31/3/13

Cuaderno de Secundaria X: El sí.


-¿A dónde vas? - Me dijiste
-A mi casa - te dije
-Te acompaño - concluiste.

y por primera vez me contaste tu historia
y me diste las gracias por querer curar tus moretones
y me platicaste del señor que no es tu papá 
y de tu mamá y de que te sientes sola…

y entonces saqué una paleta de uva
y te la dí…

-¿Por qué siempre tomas paletas de uva?
-Porque sabe como tu boca
-¿A poco mi boca sabe a uva - Preguntaste mientras lamías esa paleta
y sentí que mi cuerpo no me respondía…

-¿Te gustó ese beso?-
-Mucho…
-¿Nunca te habían dado un beso, verdad?
-No.
-Eso me gusta…
-¿Por qué? - pregunté cómo si de verdad importará la respuesta…

Y luego comenzaste a llorar…
y lloraste como cuatro cuadras
y cuando se te acabó la paleta de uva me pediste otra

-ya no traigo .  respondí angustiado
-Deberías traer muchas, que no sabes que tengo muchas ganas de llorar -

… y te dejé sentada en esa maceta
dónde está el árbol grande
dice Marcos que es un helecho
a mi me vale, la vedad es que no pensé que fuera tan grande
nunca me había fijado que era tan tan grande…

te encargué mi mochila…
y la bici roja y yo,
 salimos volando a la tienda
y compré seis paletas de uva
y ya no me alcanzo para  siete
porque Don Fer no quiso fiarme cincuenta centavos…


-ten te traje seis paletas de uva.
-Pero ya no quiero llorar…
-De todos modos te las doy para que no estés triste…
-Mejor dame seis besos…


Fueron seis.
Ni uno más.

Llegó un momento en que ya no sabía cuáles eran tus labios
y cuáles los míos..

Y al final estabas llorando
y yo, otra vez hasta arriba de la nube más alta
y me tomaste la mano
y me pediste que nunca te olvidara
y te dije que sí, que te lo prometía…

-¿Me lo prometes? ¿Me prometes que no me vas a olvidar?  Me preguntaste tomando mi mano y clavando tus ojos en los míos.
-Te lo prometo.
-¿Me lo juras? - Insististe apretando mi mano.
- ¿Cuál es la diferencia? Ya te lo prometí…
- Qué las promesas duran muchos años, pero los juramentos duran toda la vida…
-Te lo juro - Dije seguro de que tú ibas a durar toda la vida.

-Entonces sí - Me dijiste dando un beso en la mejilla.
- Sí, qué.
- Si quiero ser tu novia, porque no me vas a olvidar…

Y así, con el gran helecho,
la bici roja,
las mochilas y las paletas de uva como testigos,
daban las cuatro y media del día más feliz de mi vida…

®2013. Andrés Castuera-Micher, Cuaderno de Secundaria. 

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