30/1/18

Carta de Enero a Maritza


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a mi mejor amiga, inmortal siempre, 
Maritza Chávez López

¿Cómo hablar del viernes diecinueve de enero?

¿Cómo subrayar que este año inició alevoso,
artero y sin piedad?

¿Cómo describir que el agujero provocado
en esa madrugada no podrá jamás ser resanado?

¿Cómo voy a hablarles a todos de tu partida, Maritza?
Si para eso no alcanzan las palabras.
Si para eso no hay alfabeto que baste.

No hay diccionario que contenga la palabra
para describir a aquel que pierde a su mejor amiga…

De ese tamaño es el dolor, de ese tamaño es la nostalgia
inmensa, de un tamaño que no cabe en este mundo y su ridículo diámetro.

No hay idioma que se atreva a definir este vacío.

No me basta el término "muerte", porque tú te quedas viva en cada recuerdo, 
en cada batalla, en cada paso por el mundo, en cada palabra que sembraste.
No estás muerta, Maritza, no les creas…

Algunos aluden al consuelo de que ya estás con dios y estás mejor
tampoco me conformo con ese renglón trillado,
dios sabe perfecto lo que pensamos,
 nuestras charlas al respecto le han quedado claras 
y quiero imaginar que estás mejor
más nos vale, 
pero egoísta, tengo que decir
que sólo tu hallarás la forma de estar mejor sin tus mejores amigas y amigos...
o que de plano te escaparás por las noches a jugar con nuestra mente
como lo hacías estando de carne y hueso…

Maritza, estoy triste.
Eres la raíz de mis sueños.
El motor de mis luchas.
La palabra certera en el momento inesperado.
El abrazo cálido y lleno de razón.
La lógica incoherente en el calor de una ironía.

Maritza ejemplo.
Maritza meta.
Maritza impecable.
Maritza ermitaña.
Maritza viajera.
Maritza equipaje.
Maritza sueño.
Maritza arcoiris.
Maritza verdad.
Maritza entera.
Maritza llanto.
Maritza presente…
Maritza eterna.
Maritza instantánea…

Y perdona que venga aquí a hablarte en presente
pero me niego a congujarte en pasado.

Maldito sea el diecinueve de enero,
y todos y cada uno de los segundos que te arrancaron de este mundo terrenal.

Es cierto, ya no te  merecía este mundo
pero cómo le haces falta.

Arrancando del calendario ese día y sus defectos,
voy a enmarcar todo lo que hay antes,
porque tú eres verbo imperativo
eres sustantivo rojo-pasión
eres vocal que suena entre las consonantes
serás siempre pilar y sostén de las historias que tocaste.

Nunca serás cripta
ni tumba, ni cenizas…
eres desde ahora,  el viento que juega con las ideas imposibles
las hojas que caen de los árboles para señalar el camino correcto
eres el silencio inesperado que habrá de acompañarme en el parque

serás también esa fugaz y necesaria lágrima mensual
la silla vacía en las charlas para cambiar el mundo
el correo semanal que no llegará
el teléfono callado el día de mi cumpleaños
el color que le falta, desde hoy, al arco iris
la primera página de mis libros
y la butaca vacía que me hará voltear al techo cada vez que se abra el telón.

Eres pues, inolvidable.

Tus ideas indelebles.
Tu paso infranqueable.
Tu amistad indestructible.
Tu cariño inconfundible.
Tu recuerdo de calado profundo.

Sé que ahora estás caminando por tú arco iris,
en un cielo con nubes de algodón
con el cabello color libertad
y la sonrisa teñida de tonos magenta-paz y azul-eternidad
mientras te mojan las Aguas de Marzo...

Construye pues tu mundo
y en ese mundo un malecón
y frente a las olas una casa
con los muros pintados de mar
o no le pongas muros,
solo caracolas y estrellas marinas...

y si te sobra arena,
después de los castillos,
deja un montículo en forma de silla
para que pueda, algún día,
irme a sentar y platicar hasta que nos acabemos la eternidad
y tengamos que inventar otro tiempo y otro modo.

P.D. En tus alas até, con un pequeño hilo morado,  la ubicación exacta de mi ventana,
no olvides entrar de vez en cuando a contarme del lugar
en el que estás.


Andrés Castuera-Micher

28 de Enero de 2018.



1 comentario:

  1. Te quiero y admiro! coincido en el sentir de cada palabra que maravillosamente expresas en este grito.

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