1/7/13

Regalos Necesarios para Liza VI: Una canción breve, bonita e inconclusa.

Últimamente he notado
que los oídos de Liza
miran aburridos los ruidos del pasillo
y los silencios ya no le saben igual
he sentido sus manos cerrando la ventana a ausencia de exteriores
y de nuevo los oídos aburridos de oler palabras tercas..

Por eso le voy a regalar una canción necesaria
una canción breve, bonita e inconclusa

Con partituras revueltas entre la melancolía y las sonrisas del sábado,
que en cada pentagrama tenga un cómodo sofá para reclinar el silencio

una que en las notas graves tenga el remedio incluido
y en la que cada nota baja
tenga un banquito de madera para subir si es necesario

Con letra que no incluya, por supuesto, coros inútiles, tontos y repetitivos
y cuyo estribillo no le haga recordar a Liza nada en do mayor
y que en, mi bemol, invoque los suspiros robados
a otras canciones que no vale la pena enumerar.

Será breve para que después
pueda silbarla
mientras chapotea en los charcos

Canción que dure
lo que una bocanada de esperanza a las tres de la mañana
para que, en caso de cantarse de cinco a siete,
suene aun a la canción de Liza...

Una bonita canción
en clave de luna
con sol menor y la mayor,
con notas llenas de plicas ansiosas
y con pausas vírgenes
que quieran romperse a punta de gritos...

Una canción que se termine
solo en caso de silencios agendados
y con muchos puntos suspensivos por encima del re.

Una canción que se recuerde con la facilidad del olvido.

La canción, hay que decirlo,
solo puede cantarse al oído
y tatuarse en los labios, pero eso,
Liza ya lo sabe.

®2013, Andrés Castuera-Micher, Regalos Necesarios para Liza.

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