Habría que darle fusiles a los limosneros
en lugar de moneditas
y a cada niño de la calle
un manual con dibujitos
de cómo se derrocan las dictaduras...
y a cada niña de la calle
un cuchillo bien afilado
para poder decir que no
y para ratificar que "no" es "no"
aunque sea a puñaladas...
en el campo habrá que sembrar conciencias
y cosechar rebeliones
y habrá que construir con adobes una universidad
para que los que callan aprendan a gritar
los que gritan aprendan a luchar
los que luchan aprendan a ganar
los que ganen aprendan a callar
y así aprendan gritos nuevos y la historia gire...
Y a las iglesias
habrá que tirarles las cruces
y colgar los fusiles de los muertos
de los muertos nuestros, de nuestros muertos
los que sí murieron por nosotros
y de cada iglesia hacer un cuartel
y de cada cuartel una escuela
y de cada escuela un gobierno
y de cada gobierno un pueblo
y a cada muerto una tumba
y a cada muerta una tumba
y en cada tumba un fusil
y en cada fusil un limosnero
y en cada limosnero una esquina
y en cada esquina una lucha
y en cada lucha una garganta
...habrá que comenzar a darles fusiles
a los limosneros...
®2021.Andrés Castuera-Micher . Mi país roto