9/12/12

¿Sabes algo de Mariana? Crónica Décimo Segunda

¿Sabes algo de Mariana?

Ella estudia teatro, es universitaria y no está de acuerdo con que en su país,el que ha hecho cada vez más suyo, al que quiere ver libre, haya sido comprado, ella cree en que las cosas pueden ser distintas.

Mariana aprendió a utilizar su voto y ha decidido ahora, utilizar su voz. Ella salió a gritar, a alzar la voz, fuerte, tan fuerte cómo sus pulmones lo permitieran.

Mariana caminó, furiosa, indignada, cómo todos sus compañeros de teatro. Alzó la voz, alzó el espíritu, y usó las armas que conoce, el arte, el teatro y la fuerza de las palabra para decir que no está de acuerdo.

Mariana nunca supo que esas armas, las palabras, hieren más que la piedras, que las molotov y que los garrotes, a un presidente que ha hecho de los jóvenes y  de los estudiantes, su peor enemigo.

 Pero Mariana marchaba en una Ciudad que le había ofrecido libertad, solidaridad y protección; Mariana ignora que mientras sus pasos y gritos caminan por el centro de su ciudad libre, quienes la dirigen, inmaduros, nerviosos y a la deriva, han elegido a Mariana y sus compañeras y compañeros para dar una lección a la opinión pública; porque Mariana, no lleva armas, no lleva piedras, y es una presa fácil para la policía.

De pronto la policía les ha cerrado una calle que antes tenía aroma a libertad, les han puesto escudos en la cara. 

Cuando Mariana quiere irse con los demás, la policía ya está cerrando la otra calle. 

Mariana ignora que no muy lejos de ahí, delincuentes a sueldo, han destruido vidrios, bancos, parques y que las cámaras de televisión estaban muy atentas, grabando cada segundo; cómo si supieran cómo, cuándo y dónde sucedería...  mientras que las cámaras ignoraban la lucha pacifista de Mariana... 

Eso no sale en la tele y mucho menos cuando los policías persiguieron a Mariana, porque ya la habían elegido...

De pronto, la voz de Mariana y la poesía de los estudiantes estaba rodeada de escudos, de policías que por la espalda capturaban a los que defendían la inocencia de Mariana...

¿Sabes Algo de Mariana?

Tan sólo se sabe que está con muchas y muchos más en un camión de la policía, su poesía ha sido demasiado fuerte, ha perturbado la paz pública y mientras los delincuentes se ríen al paso del camión que lleva a Mariana, ella y sus camaradas no entienden lo que está pasando. 

Por horas el camión los lleva de un lado a otro, mostrando a Mariana, que esas calles tienen nuevo nombre, nuevo color y nuevo aroma y que su país se lo van a robar calle por calle y no deja de ver cómo los jóvenes y las jóvenes son obligados a subir a camiones, patrullas, camionetas.. 

Mariana comienza a tener miedo...

Nadie sabe nada de Mariana, sólo lo saben los agentes del Ministerio Público que la reciben en los separos... ahí comienza la incertidumbre... A Mariana acaban de quitarle la libertad , el primer día del gobierno contra el que votó, la ha puesto tras las rejas...

...a su lado otros y otras, compañeros de carrera, artistas... jóvenes...

Han pasado las horas y el lugar en que está Mariana, ha sido rodeado de nuevo por la policía, los resguardan  cómo delincuentes peligrosos...

Mariana pasó su primera noche privada de su libertad, los amigos y amigas de Mariana no saben nada,...

Las fotos y los mensajes comienzan a relatar las injusticias, mientras la televisión no se cansa de pasar las imágenes del espectáculo de destrucción, culpando a los detenidos sin siquiera conocerlos...

El domingo comienzan a conocerse los nombres de los alumnos detenidos injustamente, pero nadie sabe de Mariana, su nombre no está en las listas... 

Mariana se entera en la madrugada que en México, país que prefiere revivir su pasado antes de enfrentar su futuro, la libertad, derecho inalienable del ser humano, se ha vuelto un lujo... 

La llevan por un pasillo y escaleras que desconoce, la separan de los demás... y cuando se entera, ese pasillo oscuro termina en un vehículo y, al final del túnel, Mariana ha llegado al Reclusorio....

¿Sabes algo de Mariana?

Mariana está en la cárcel.

La televisión insiste en decirle criminal  y en la radio hay división de opiniones. 

El lunes se escuchan al aire voces de los padres y madres de algunas estudiantes, pero nadie sabe nada de Mariana, de pronto, como por arte de magia, son liberados once de los teatreros que estaban con Mariana, todos a la salida los abrazan, los ven libres, y una de ellas levanta la voz: ¡Mariana está presa! 

Mariana no está en la fila de quienes han sido liberados, pero la autoridad comienza a mostrar sus errores, 11 estudiantes capturados son inocentes, los primeros once errores...

Pero nadie sabe nada de Mariana, abogados solidarios, compañeros, familiares, la voz quebrada de la voz de la madre de Mariana al aire, nos grita en la cara que la injusticia comienza a crear una onda expansiva.

Con el nombre de Mariana aparece otro y otro y otro y otro y otro y otra y otro y otra  y otra y otra y otro y otra y otro y otro y otro y otro y otra y otro y otra  y otra y otra y otro y otra y otro y otro y otro y otro y otra y otro y otra  y otra y otra y otro y otra y otro y otro y otro y otro y otra y otro y otra  y otra y otra y otro y otra y otro y otro y otro y otro y otra y otro y otra  y otra y otra y otro y otra y otro y otro y otro y otro y otra y otro y otra  y otra y otra y otro y otra...

Mariana dormirá en la cárcel por hablar en voz alta, por no estar de acuerdo, por luchar con el arma de su voz y de su espíritu...

La Universidad amanece con un pupitre vacío: El de Mariana.

Sus maestros y maestras, sus compañeros y compañeras vuelven a las calles, la quieren libre...

Mariana ha dormido de nuevo en la cárcel... 

Nadie sabe lo que sucede, los derechos humanos quieren hacer algo en un lugar donde no hay humanos impartiendo justicia y las pancartas, los muros, los mensajes en internet, las canciones y los poemas comienzan a exigir la libertad de Mariana...

Mariana ha dormido de nuevo en la cárcel...

Su Señoría no encuentra las letras para la sentencia...

La sentencia no existe...

Su señoría decide que dormirá de nuevo en la cárcel...

Todos sabemos algo de Mariana, pero nadie sabe el delito...

Los culpables tomando cerveza en sus casas mirando en la televisión las caras de inocentes llenos de rabia, de miedo, de tristeza... de impotencia....

Mariana ha dormido de nuevo en la cárcel, y no sabe que los policías han sitiado su Universidad, que  han puesto un muro entre su Facultad y su Ciudad... 

Mariana no puede ver el Ghetto en que han depositado a los estudiantes de esta Ciudad por gritar por la Libertad... 

el país está indignado, el país está callado... 

La voz de Mariana tras las rejas...

Mariana ha dormido sin sueño, siete días sin libertad, ha comenzado a olvidar el color del cielo,  el color de la calle y sobre todo, ignora el color del que se ha pintado la Ciudad...

Es Domingo... Mariana sale de la cárcel.

Mariana es libre, siempre lo fue.

Mariana no puede celebrar su libertad, no puede celebrar su inocencia.

Su señoría sale en las fotos, en los periódicos esperando los aplausos.

Su Señoría, no espere aplausos por liberar inocentes, lo correcto hubiera sido jamás privarlos de su libertad... Le aplaudiré, quizá, cuando encierre a los verdaderos responsables; tiene usted muchos, muchos videos y fotos para ver sus rostros. De paso, encierre usted a aquellos uniformados que arbitraria, impune, cobardemente, por la espalda y en pleno abuso de autoridad, apresaron estudiantes inocentes... ¿O eso no se castiga, Su Señoría?

Mariana tiene muy claro que liberar inocentes, sólo ratifica  la culpa de las autoridades que los apresaron.

Mariana ha sido liberada...

Mariana nunca debió ser privada de su libertad.

Mariana es estudiante, es artista y no está de acuerdo y sabe gritar y sabe llorar y sabe marchar
y aunque la calle deje de ser de Mariana, ella sabe lo que quiere y lo dirá de nuevo..

Mariana es libre.

Pero por las calles siguen caminando en plena libertad, ante los ojos de todos, aquellos que apresaron a Mariana...

Los culpables también están en libertad
pero ellos nunca serán libres...

Perdón Mariana... perdón


Andrés Castuera-Micher
9-Diciembre-2012



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