17/7/09

In my way

De vez en cuando…
losacentosestorbaban
los espacios sobraban
y la palabra quería existir. Después de todo, era una palabra sumamente conocida, en elmediodelasletras… la habían dicho los más letrados...
El caso es que estaba la palabrita… con intenciones de nacer (creo que los acentos no querían trabajar) y estaba apuntodeescribirse…

Sólo dos personas habían escuchado esa palabra… y una de ellas (que era sorda) había muerto, y sólo la que sobrevivió (que era muda) sería capaz de pronunciarla...

Ante la paradoja de esos seres desgraciadamente desgraciados, sólo quedaba la posibilidad de escribirse… la palabrita buscó por todas las hojas un renglón piadoso o quizá un margen desordenado…
el único escritorcapazdeatreverse a escribirla, se había refugiado en un monasterio... y había hecho un voto de castidad, nada tenía que ver con el problema de la palabra, el problema realmente era que el monje nunca supo escribir…
…y en ese claustro, la palabra había encontrado su fin, nunca sentiría la emoción de ser acosada por un signodeadmiración... el suspenso de unos puntosjuntadosengrupos de a tres…

decidí como testigo inapelable de la tragedia de a cajita… ceder mi ultimo renglón para que la palabra se manifieste tal como es:

S

…en qué momento se acaba la tinta.



Andrés Castuera-Micher

7/7/09

Creo como puedo creer...

México, creo en ti,
en tu sueño confuso
en tu gloria postergada,
en esa tu libertad violada por el falo de la ignorancia, la inocencia, la pobreza y el abuso.

Creo en tus mares firmados al portador,
en tus cielos de ángeles expulsados,
de dioses sin pudor peleando por poder,
en tus rezos cansados de perdón
encerrados en los claustros de tus palacios seculares.

Creo en tus votos,
que ahora más que nunca son de papel,
creo en tus líderes callados, los de vedad,
los que hablan pero que nadie los oye...

México, creo en ti,
creo como quiero y puedo creer.
Quiero creer que duermes como esa mujer volcán,
cómo deseo saber que esperas,
que anhelas, que luchas en tus entrañas.

México, creo en ti,
en tu ayer, en tu hoy y sobre todo en tu mañana
tantas veces postergado,
creo en tus tranvías, testigos mudos de la injusticia callejera,
creo en tu ley de fantasía,
en tu virgen morena violada por los intereses políticos
de la Roma actual.

México, creo en ti,
en esa política velada por los balones de fútbol,
creo en ese partido único de los mexicanos, el América – Chivas.

en tu democracia donde gana la demagogia,
en tus urnas llenas de votos vacíos
en tu pueblo festejando
la cadena perpetua de su libertad...

Creo en tus hijos distraídos, dormidos, pendejos...
...en ellos creo, como creo en mí.

Creo que tu mujer dormida despertará,
como vengando el pasado, exhumando tu furia ancestral
y llevándonos a todos a su paso...

Creo en tu gloria olvidada, en tu memoria borrada...

México, creo en ti,
pero tú, ya no eres México.

Andrés Castuera-Micher