18/6/17

Victor

Ese día te levantaste más temprano que de costumbre. Te bañaste con agua sorpresivamente tibia, te afeitaste con excesiva precisión y desayunaste con un apetito excepcional. A la mesa, tu mujer, admiraba aquel cambio de actitud, así, seguramente hallarías algún empleo.

- Me voy, llego tarde a mi cita. – Dijiste con voz entre cortada.
- Dales lo mejor de ti y verás como si lo consigues.
- Así lo haré. – Respondiste mientras cerrabas la puerta.

Ansioso acudiste puntual, a las doce menos cinco, entre admirados personajes que anteriormente y día a día, te habían visto caminar de un lado al otro, mugroso y cabizbajo.

- Así se hace. – Te gritaban.


Te esperaba ansiosa en lo más profundo de la estación Balderas. La miraste, sus brazos se extendían con una sorpresiva incondicionalidad. Nadie sospechaba de tu encuentro con ella, a pesar de que todos miraban sorprendidos el abrazo que te daba. Puntualmente, mientras el metro y la electricidad los ocultaban por siempre. Jorge no tendría que volver a buscar empleo.


® 2017, Andrés Castuera-Micher. Renglones que Saben a Ciudad"

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