3/10/10

Adiós Gusano (cuento corto)



No caminabas con ella, ella caminaba contigo, normalmente atrás. La preferiste siempre callada y, ahora que ha hablado (o al menos escrito) te extraña lo que ahora te dice. Su intención no era preocuparte, si no lo logró en veinte años de su vida ¿Cómo imaginar que una sola frase, en aquella desvencijada pared, lo haría?

Llegaste como todas las tardes, bien comidito y bien cogido y no conforme, como cada noche, pedías la cena a gritos, sin saludar siquiera.

Después de tu tercer grito te dignaste a dejar el portafolio para irle a partir su madre, como demente, al ritmo de tus estúpidos reproches. ¿Cómo se atrevía a ignorarte tres veces consecutivas? Eso merecía una golpiza peor que aquella con la que la levantaste por la mañana para planchar tu camisa.

No pudiste matarla a golpes, ella se había ido.  “Adiós Gusano” decía con letras rojas en la pared.
- ¿Gusano? – te repetías sin entenderlo. – ¿Gusano? ¿Se atrevió a llamarme gusano, en cuanto llegué me las va a pagar? – Te decías a ti mismo mientras te servías el primer tequila de la noche y afinabas los puños para cuando entrara por esa puerta.


Andrés Castuera-Micher

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