28/4/09

A MARIO BENEDETTI

Maestro,
doy fe,
doy fe de que el sur también existe
lo he olido, lo he sufrido, lo he mamado, lo he comido, lo he amado, lo he visto.
Mario, con tristeza le informo, que su sur, y mi sur, el sur del centro, siguen con las cabezas agachadas. Pero señor poeta, también quiero decirle muerto de contento, que el mundo ha cambiado, el sur no es el mismo, y no es el mismo
porque le ha escrito usted, y porque usted le ha escrito, el sur también existe.
Le informo con la informalidad de la poesía,
que el sur sigue también-existiendo...
pero del norte Maestro,
del norte ya no estoy seguro,
tengo serías dudas de que exista algo
arriba del río grande...
hay un muro tan grande, tan frío y tan alto,
que seguramente, del otro lado, no hay nada....
Hay quienes en sus pesadillas,
han soñado con unos monstruos de cuatro cabezas
y sin un solo cerebro llamados Yanquis...
irreales Maestro, no se preocupe...
tan irreales me parecen esos monstruos,
que dicen los que dicen saber
que construyen torres enormes
y para demostrar su soberbia
luego las tiran con sus aviones grandotototes
y luego las quieren construir de nuevo.
¡Que monstruos tan pendejos sueña la gente!
...pero ya sabe usted, cuando hay tanta oscuridad tras del muro,
pues cualquier cosa se puede inventar,
y es lógico,
algún cuento habríamos de crear
para que se duerman los niños mexicanos,
por que el “coco” maestro, ya no le da miedo a nadie...
Imagine don Mario, dicen que esas criaturas
son tan malvadas que tienen una bomba para destruir al mundo...
cómo si existiera tal cosa, cómo si el mundo les perteneciera.
Mario, amigo, maestro.
América me consta, comienza en la Patagonia, y termina en el Río Bravo... en la pared esa que le cuento.
El sur existe, del norte, pues no estoy muy seguro,
¿y que mas nos da?
si el sur es tal, que lo tiene a usted y los andes y a mi México y a Cuba y a su Uruguay, a nuestra Argentina.
¿Quién necesita de un norte habiendo un sur tan sur?

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