de la Ciudad.

Junto con Mariana son presentados tremendos fajos de billetes que según los oficiales fueron encontrados en la cajuela de su auto y una serie de objetos de valor, pertenecientes al tío de Ricardo, que Mariana jamás había visto...

Los golpes de Mariana no fueron asentados en el acta.

Según el más gordo de los oficiales, quien presenta el arma con la que Mariana los amenazó, sólo se estaba defendiendo.

Mariana es acusada de robo, abuso de confianza, resistencia a terceros,  agredir físicamente a dos oficiales y doce cargos más que ni siquiera fueron leídos.

La declaración de Mariana es asentada a cuenta gotas ante las risas y preguntas indiscretas de los oficiales...

A las cuatro y media de la mañana llega Ricardo a la agencia del MP Tláhuac con dos abogadas de la Compañía dispuestas a otrogar el perdón...

Mariana no ha podido llamar a nadie...

Mariana no dice nada.

Mariana rechaza la primera oferta.

Mariana es llevada al reclusorio de Santa Martha...

En el camino, Mariana escucha la segunda oferta... y comienza a llorar.

Después de cuatro dias en la cárcel Mariana recibe la visita de las abogadas del tío de Ricardo con la última oferta...

Mariana no quiere que a su padre le pase nada y ver las fotos en las redes sociales no le parece la mejor alternativa....

En la oficina de Mariana no han sabido de ella en una semana, pero el Director General  y dueño, ha relatado en una junta que se extendió por horas que saben que hay cómplices del robo multimillonario que la hoy procesada Mariana García Lozano cometió contra la empresa y que todos aquellos que tengan alguna relación con ella correrán la misma suerte...

En juntas más pequeñas, la versión de los jefes directos fue más clara.

No sabemos nada, Mariana no puede entrar, y si te cachamos tan siquiera hablando con ella te vas a la calle en ese mismo instante...

Los pasillos no murmuraron nada...

Mariana salió quince días después...

Entró custodiada a la oficina con el par de policías que aquella noche la entregaron al Ministerio Público.

Mariana se fue en silencio, como ladrona... Además se habló de las relaciones que había sostenido con más de siete trabajadores... entre otras tantas anécdotas que en tan sólo una semana eran los temas de moda en la oficina y en las redes sociales de los 234 empleados y empleadas...

Mariana sigue esperando el taxi...

Sólo quiere llegar y ver que, a su padre, no le ha pasado nada.

Perdón, Mariana, perdón.


© Andrés Castuera-Micher

Publicado en mi libro ¿Sabes Algo de Mariana? (2012)

Fotografía de la adaptación teatral realizada en 2016.

Actriz: Paola Moz

28/3/12

¿Sabes algo de Mariana? Crónica Novena


¿Sabes algo de Mariana?

Sus amigas llevan días de no tener noticias y varios años de no poder verla más de cinco minutos en el trayecto del supermercado a la casa...

La última vez, la desconocieron por completo, su rostro estaba totalmente pálido y la poca sonrisa que le quedaba se le había borrado finalmente...

Ellas, sus amigas, lo supieron desde la boda, las bromas de Gustavo, los ojos con que veía a todos los amigos de Mariana mientras la  felicitaban eran un mal presagio y hacían  evidente que lo que le esperaba a solas con ese hombre tendría fin solo si la muerte los separara, cómo decía aquel sacerdote que daba la venía al macho para poseer a la hembra.

Mariana se tarda horas en maquillarse, últimamente Gustavo ha decidido golpearla también cerca de los ojos, porque en la espalda ya no le cabe un moretón más...

No es que Mariana no quiera irse, pero la vez que se armó de valor para escapar, su padre ni siquiera le abrió la puerta aseverando furioso que su lugar estaba junto a su marido... ese día a Mariana los golpes en las piernas y en el estómago no le dolieron tanto como las palabras de su padre y quizá, el golpe más duro que recibió, fue el silencio de su madre mientras el señor que en ese momento dejó de ser "papito" marcaba por teléfono a Gustavo para decirle que su vieja estaba llorando como gata en celo en su patio...

Esa llamada, al celular de Gustavo, al señor padre le costó tres pesos con cincuenta centavos, a Mariana, su hija, le costó: tres dientes, dos costillas rotas y tres semanas de tener que estar en reposo absoluto, única y exclusivamente cuando Gustavo estaba en el trabajo, cuando los dos hijos estaban en la escuela y cuando la ropa sucia, las alfombras llenas de migajas y la comida lista para servirse le daban unos minutos para que su cuerpo amoratado pudiera acostarse y dar paso a las seis o siete lágrimas que aún salían de alguno de sus ojos...

Mariana siempre fue brillante en la universidad, su titulo, empolvado en algún cajón dice entre líneas "Mención Honorífica" , pero en el trabajo fue demasiada la cuarta ocasión en que Gustavo la sacó arrastrando de la oficina porque ya eran las 2:35 y los niños salen a las 2:00 de la tarde. La última ocasión, el incidente provocó la fractura de quijada de uno de sus compañeros que trató de defenderla y cuatro vidrios rotos de la agencia de publicidad... Hoy, de vez en cuando, Mariana dibuja para no olvidar lo que estudió tantos años y que hoy no le sirve de nada...

Los hijos de Mariana: Gustavo y José Gustavo, han presenciado más de treinta y dos golpizas a su madre, y lo más que han alcanzado a decir a sus diez y doce años ha sido un: "Ya ves... ¿para que haces enojar a papá?"

Una vez que Mariana no pudo planchar la camisa de la escuela de Gustavito, Gustavo, el macho Alfa, le prestó el cinturón a su hijo para que azotara la espalda de su madre en tres ocasiones...

Al día siguiente, cuando no les gustó la comida, José Gustavo le rompió el plato en la cabeza a Mariana...

En la escuela de Gustavito y José Gustavo todos saben lo que pasa en casa... a Mariana ya no le alcanza el maquillaje para cubir los golpes...

...y no es que no hagan nada en la escuela, al contrario, hace una semana el Padre Giblerto, director del Instituto, le pidió a Mariana que no fuera en esas condiciones a dejar a sus hijos, que daba muy mala impresión a los otros padres de familia, que le sugería amablemebte inscribirlos al transporte escolar...

Mariana ha pensado en irse de nuevo...

Gustavo, por si las dudas, ha cancelado sus tarjetas, ahora sólo le da el dinero suficiente para los gastos diarios y a la sirvienta ,que ha contratado exclusivamente para atenderlo a él y a sus hijos, le ha dado una tarjeta de débito para emergencias pero son la clara advertencia de que no puede darle un centavo a la señora a la cual tampoco debe ayudarle en las labores de la casa...

Mariana ha pensado en irse de nuevo...

Sus amigas ya no le llaman, el celular ha sido cancelado... e ir a su casa constituye un riesgo que la última vez que llegaron con un par de patrullas aumentó peligrosamente....

No son tantas amigas, sólo dos: Julia y Sandra...

Ayer Mariana despertó temprano, tomó una pequeña maleta y salió por la puerta trasera... muy cerca de la salida a su única posibilidad de libertad...  Gustavito la ha visto y le ha dicho a su papá....

Lo malo que Mariana no podrá irse...

Lo bueno que será la última vez que Gustavo va a golpearla...

- Ojalá ahora si haga algo la policía -  Murmura doña Anita, la vecina.

Perdón, Mariana, perdón.

© Andrés Castuera-Micher

Publicado en mi libro ¿Sabes Algo de Mariana? (2012)

Fotografía de la adaptación teatral realizada en 2016.

Actrices: Paola Moz y Lupita Arellano 


17/3/12

¿Sabes algo de Mariana? Crónica Octava


¿Sabes algo de Mariana?

Tiene el cabello blanco, la espalda encorvada y la poca vista que le queda esta casi tan cansada como ella.

Sus manos, a pesar de la artritis que se ha apoderado de la mayoría de sus dedos, todavía le perimten atizar el fuego para dorar las pepitas que vende a cinco pesos...

Nadie sabe su nombre, le dicen "doñita" y eso cuando le habla, lo que sucede sólo a las nueve cuarenta y cinco  de la noche, hora en que  tiene que comenzar, casi a tienta,s a levantar su comal, su anafre para  amarrárselo a los hombros y comenzar a caminar, además,  con dos bultos enormes en cada brazo por más de cuarenta y cinco minutos a la pensión que le quita casi el noventa por ciento de lo que gana con las pepitas y que si no llega a las 11 la dejan en la calle.

Mariana ya ha tenido que dormir varías veces en la banqueta porque a veces ya no llega por el cansancio que no la deja seguir caminando y tiene que sentarse a descansar.

Últimamente se ha quedado a dormir en el parque y ha pensado en mudarse allí, pero le quedaría más lejos el mercado donde compra las pepitas y el carbón.

Mariana no lo sabe, pero el próximo mes de Septiembre va  a cumplir ochenta y siete años.

Lo sabría si tuviera acta de nacimiento.

Y si tuviera acta de nacimiento, lo sabría si supiera leer.

Tiene la cara triste, y a vece se quiere morir, pero el olor de las pepitas dorándose en el comal la atan a seguir caminando por las banquetas que casi no la dejan pasar, por la gran cantidad de vendedores que, a su vez, ya no la dejan vender.

Ya no son los tiempos en que las pepitas se vendían calientes, ahora, con el poco carbón que tiene, las pepitas se enfrían... y entonces las da a tres pesos o se las come...

Últimamente, Mariana ha comido más pepitas de las que vende.

El sabor le recuerda algo, pero no sabe que.

Ya no quiere acordarse de cosas...

Mariana tuvo ocho hijos: tres mujeres y cinco hombres. También perdió a tres que no se acuerda que eran, porque esos no los pudo bautizar...

Con las pepitas pagó: pañales, ropa, leche, comida, tortilla, frijoles, arroz, cuadernos, lápices, cartulinas, monografías, zapatos, uniformes, jabón, estambre para tejer bufandas, libros de texto gratuitos,  cuotas anuales en las escuelas públicas, calcetines, cepillos, medicinas de las que no tienen en el Centro de Salud, etcétera, etcétera, etcétera, etcétera, etc...

Mariana se quedó casi ciega cosiendo ropa, cociendo papas, atizando brasas de carbón al rojo vivo y mirando a cada uno de sus hijos irse de la casa...

A los últimos dos, al Carlitos y la María de Jesús, a esos no los vio irse nunca... esos dos la corrieron de la casa cuando sus maridos, mujeres, hijos, nietos y familiares cercanos, de sus familiares lejanos,  ya no cabían en la recámara que Mariana construyó,  en el segundo piso, con las pepitas de cuatro años.

Lo que pasa es que Carlitos si estudió y es licenciado. Y pues el terreno que Mariana pagó sin papeles por más de veinte años resultó estar a nombre de su hijo que ni siquiera había nacido cuando Mariana lo compró.

Es que la nuera de Mariana quiere mucho a Carlitos y por eso lo convenció de que se hiciera de un patrimonio y pues la Marichuy, con tal de no quedarse en la calle, firmó todo lo que su hermano y su cuñada le pidieron y a cambio le tocó el cuartito de arriba pa´ los chamacos.

De los  otros seis no ha sabido nada.

Dos se le fueron al otro lado, y los otros pues, en cuanto supieron como subirse solos al metro y al camión, decidieron irse lejos de las pepitas, el aceite y las bolsitas de papel.

Mariana está ciega por que los ojos se le reventaron de tanta lágrima, pero ella dice que es el carbón...

Nadie sabe que pasó con el Nicolás, el papá de las ocho criaturas de Mariana y de cómo doce chamacos más en otras vecindades. Cuentan, los que saben algo de Mariana,  que nada más iba a preñar a su vieja cada que terminaba la cuarentena y mientras tanto se gastaba, lo poco que quedaba de las pepitas de la semana después de los gastos diarios de la chamacada, en la botella...

Mariana dice que lo mató la botella...

Mariana dice que es el carbón, los doctores dicen que tantos golpes del Nicolás en la cabeza es lo que la está dejando ciega...

Mañana ya no venderá pepitas...

Se quedó dormida en el parque...

Y a nadie le importó.

Perdón Mariana, perdón.


© Andrés Castuera-Micher

Publicado en mi libro ¿Sabes Algo de Mariana? (2012)

Fotografía de la adaptación teatral realizada en 2016.

Actriz: Paola Moz

16/3/12

¿Sabes algo de Mariana? Crónica séptima.


¿Sabes algo de Mariana?

Hace tiempo que nadie la visita.

Su madre se cansó de que hablaran mal de su hija.

Se cansó de ser señalada.
Decidió inventarse la historia de la hija y el viaje y se fue a otra ciudad lejos de la realidad que decidió negar en pro de sus creencias, en pro de su tranquilidad moral y a costa de renunciar a su única hija  tan sólo por negarle la dicha egoísta de un nieto a destiempo...

Mariana se equivocó de país, se equivocó de estado, se equivocó de época, pero jamás aceptará haberse equivocado en su decisión, misma que la tiene presa en una lugar donde la vida antes de la vida tiene la capacidad de condenar una vida en plenitud, una vida con la capacidad de decidir...

Mariana lleva cinco años en la cárcel y aún le faltan otros veintiséis. A nadie parece interesarle. Quienes se interesaban se les acabó la tinta y el papel en los periódicos. Es que hace tiempo que dejó de ser  noticia...

Mariana no se arrepiente.

No quiso ser madre.  Su responsabilidad (la poca que puede tener ante los ojos de la gente por haberse embarazado sin desearlo) le dio la sensatez de no condenar a un ser humano a una realidad sin amor, sin dinero, sin deseo, sin espacio y  sin futuro.

Sencillamente el binomio de una madre inmadura con un hijo en sus brazos no le cuadra en su realidad inmediata...

Le han preguntado si de verdad prefiere la cárcel a el haber sido madre aún sin desearlo...

Está harta de que comparen su situación actual con un niño de cinco años (que no existe) y que nadie hable de la vida destruida de una mujer que pasará su juventud privada de una libertad por una sentencia  que fue escrita con agua bendita en lugar de tinta...

Mariana no puede confiar en nadie.

Mariana no tuvo muchas opciones para "salirse con la suya"   terminó sometida a un aborto clandestino en las peores condiciones de higiene y salud.

La señora, de la que nadie sabe nada en el pueblo (pero a la que acuden indiscriminadamente padres y madres con hijas preñadas a desagraviar su apellido), esa tal "Doña Prudencia", tuvo que tirarla al borde de la carretera cuando la sangre no quería ceder...

- Le dije que no viniera sola, güerita - Fue lo último que escuchó de la voz de la anciana...

Mariana se sintió morir, estuvo sangrando por más de una hora, arrastrándose por la cinta de asfalto abandonada hasta que una camioneta la levantó y la tiró en la sala de urgencias del Hospital General de Guanajuato...

Nunca pensó que el aire frío, que le penetraba por la nariz a al entrada de el nosocomio, sería el último que respiraría en libertad...

Humillada por enfermeras, médicos y camilleros, tuvo que soportar que le salvaran la vida cómo si le estuvieran haciendo un favor...

Entre delirios de fiebre y medicamentos, escuchó a una enfermera decirle al doctor: "Total, doctor, si se nos muere bien merecido se lo tiene por haber matado a su criatura, y ya sabe que diosito esas cosas no las perdona"...

Cuando al fin sintió la mano de su madre en al frente vino a ella un alivio que duró apenas el tiempo que tardó el Ministerio Público en comenzar a tomarle su declaración...

Mariana no supo en que momento cambió su situación de paciente a procesada...

No podía creer que antes de llamar a sus familiares le hubieran llamado a la policía...

Pero cuando la policía llamó a su madre, entonces supo que estaría sola contra el mundo...

Después de veinte días de agonía en el hospital, Mariana comenzó treinta años de agonía en la cárcel  que cada día que pasa parecen cincuenta más...

Mariana fue condenada por homicidio...

Sus testigos: Mariana.

Los testigos de la fiscalía: Su madre, cuatro médicos, dos enfermeras, el camillero que la recogió en la entrada del hospital, el que embarazó a Mariana y no quiso volver a saber de ella y el Estado...

Los abogados de oficio hicieron todo para hundirla lo antes posible...

Cuando llegaron las amigas de la Ciudad a ayudarla, era demasiado tarde...

Cuando recuerda la pregunta de la reportera, aquella que decía: "¿Y de verdad prefieres estar en la cárcel a haber tenido ese hijo que no deseabas?"...

Piensa que su respuesta hoy sería: "Hubiera preferido morirme en la carretera"...

Perdón, Mariana, perdón.

®Andrés Castuera-Micher

Publicado en mi libro ¿Sabes Algo de Mariana? (2012)

Fotografía de la adaptación teatral realizada en 2016.

Actriz: Paola Moz

1/3/12

¿Sabes algo de Mariana? Crónica Sexta


¿Sabes algo de Mariana?

Hay quienes dicen saber mucho de ella, a pesar de su corta edad, a pesar de ser aún la incógnita de los ultrasonidos, a pesar de ser una decisión errónea, una traición de las hormonas o un momento de calentura.

En sí, es un preservativo no utilizado por desconocimiento y falta de recursos de la madre, por llamarle así.

Pero Mariana, como habrá de llamarse en siete meses, tiene ya un grupo de defensoras y defensores que han peleado hasta extremos ridículos por una vida que, Mariana, no tiene noción o capacidad para decidir si quiere vivirla o no.

La mamá de Mariana lo tiene muy claro, no es el momento para que nazca, no es la situación ideal, ella tiene catorce años y la falta de información y el exceso de hormonas le llevó al cuarto de ese tipo con el doble de  hormonas, casi el doble de edad y la mitad de los recursos de la madre de Mariana que son, ya de por sí, escasos..

Lo tiene muy claro, no quiere una hija, no sabe que es una hija, no la conoce, no la ama, no la quiere, no tiene nada de lo que se necesita para ser madre.

Esta consciente de su irresponsabilidad, le queda claro que la próxima vez tendrá que usar métodos anticonceptivos, pero esas previsiones futuras, producto de la enorme culpa que su familia, escuela y amigos le han hecho sentir, en nada cambia el futuro incierto y precario de Mariana.

Mariana no sabe porqué le defienden tanto, pero esta enterada de que jueces de muy alto nivel, y una cantidad considerable de ciudadanos y ciudadanas han conseguido que el gobierno, al que tanto le preocupan los niños antes de nacer y a los que no les garantiza lo mínimo necesario para sobrevivir después de haber nacido, esa gente ha logrado que Mariana a sus escasos dos meses de concepción tenga derechos y leyes que la protejan.

Mariana tiene ya muchas páginas escritas a su favor...

La madre de Mariana esta confundida, y le duele que si toma la decisión que considera adecuada, irá a la cárcel, será despreciada por la sociedad y considerada una asesina...

Mariana, el cigoto con derechos y protegida por la Suprema Corte de Justicia de la Nación, esta confundida, la defensa de sus derechos, y de lo que han definido como vida, se contrapone con los derechos de su madre, con la vida y libertad de su madre...

Mariana es muy joven, pero tiene ya el poder de meter a la cárcel a su madre...

Lo que no sabe Mariana es que toda esa gente que la ha plagado de derechos como célula, como cigoto, no ha de darle ni un centavo para comer cuando necesite leche, no habrá de comprarle pañales, no le dará a su madre una casa para poder vivir dignamente y tendrán que estar en la misma recámara con los seis hermanos y los que serán sus abuelos...

Mariana es un cigoto con derechos que en siete meses se convertirá en una niña que incrementará las cifras de la pobreza extrema, que no tendrá educación ya que las escuelas están lejos y las que están menos lejos están saturadas y no habrá quien la lleve a la escuela, porque no habrá dinero...

Mariana no tendrá estudios, no tendrá seguro médico, salvo aquel que popularmente le corresponde por decretos parecidos al que le ha dado el derecho a que otros defiendan su vida al margen de su opinión, misma que no puede dar, pero tiene derechos...

La madre de Mariana no tiene derecho a decidir...
Mariana tampoco.. pero su vida se ha decretado legal y obligatoria...

Mariana, el cigoto, quisiera tener la mitad de los derechos que le han sido conferidos cuando en realidad los necesite.

Perdón, Mariana, perdón.

© 2012, Andrés Castuera-Micher 

Publicado en mi libro ¿Sabes Algo de Mariana? (2012)

Fotografía de la adaptación teatral realizada en 2016.

Actriz: Paola Moz

18/2/12

¿Sabes algo de Mariana? Crónica Quinta.


¿Sabes algo de Mariana?

Los periódicos ya cambiaron su versión...
En las carreteras sigue sucediendo...
Los soldados siguen disparando...

Mariana es una víctima de esta guerra insoportable, necia e insostenible...

Nadie puede culpar a Mariana por tener relación con el narco o con algún cártel...

Podríamos decir pagó siendo inocente, atravesado lo que mas ama,  con las balas que se compran con los impuestos de los pobres que pagan, y que se compraron para "combatir" al crimen...

Mariana es contribuyente cautiva, no tenía la opción de pagar o no pagar impuestos, de su salario minimizado le quitaban puntualmente todos y cada uno de los absurdos impuestos que existen para enriquecer a los evasores y empobrecer más a la clase trabajadora.

Resumiendo, a los hijos de Mariana los asesinaron con balas que ella misma pagó con sus descuentos salariales...  Peor aún, los asesinos fueron pagados con esos mismos honorarios... ¿O de dónde creen ustedes que sale el salario (el excelente salario) de los miembros del ejército?

El único crimen de Mariana fue tener miedo...

Su auto, Tsuru modelo 1990, viejo, conservado a duras penas por su vecino el mecánico y las manchas de pasta son cortesía de su primo el hojalatero, eso le da al auto en cuestión un aspecto blanco-grisáceo, para que me entiendan, un auto con todas las características de los que usa el crimen organizado, ¿no? viejo, desvencijado y sin vidrios polarizados y cuyo desgastado motor no alcanza más de noventa kilómetros por hora en la más discreta subida... con todo esto era imposible confundirse, se trataba sin lugar a dudas e un auto cargado de armas, drogas y dinero lavado, así que los militares no hicieron más que cumplir con su deber y acribillar a punta de metralla el Tsuru de Mariana...

Si Mariana hubiera conducido una "troca" último modelo, con vidrios polarizados, blindada, con escoltas a diestra y siniestra, a una velocidad de ciento cuarenta, con torretas, estrobos y demás accesorioes característicos de los autos de criminales, todo hubiera sido distinto, nadie la hubiera confundido, nadie hubiera disparado... Ni siquiera le hubieran hecho la "parada"...

Pero Mariana, además del auto plenamente sospechoso, llevaba con ella a sus dos pequeños hijos de apenas cinco y siete años; lo que provocó que los militares del retén de la carretera que lleva a las playas de Matamoros (donde Mariana y su familia pasarían un lindo fin de semana) dispararan sin compasión.

Mariana tuvo miedo al ver tantos uniformados armados, encapuchados y a la orilla de la carretera, pensó en sus dos pequeños que venían dormidos en el asiento de atrás y en lo mucho que se asustarían, por eso no volteó siquiera a ver el retén y aumentó la velocidad de su compacto de setenta a ochenta y cinco kilómetros por hora...

Las balas se fueron sobre el pequeño auto blanco destruyendo lámina, motor, vidrios llantas, vidas, niños, niñas, sueños, ilusiones, cráneos, tórax, cerebros y corazones...

A Mariana le mataron a sus dos hijos: Lucero y Martín...

Mariana es una madre herida....

Mariana le tiene miedo a los soldados...

Mariana recibió la disculpa de un soldado con muchas estrellas y un águila en su gorra...

Las disculpas no le devolvieron a su pequeña y a su pequeño y por supuesto nunca fueron públicas...

El ejército negó los hechos...

Los asesinos siguen de uniforme, cuidando las calles y protegiendo...

Mariana no sabe a quien protegen, nunca ha tenido tanto miedo cómo el que ahora le tiene al ejército,  no ha vuelto a tomar el volante de un automóvil, ni siquiera sale a las calles, no come bien, se le ve como un esqueleto deambulando de la cama al baño y del baño al retrato de sus pequeños narcotraficantes caídos ante el heroico ejército y su comandante en jefe que sigue comprando balas encareciendo la tortilla...

Aunque de nada te sirvan las disculpas,
perdón, Mariana, perdón...

®Andrés Castuera-Micher
Publicado en mi libro ¿Sabes Algo de Mariana? (2012)

Fotografía de la adaptación teatral realizada en 2016.

Actrices: Paola Moz y Lupita Arellano.


14/2/12

¿Sabes algo de Mariana? Crónica cuarta.


¿Sabes algo de Mariana?

Muchos supieron de ella y se indignaron y protestaron, pero el tiempo, que es el mejor recurso que usa el gobierno a su favor, terminó por lograr que Mariana se borrará de los recuerdos, de los encabezados, de los noticieros y de las voces...

Se supo que tenía tres años y que jugaba con su oso de peluche cuando todo comenzó.

Su pequeña escuela siempre fue un sitio altamente peligroso, pero eso Mariana no lo supo, jamás imaginó que ella y sus pequeños amiguitos y amiguitas corrían todas las mañanas sonriendo y gritando de alegría sobre una bomba de tiempo.

Mariana sólo sabía que las hojas de papel eran para hacer dibujos, ignoraba los millares de hojas que se apilaban junto a su escuela de forma negligente, cómo auténtico combustible para asar carne de bebés...

Le dolió mucho... sintió mucho calor, el fuego consumió todo vertiginosamente.

Nunca tuvo la oportunidad de ver un carro de bomberos, el primero que tuvo cerca estaba tratando de sofocar las llamas de su guardería.

A los siete años,  le hubiera encantado saludar a un bombero y ponerse su gran casco, pero sería demasiado tarde, cuatro años antes, un bombero sacaría su cuerpo calcinado de su pequeña escuela, la que nadie conocía en una colonia popular en Sonora, cerca del trabajo de su madre...

Le dolió, pudo ver como varios de sus amigas dejaban de moverse con tanto humo, escuchaba la tos imparable de Fátima, pudo ver como Javy era consumido por las llamas mientras lloraba y pedía ayuda...

Mariana gritó, gritó mucho... ¡Quema! ¡Quema!

Quedó calcinada en pocos minutos; antes de la hora del comer...

Días después todos hablaban de Mariana y de sus 48 compañeritos y compañeritas de escuela.

Quemados los niños taparon todos los pozos... y escaparon todos los responsables...

Mariana tuvo un funeral decente,  fue mucha gente que ni conocía y llegó gente importante, del gobierno de Sonora, sí, de esa misma gente que tenía el archivo con sus papeles y materiales inflamables alrededor y también niños y niñas...

Esas personas también fueron al funeral...

Ya no le duelen las quemaduras... porque las niñas cuando son asesinadas por el gobierno van a un lugar mejor... lo que le duele es el silencio... ella no sabe de injusticia pero percibe que algo no anda bien en su país... porque murieron muchos niños y a nadie le hicieron nada...

Le duele el silencio... que se hallan callado los gritos, que en menos de tres años ya no se hablaba de los pequeños y pequeñas de la guardería ABC...

Mariana ahora quisiera poder abrazar a su padre, decirle que deje de llorar, que ella esta bien, que ya no se está quemando, que otra vez puede correr y caminar, y que ya se acostumbro a no sonreír.

Le duele su madre que no puede dormir por las noches, le duele su hermano olvidado en un rincón por las múltiples protestas por la muerte de Marianita...

Mariana quiere decirle a su padre que deje de luchar, que así son las cosas en México, que no pierda su tiempo, que a nadie le importan 49 niños y niñas muertas...

Hoy hace CATORCE años, que en este país le prendimos fuego a la inocencia y la justicia, con su venda en los ojos, tampoco parece preocupada por lo que sucedió...

Perdón. Mariana, perdón.

®2012, Andrés Castuera-Micher, ¿Sabes algo de Mariana?
(Actualizado, 5 de Junio de 2023)

Publicado en mi libro ¿Sabes Algo de Mariana? (2012)

Fotografía de la adaptación teatral realizada en 2016.

Actriz: Paola Moz

6/2/12

¿Sabes algo de Mariana? Crónica Tercera


¿Sabes algo de Mariana?
¿Sabes si volverá a sonreír?
¿Sabes si olvidará?

Debes saber que Mariana era muy pequeña, tenía apenas cuatro años...
Era una niña muy inquieta, risueña, cariñosa y sobre todo una niña con ganas de vivir, de correr, de jugar... de crecer...

Pero la madre de Mariana, tenía otros planes para ella, desde que se separó del papá de Mariana, la pequeña lloró mucho, pero a su mamá se le ocurrirían muchas maneras de hacerla callar... no se valía extrañar a papá, ni siquiera le podía hacer dibujos... los fines de semana eran cortos y el lunes, el martes, el miércoles y el jueves parecían eternos... esos días tenía que esconderse del nuevo novio de mamá...

Mariana quería decírselo a su papa, pero su madre la amenazaba, y un día le dijo que Héctor era un buen hombre, no cómo su padre y que le enseñaría cosas lindas y así comenzaron las caricias a destiempo, los dedos en lugares pequeños, inmaduros, y las amenazas...

Mariana se lo dijo a su mamá, que eso no le gustaba, que le dolía, que le iba a decir a papá, pero Héctor, el nuevo novio, comenzó a volverse más agresivo y su madre siempre cuidando que la hermana mayor de Mariana no viera nada y convenciendo a Mariana de que si  la tocaba y le hacía todas esas cosas lindas era porque la quería,  así como a ella,  que  también la quería y le hacía lo mismo...

Debes saber que Mariana lloró mucho porque quería decírselo a papá, pero un día Héctor y la madre le dijeron que si abría la boca con el pendejo de su padre lo iban a matar y entonces Mariana decidió a sus cuatro años tener un papito vivo y aguantar...

Pasaron muchos muchos muchos Lunes y más Martes y Miércoles interminables y bastantes Jueves, pero un día tuvo el valor de decirle a su papá lo que el novio de mamá le hacía y que mamá lo sabía y que mamá decía que estaba bien; pero que por favor la salvara, la escondiera aunque fuera en el cuarto más pequeño pero que no la llevará nunca más con Héctor y la madre...

Papá quiere mucho a Mariana y comenzó a llorar desde ese día y para siempre, porque le habían roto la sonrisa a su pequeña.

Papá llevó a Mariana con la policía, y la pequeña fue muy valiente y les contó todo,  pero mamá llegó gritando  que papá se la había robado y que la había amenazado por que estaba celosos de Héctor.

Nadie le creyó a papá.

Tuvo que pagar por la mayoría de los papás que son malos, que golpean, que mienten.

Pero Mariana gritó tanto cuando mamá se la quiso llevar de nuevo, que tuvieron que preguntarle más cosas a solas, y con doctores y con señoras y señores que ni conocía y como si le hicieran un favor,  la dejaron regresar a casa de su padre en lo que "seguía la investigación"...

Madre amenazó a papá y le avisó a Héctor para que se escondiera y siguieron a papá,  a Mariana y a la hermana por todos lados, con amenazas, gritos, pistolas, querían volverlos locos...

Mariana sólo dijo la verdad, pero a papá nadie le creyó. Mariana descubrió a su corta edad que en este país las mamás siempre eran buenas y los papás siempre eran malos sin importar que esta vez, mamá no hacía lo correcto...

Pasó mucho tiempo, muchas visitas a la policía a los doctores, muchas preguntas... a Mariana le preguntaron lo mismo más de cien veces...

Un día madre intentó llevársela a la fuerza de la escuela,  papá luchó como si fuera un super héroe para que no sucediera, pero cómo no es un super héroe y los policías no le creyeron, se llevaron a papá en una patrulla y a Mariana en otra y los separaron.

 Estuvieron más de dos días sin verse, dejando a Mariana y su hermana en un cuarto solas, sin saber lo que pasaba, sin siquiera un juguete y mucho menos hablar con papá, hasta que una señora con cara de mala y sin estar convencida, dejó que se fuera de nuevo con papá, pero le dijo con voz grave que solo sería hasta que se llevará a cabo el juicio, que se hicieran a la idea de que tarde o temprano  tendría que regresar con su mamá, que así eran las cosas...

Y a Héctor ni siquiera lo buscaban.

Por papá fueron los policías como veinte veces.  En varias ocasiones se lo quisieron llevar a la cárcel porque en este país los papás son los malos...  y la madre le decía a todo el que podía que papá se había robado a las hermanitas...

Un día Mariana tuvo que ir con una juez, una juez que no le creía nada a papá y esa juez le dijo que lo mejor era que se fueran con su mamá pero Marianita dijo que no porque Héctor le volvería a hacer todo lo que le hizo y que a su mamá le gustaba que le hicieran eso.

Después de muchas muchas horas, la única persona que le creyó a papá por primera vez , escribió en un papel que por el momento quedaban bajo la custodia temporal del padre...

Mariana y su papá tuvieron que esconderse porque a papá lo buscaba la policía que había recibido mucho dinero de mamá para que se lo llevara, y ya había  inventando muchas cosas, de que papá pegaba, de que robaba y hasta llegó a decir que el que las abusaba sexualmente era papá...

A Héctor nadie lo encontraba...

Y eso que lo vieron varias veces rondando la casa de papá amenazando a las pequeñas y eso que Mariana un día lo vio afuera de su casa viéndola feo, los únicos que no lo veían eran los policías..

Un día apareció y se lo llevaron a la cárcel, y Mariana pensó que se había hecho justicia....

Mariana ignoraba que tendría que ir decenas de veces a la mismísima cárcel a verle la cara a Héctor y a su mamá quien le gritó mentirosa en cientos de ocasiones y también tendría  dejar que toda la familia de mamá la amenazará y a su hermanita y a su papá...

Mariana no entendía porqué todas esas personas que decían quererla preferían defender a un hombre que le había tocado, penetrado, lastimado lugares que la doctora le había dicho que NO SE TOCAN.

La doctora buena y papá,  eran los únicos que le creían a Mariana y claro, la familia de papá, pero la de mamá es mucho más grande y es mala y es muy agresiva...

Tuvo que repetir el relato de lo que le habían hecho muchas veces, más de las necesarias y a personas que ni conocía.

Tuvo que poner su pequeña huella digital que creció con ella de los cuatro a los ocho años para que  Héctor se quedará al fin en la cárcel...

El juez dijo que se quedaría un tiempo en la cárcel...  seis años... pero el ministerio público dijo que saldría en tres... ni siquiera un año por cada año que tenía Mariana cuando le partieron la sonrisa...

Mariana creyó, al fin, conocer lo que es la justicia... a los ocho años...

Mariana no sabe que hay otros jueces, más altos, a los que llaman magistrados que están dispuestos a vender la inocencia, la tranquilidad, la sonrisa y el alma de una niña de cuatro años por algunos miles de pesos....

Héctor salió en "inmediata libertad" por orden de la Cuarta Sala Penal... un magistrado decidió que la madre decía la verdad... y que la declaración de una niña de cuatro años que fue interrogada por más de cincuenta personas diferentes era contradictoria...

Mariana tiene diez años...

Mariana tiene miedo...

Mamá está libre,
Héctor esta libre...


©2012, Andrés Castuera-Micher

Publicado en mi libro ¿Sabes Algo de Mariana? (2012)

Fotografía de la adaptación teatral realizada en 2016.

Actriz: Paola Moz

Mariana y su papá presos de la intranquilidad....

Y luchando por sonreír en un país donde la sonrisa de una niña se vende en los Tribunales...

Perdón, Mariana, perdón.