16/3/12

¿Sabes algo de Mariana? Crónica séptima.

¿Sabes algo de Mariana?

Hace tiempo que nadie la visita.

Su madre se cansó de que hablaran mal de su hija.

Se cansó de ser señalada.
Decidió inventarse la historia de la hija y el viaje y se fue a otra ciudad lejos de la realidad que decidió negar en pro de sus creencias, en pro de su tranquilidad moral y a costa de renunciar a su única hija  tan sólo por negarle la dicha egoísta de un nieto a destiempo...

Mariana se equivocó de país, se equivocó de estado, se equivocó de época, pero jamás aceptará haberse equivocado en su decisión, misma que la tiene presa en una lugar donde la vida antes de la vida tiene la capacidad de condenar una vida en plenitud, una vida con la capacidad de decidir...

Mariana lleva cinco años en la cárcel y aún le faltan otros veintiséis. A nadie parece interesarle. Quienes se interesaban se les acabó la tinta y el papel en los periódicos. Es que hace tiempo que dejó de ser  noticia...

Mariana no se arrepiente.

No quiso ser madre.  Su responsabilidad (la poca que puede tener ante los ojos de la gente por haberse embarazado sin desearlo) le dio la sensatez de no condenar a un ser humano a una realidad sin amor, sin dinero, sin deseo, sin espacio y  sin futuro.

Sencillamente el binomio de una madre inmadura con un hijo en sus brazos no le cuadra en su realidad inmediata...

Le han preguntado si de verdad prefiere la cárcel a el haber sido madre aún sin desearlo...

Está harta de que comparen su situación actual con un niño de cinco años (que no existe) y que nadie hable de la vida destruida de una mujer que pasará su juventud privada de una libertad por una sentencia  que fue escrita con agua bendita en lugar de tinta...

Mariana no puede confiar en nadie.

Mariana no tuvo muchas opciones para "salirse con la suya"   terminó sometida a un aborto clandestino en las peores condiciones de higiene y salud.

La señora, de la que nadie sabe nada en el pueblo (pero a la que acuden indiscriminadamente padres y madres con hijas preñadas a desagraviar su apellido), esa tal "Doña Prudencia", tuvo que tirarla al borde de la carretera cuando la sangre no quería ceder...

- Le dije que no viniera sola, güerita - Fue lo último que escuchó de la voz de la anciana...

Mariana se sintió morir, estuvo sangrando por más de una hora, arrastrándose por la cinta de asfalto abandonada hasta que una camioneta la levantó y la tiró en la sala de urgencias del Hospital General de Guanajuato...

Nunca pensó que el aire frío, que le penetraba por la nariz a al entrada de el nosocomio, sería el último que respiraría en libertad...

Humillada por enfermeras, médicos y camilleros, tuvo que soportar que le salvaran la vida cómo si le estuvieran haciendo un favor...

Entre delirios de fiebre y medicamentos, escuchó a una enfermera decirle al doctor: "Total, doctor, si se nos muere bien merecido se lo tiene por haber matado a su criatura, y ya sabe que diosito esas cosas no las perdona"...

Cuando al fin sintió la mano de su madre en al frente vino a ella un alivio que duró apenas el tiempo que tardó el Ministerio Público en comenzar a tomarle su declaración...

Mariana no supo en que momento cambió su situación de paciente a procesada...

No podía creer que antes de llamar a sus familiares le hubieran llamado a la policía...

Pero cuando la policía llamó a su madre, entonces supo que estaría sola contra el mundo...

Después de veinte días de agonía en el hospital, Mariana comenzó treinta años de agonía en la cárcel  que cada día que pasa parecen cincuenta más...

Mariana fue condenada por homicidio...

Sus testigos: Mariana.

Los testigos de la fiscalía: Su madre, cuatro médicos, dos enfermeras, el camillero que la recogió en la entrada del hospital, el que embarazó a Mariana y no quiso volver a saber de ella y el Estado...

Los abogados de oficio hicieron todo para hundirla lo antes posible...

Cuando llegaron las amigas de la Ciudad a ayudarla, era demasiado tarde...

Cuando recuerda la pregunta de la reportera, aquella que decía: "¿Y de verdad prefieres estar en la cárcel a haber tenido ese hijo que no deseabas?"...

Piensa que su respuesta hoy sería: "Hubiera preferido morirme en la carretera"...

Perdón, Mariana, perdón.

®Andrés Castuera-Micher

1 comentario:

  1. Qué fuerte! Me deja con la rabia a flor de piel, cómo es posible que eso suceda?
    Yo pienso que para algo deberían servir los miles de trabajadores sociales que están en nuestros países, para revisar las condiciones precarias de cada persona y exigir al gobierno la atención. No se pueden traer hijos al mundo en condiciones como esas. Por eso, por esto que escribes y mucho más yo digo Sí al aborto. (Y mira que ya soy madre)

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