27/10/09

Círculo Cromático (2007) "Azul Marea"

AZUL MAREA


Adiós accidental


No era mi intención escribir un adiós,
pero ahora que te vas, y te vas para siempre,
te dedico este pedazo de poema
de un poema que debiera escribirse y sin embargo te vas
y es para siempre
de nada sirven ya mis plegarias, mis promesas, mis rabietas
incluso este pedazo de poema no sirve para un carajo
pero te vas, y es para siempre y yo,
escribo pues este adiós, con tono solemnemente melancólico
te pido por favor llévate la daga con la que iba a cortarme las venas el día de tu partida,
es evidente que no lo haré porque soy valientemente cobarde,
llévate todos mis zapatos y regálaselos a un pordiosero, yo ya voy a caminar descalzo y además voy a caminar poco,
toma estas veinte cartas que me escribiste, te devuelvo todas tus palabras para que puedas usarlas de nuevo, ¿de que vas a servir sin ellas? Tómalas, tienen algunos “te amo” que seguramente sirven todavía, y entre líneas hallarás también consejos para conquistar un corazón.
Te vas y nada queda de ti si no tu ausencia, tu aroma y el hueco en costilla izquierda.
Si pudiera te daba mi corazón para que lo llevarás contigo, pero es una víscera, llena de cartílagos y para que coño iban a servirte.
Además no me voy a morir porque te vayas, pero aún voy a vivir porque te vayas.
Quisiera acompañar con una música tenue y adecuada tu partida,
pero hace tiempo que tus oídos no escuchan nada.
No era mi intención, lo juro, despedirme
pero ya que te vas
ya que te me vas, mi mujer de tantas noches
tómate una copa de vino
y vamos a brindar, no por lo que fue, eso ya no es,
vamos a brindar con el pecho erguido por lo que será
por ti, y por él, por mi y por ella,
porque seamos desdichadamente felices
y porque una vez cada cuando nos acordemos el uno del otro
y nos dediquemos esa lágrima fugaz.

No quería escribir un poema de despedida
pero te vas y has dicho “para siempre”
y yo me despido al estilo de los de mi estilo
llévate también una bufanda para el frío y este libro viejo para el calor
y llévate tu desnudez que esta ahí tirada bajo la sábana
mira que si la dejas, no respondo y quizá puedas necesitarla algún día mas que yo.

No pensé que diría cuando te fueras
y no quiero pensarlo ahora
ya ves, yo siempre diciendo lo que pienso
y ahora no pienso lo que digo
así nos pasa a los que vemos que se va a quien tanto amamos
y se va, porque tiene que irse y además dice que es para siempre.

Llévate algo para el camino,
no sea que te dé hambre
una manzana, un pan con mermelada,
y un pedazo de mis labios, no te doy todos los labios
porque quiero besar a alguien algún día,
no a ti, no te preocupes, ahora entiendo que es para siempre.

Pon tu maleta en el suelo un momento,
deja que suene el reloj para que quede marcada tu partida para siempre…

¿No quieres llevarte la cama? ¿las paredes? ¿las sábanas? ¿la regadera? ¿el ropero? ¿el suelo? ¿la alfombra? ¿la radio? ¿el saxo? ¿la guitarra? ¿la pluma fuente? ¿la puta vela? ¿el pinche cuadro estúpido de la pared de la sala? ¿la pinche sala entera? ¿la foto con esa estúpida sonrisa?

Anda, llévate un poco de acá, que yo me quedo sentadito sin decir nada
mientras tu te llevas mi vida en esa maleta llena de vestidos vacios.
No era mi intención despedirme, ni escribirte un poema inservible.

Pero tu te vas, ¿y que le vamos a hacer? Te vas para siempre.



Extraño extrañarte


En un descuido me he visto hojeando las viejas cartas
y es raro, pero todas dicen los mismo,
la tinta no cambia a pesar de las decepciones
y ya ves, uno se topa de frente con los recuerdos…
Es extraño, no te extraño más,
y como extraño extrañarte,
como hace falta de veras ese vacío entre yo y la almohada
que se repite a sí misma como si le faltara algo.
Que raro, de pronto mirando ese papel arrugado
me he metido en recuerdos que una y otra vez juré
y volví a jurar guardar en el archivo
pero se me olvida, se me olvida de pronto que el corazón no tiene archivos
solo cajones y cajones a los que no les cabe nada,
los he llenado de tanta porquería,
de tantas fotos rotas.
Extraño extrañarte, porque no debiera,
porque dije “ya no mas” y esta vez (raro en ti) estuviste de acuerdo
extraño extrañarte
porque antes, en esos días en que me revolcaba por tu ausencia,
en esos en los que no me levantaba de la cama
para no perder tu aroma lejano,
y ahora que su ausencia no es mas que un hueco común,
un vacío como el hambre o ni siquiera como el hambre,
ahora extraño extrañarte.
Es raro y extraño extrañarte porque hace no mas de diez minutos
me regocijaba con una canción de esas que hacen llorar pero
que a mi dejaron de dolerme hace tiempo
y ahora, sin canción, se escapa una lágrima,
y lo peor, aunque aún no comprobado… parece que es por ti
y por algo que seguramente te llevaste y me hace falta.
En un descuido me sorprendí extrañándote
y es extraño extrañarte, y a veces como extraño extrañarte.

Pues ahora que lo pienso
Me vendría bien un amigo
o un hermano que no se case nunca.
No me caería nada mal un padre
o mejor un amigo, es mas fácil...
Estoy con tanto que pedir que no sé,
no sé como expresarlo.
Mario, tu poesía no me basta,
Jaime, me estás partiendo la madre.
Como me muero de ganas de putearme a un policía,
a un pendejo y a un profeta
o al menos romperme la madre con dios
aunque se que le vale madres y no tiene tiempo para mi...
Me vendría bien un trabajo en un escritorio
copiando textos de un jefe estúpido que terminó la secundaria con trabajos
o las órdenes de un burócrata...
No me caería mal una hamburguesa en macdonald´s
que me pasé el socialismo utópico del hígado al recto...
Me vendría bien un amigo que no me cambiará por una mujer
aunque esta pueda darle mucho mas que yo...
Me vendría bien un viaje a las montañas
para subir y no bajar nunca,
me vendría bien una rebaja en las pastillas que mienten y no dejan llorar
aunque me despedacen las venas y el riñón...
Me vendría bien una navaja pero con libre albedrío
para que brinque el cerco de mi cobardía
y me saque la sangre de poquito en poquito hasta que no duela....
Me vendría bien un abrazo aunque sea por lástima
pero a estas alturas de la soledad, del encuentro no deseado conmigo...
un abrazo no se le niega a nadie.
Me vendría bien un trago en la habana, escuchando a mi Fidel,
no me caería mal caminar por mi vieja Habana
rodeado del mundo en el que yo si creo...
y luego hablarle a la tumba perdida de Guevara
y decirle, aunque no le importe,
que sé quien lo mató y que también los odio...
No me caería nada mal una bala pérdida
en un atentado contra la embajada gringa
aunque después en los periódicos nadie se acuerde de mí...


...No me caería mal un salario,
para que al menos mis hijas
puedan no enterarse de nada...
...a mis hijas no les caería nada mal
un padre mas sensato, menos idealista
aunque las quisiera un poco menos...
... no me caería nada mal
una última noche con ella
para cerrar los ojos y los oídos y creerle otra vez todo...
... no me vendría mal un amigo,
una noche en la Habana
un paseo por las nubes, buen sexo...
...no me vendría mal morirme cinco minutos
pero morirme de veras.



Funeral


Que linda te ves rodeada de velas,
con tu evidente miedo a la oscuridad
y tu sonrisa, la de siempre tan arreglada.
Flores, todos han traído flores,
Yo, he olvidado las mías, como he olvidado tantas cosas,
como has olvidado tantas cosas,
como hemos olvidado tantas otras.
No olvide sin embargo traer la foto de nosotros felices
para que no me olvides, para que no te olvides,
para que no nos olvides...
Te llora tu madre, tu amante, tu amante, y los otros,
tu padre calla, tus dos amigos charlan,
yo observo y buco una razón para llorar...
Pero te ves tan linda y tus manos juntas, con una rosa blanca y una flor morada que no se como se llama...
solo me hacen pensar en tu cuerpo...
Te vistieron de guinda, ese color que era el de tus labios cuando vivías
y ahora tus labios grandes, carnosos, están secos, pintados,
pintados, una y otra vez pintados,
pero no tienen esa fuerza que les daba tu saliva constante...
Yo no te traje flores porque no sabía que ibas a morirte precisamente hoy,


como siempre,
hasta el final,
Impredecible....
Para todos te has ido,
para mi también,
hoy no quiero ser la excepción,
no quiero que te quedes.
Quiero que te vayas con tu cuerpo inerte, que estuvo vivo,
demasiado vivo y tanto que se ha muerto.
Te lo dije, te lo dije tantas veces y ya ves como sí:
El cuerpo termina por terminarse...
Tu cadáver sin embargo no es como los de los funerales de junto tu
te has muerto joven, a los treinta, bella, muy bella y muy blanca,
quizá por eso tu muerte no es tan triste.
Patética e inexplicable pero es una muerte bella
con tu cara de niña madura
y tus ojos aunque cerrados, aun se ven bellos...
Me pasan por la cabeza los “hubiera”
y no puedo suprimirlos, porque ¿sabes?
Me hubiera gustado estar contigo el último día de tu vida,
me hubiera gustado darte el último beso,
escuchar tus últimas palabras, darte el último abrazo...
Es entonces cuando el hubiera existe, toma forma, y se vuelve la única palabra posible...

No te traje flores y no puedo dejar de pensar en tu cuerpo desnudo y
en las noches que morían con nuestros cuerpos sudados,
en tus besos
en tus palabras
y te extraño mujer de buena cepa,
te extraño porque ahora muerta no me queda mas que extrañarte
pero al menos ahora sé donde estarás yeso me da un poco de calma...
Estoy triste por tu muerte,
porque no te escucharé mas,
porque no te veré mas y
porqué a este mundo le faltará una musa
y le sobrará un poeta...
Adiós. Adiós mujer de tantas noches y de tan pocos días.
Adiós y esta vez es para siempre y nuestra opinión no importa...
Antes que te cubran de tierra
quiero que sepas que te amé hasta tu muerte,
que me doliste hasta el último día,
que esperé tu regreso, pero te moriste
y a pesar de todo, a pesar de amarte como te amo
no me sirves cadáver, no me sirves así.
La culpa es tuya por morirte,
no me culpes si uno de estos días vuelvo a enamorarme...
Adiós, adiós por última vez, y porque si no, me voy a morir yo...
Adiós...
Quizá algún día, te traiga alguna flor, pero hoy, la he olvidado...



Te fuiste


Te fuiste,
me rompiste una mano,
un corazón, veinte libros,
seis o siete discos y lo que me quedaba de alma.
Los golpes aún duelen, los del cuerpo, los de la cara.
Me preocupa cuando empiecen a doler los que no se ven,
cuando extrañe ese cuerpo que creí mío.
Me preocupa que sentiré en esas noches
que recuerde las mentiras que creí tantas veces.
Que bien saben mentir tus ojos.
Me sangra la rodilla derecha,
llora el ojo izquierdo el derecho no ve nada y a ti no se te verá mas.
Te fuiste:
Me partiste el alma, el cuerpo, la mano, la vida, el futuro…
Te fuiste pisándome los pies, el orgullo, la fidelidad, la verdad y el pacto que solo hacen los idiotas.
Te fuiste... te fuiste, pero al contrario de siempre
esta vez no me fui contigo.




Habrá que creer


De ahora en adelante habrá que creer en algo.
En un mundo paralelo en que los sueños no se rompen,
en que los sueños rotos vuelven a brotar...
Habrá que creer en que uno se equivoca quinientas veces
pero no quinientas una.
Habrá que creer en que Santa Claus entrará por la chimenea
algún día, quizás en navidad y me dará un corazón nuevo.
O creer en la paz del mundo cinco segundos,
entre el estallar de un misil y otro.
De ahora en adelante habrá que creer en lo que dicen los amigos,
de vez en cuando habrá que creer en necesitarlos.
Habrá que creer en que alguien es capaz
de matarse por una humanidad podrida.
Habrá que creer en la inspiración, en las malditas musas.
Habrá que creer en la poesía, en el libre albedrío...
...y hay que decirlo, habrá que creer que existe
eso a lo que llaman amor.


Lo digo porque lo sé, porque tengo la certeza


Lo digo: el amor duele
porque lo sé, por que tengo la certeza
y se que uno ha de hablar del amor
aunque le cambie el nombre, aunque se calle la maldita boca.
Lo sé. Tengo la certeza de haberlo dicho y de estarlo callando.
Lo digo: el amor es un mal necesario,
es la anti piedra filosofal,
el cristo, el anticristo, la sal, la pimienta, el alfa y usualmente el omega...
Lo sé, tengo la certeza de que todos estamos
de algún modo condenados al amor perpetuo,
porque tengo la certeza de que somos la incertidumbre
de alguien mas que quizá nunca nos encuentre.


Breve bitácora de un amor eterno


Seis am, el amanecer
Seis quince am, tus labios
Seis dieciséis am, mis labios
Seis veinte am, nuestros cuerpos
Seis treinta am, la penetración
Siete am, los orgasmos
Nueve am, el cuerpo de él y el tuyo,
Diez am, probabilidad de culpa por la tarde
Cuatro pm, lo de siempre
Siete pm, dos cuerpos de mujer
Nueve pm, fluidos entrelazados
Diez pm, la casa
Once pm, nuestros cuerpos
Once treinta pm, no pasa nada
Once treinta y uno pm, el presentimiento
Once treinta y dos pm, la pregunta
Once treinta y cuatro pm, el silencio
Once treinta y cinco, la sospecha
Once treinta y seis, el teléfono suena
Once treinta y ocho, no contestas
Once cuarenta pm, escuchamos al reloj
Once cuarenta y seis, el péndulo no se cansa
Once cuarenta y siete, declaración oficial de tu bisexualidad,
Once cuarenta y ocho, incertidumbre
Once cuarenta y nueve, dictamen y pruebas de tu infidelidad,
Once cincuenta, el nombre de él,
Once cincuenta y uno, el nombre de ella
Once cincuenta y cinco, los porqués
Once cincuenta y siete, el adiós
Doce en punto, los ruidos característicos de un taxi
Doce y tres, te has ido
Doce y cinco de la noche, manos empuñadas
Doce y diez el llanto seco
Doce y doce las lágrimas
Doce y cincuenta y tres, las lágrimas
Una de la madrugada... nuestras fotografías
Una y media los recuerdos...
...seis am, no amanece
...seis uno am, yo sin ti...



A ella, la tristemente casada de los ojos serios


Lo más triste de todo es que no te volveré a ver,
y yo acá, pensando en usted
y pensando un poco en que usted quizá está pensando en mi.
En algunos minutos estará dormida junto a él
y pensando igual que yo, pensando en lo que pudo ser
si hubiera sido,
y aunque lo nuestro no fue desde un principio porque no dijo nada,
y no dije nada…
…si supiera cuantas veces pedía señales del destino
y hoy, se cansó de dármelas, se cansó de dárselas
y ahí estaba el destino cansado gritando.
Usted se quedó sola tres veces
yo me quedé callado cuatro
y la mano me tembló cuando escribí mi número en ese papel
que tampoco le entregué por la misma razón por la que ahora
escribo lo que no va a leer…

Es casada, lo sé, no porque fuera con él del brazo,
lo sé por esos ojos de cansancio,
lo sé por esa sonrisa que se le escapó cuando nos encontramos.
Es casada y no es feliz, lo sé, lo sé y creo que también usted lo sabe.
Él se reía como un tonto con una película tan tonta… y usted,
usted aprovechaba para regalarme una sonrisa….
Yo la ví a usted ochenta y ocho minutos…
soñé despierto con usted, le tomé la mano
y salíamos por el pasillo de la sala en medio de todo
pero de pronto me sonrió de nuevo.
No tengo la menor idea de su nombre
y usted no sabe como la amo,
como la necesito,
y como la necesitaré mañana
igual que sin necesitarla la necesité a mi lado en esa butaca tan vacía.
Acabó la función y mi función, la del amante furtivo
la del secreto que tendría que guardar, esa función no se cumplió.
Su sonrisa era suficiente y sin embargo antes del final,
su sonrisa con el doble de labios que la anterior era muy clara,
pedía a gritos que yo hiciera algo que seguramente no hice,
solo le sonreí, como el idiota que soy.
Como si lo que usted necesitara fueran sonrisas…
…mi valor
pensamientos estúpidos como “demasiado bello para ser cierto”

Y ahora en el mismo lugar de siempre,
estoy sentado acá, haciendo lo que no me cansó de hacer
como si a usted le hicieran falta mis letras
o algún estúpido intento de poema.
Lo que usted necesita lo he bebido con tres vasos de coca cola
y ahora usted está dormida a su lado…
…y yo que tuve el mundo en una sonrisa,
yo que casi podía tocarla cuando él no estaba junto a usted…
¿Qué me costaba decirle todo en un suspiro?
¿Darle este papel idiota que adorna el bote de basura?
…por tercera vez las coincidencias,
en la escalera… sola… como si buscara lo que no encontró.
Sus ojos serios, su sonrisa transformaba su cuerpo en ese cuerpo solo
buscando saciedad y yo,
yo sediento… usted….
Sesenta segundos que cambiaron mi vida,
y que hubieran cambiado la de los dos…
el uno, el dos y el tres,
el tres bajando la escalera, buscándola…
…el retrovisor…
Ahí estaba su bello cabello largo y dorado
y su mirada seria y su última sonrisa
con sabor a un “adiós para siempre idiota”
… y la dejé, caminando al ritmo del pudo ser…


Tregua

Compañera de ausencia
le propongo una tregua con los recuerdos,
quizá unos segundos para mirar el mundo sin nosotros.
¿Verdad que es triste?
¿Verdad que no suena la música?
¿Verdad que los silencios son mas largos de lo usual?
¿A que le sabe esa malteada de fresa?
¿A que le huelen las sábanas vacías?
¿A que le teme en la oscura habitación?
Compañera de ausencia,
¿Qué tal si de pronto nos hemos ido para siempre?
¿Qué tal si ese adiós es para siempre?
¿Qué tal si no volvemos a vernos?
¿Nos habremos dicho todo?
¿Nos habremos querido lo suficiente para no necesitarnos nunca más?
¿Nos habremos machacado bien los sueños?
¿Tanto que nos quedara solo uno para soñarlo cada quien por su lado?
Compañera de ausencia
todavía no pierdo la cuenta, aunque quisiera, de los días sin usted
pero presiento que han sido casi los suficientes.
¿Qué tal si pierdo la cuenta y se me olvida de repente?
¿y si se me olvida usted y todo lo demás?
¿Qué voy a contar cuando deje de contar los días desde que se fue?
¿Desde que me fui, desde que nos fuimos, desde que fue?
¿Con que cara habremos de encarar el futuro
si dejamos atrás de verdad nuestro pasado?
Compañera de ausencia
ya no sé a ciencia cierta si le estoy escribiendo
o solo hago como que le escribo.
Usted por allá, yo por acá y
sin una balanza para pesar que ausencia pesa mas
pero con la firme idea y la tenacidad
de darme una tregua con esa ausencia suya tan difícil de librar.
Siendo honestos, hoy es un poco mas fácil
pero debo mantenerme firme
en la lucha por conquistar de plano su último adiós
y para eso, para eso compañera
se necesitan mas que palabras,



Café sin azúcar


Me he sorprendido en el café de la esquina
y eso que no tomo café pero ahí estaba yo
platicando con usted compañera de ausencia
o con su taza de café enfriándose que para
el momento actual es lo mismo.
¡Ah! Mi ausente compañera de ausencia,
si viera como se está cayendo el mundo a pedazos,
y yo sin hacer nada,
solo endulzándole el café que suele tomar sin azúcar.
De pronto hacía como que escribía pero en verdad solo esperaba
y de tanto esperar pues se desprendieron de la pluma estas letras sin sentido.
Compañera de ausencia,
sé lo poco que le importa todo esto
y gracias de antemano
por su desatención a la presente
pero de todos modos usted no suele leer lo que suelo escribirle
en estos días de ausencia compartida.
No obstante el aroma de su café frío
me preocupa la forma de esperarla y esperarla y esperarla.

Entre un desvarío y otro desvarío recordé que no tomo café,
que no soporto esta esquina,
que no me gusta sentarme a esperarla,
que no me gusta recordarla.
Pero de todo esto lo que mas me gusta
es saber que en cierto modo usted es mi compañera de ausencia.



Crónica de una muerte no anunciada


¿Quién lo diría?
El odio duele mas que el amor
o en este caso concreto, odiarte es mas doloroso que amarte.
Y es que es tanto el odio, tan poca la vida
y tan poco lo que me queda de corazón
que este odio tan grande, este rencor del tamaño de tres corazones
está terminando con el mío tan roto y tan corazón.
Me has hecho tanto y sin estar has hecho aún más
porque tu ausencia se comió los pedacitos de corazón
y aniquila la valentía y la estrategia para olvidarte
Ante mí, dos alternativas:
Olvidarte o morirme con tu recuerdo.
Opto por la primera
no obstante que la segunda habita en cada uno de mis pasos.


Mi vida es una farsa dividida en tres actos y un intermedio interminable
Acto primero: Pasado lacerante: Aparezco yo contigo haciéndote el amor a fuerza de cuerpo y espada, luego en la escena segunda tú sobre mi, con ese juego de dominar voluntades, y entre sexo y sexo
hacemos el amor una y otra vez.
Por monótono que pueda escucharse el drama escénico
no lo es, no lo es y no lo es.
Escena seguida a la que hemos nombrado tercera:
Tu cuerpo desnudo, mi cuerpo desnudo, el agua tibia de la regadera y un trozo de nosotros habitando el mundo de las sábanas sudadas.
Esto véase cada noche, cada mañana…
Y de pronto los salvajes que solo hacían el amor por instinto son sorprendidos con charlas interminables en el parque y él, o sea yo y ella, o sea tú,
caminan abrazados a ilusiones y sueños
que por respeto al autor, es decir nosotros,
no serán reproducidas en este escrito.
Segundo Acto:
Aquí es donde las dos alternativas antes citadas cobran vida:
Lucha por no morirme en el intento de olvidarte
o lo que es igual, incertidumbre del presente.
Escena única:
aparece un cadáver aparentemente aún con vida,
camina por el borde de la tierra conocida como eunuco, como monje,
como abstemio en contra de su voluntad, con la cabeza agachada. Odiando, odiando y tres veces odiando, y así como odia, el individuo este se va consumiendo en su intento de ausentarse del mundo.
Escena segunda: el desamor y las cuatro formas de odiar y morir en el intento. Escena altamente violenta para ser escrita en lo que pretende ser un poema pero imagínese el lector la gravedad de la tácita escena.
Aquí llega el largo y tenebroso intermedio:
Las ganas de morir, los suicidios frustrados por cobardía
y la posibilidad latente de tu regreso.
Todo eso en seis meses de incertidumbre y de no hacerle el amor a tu cuerpo.
Se presenta en este intermedio largo y relativamente corto
la calificación a mi vida
del uno al diez: cinco punto siete, esperando que suba a 6
aunque de todos modos reprobaría.
Trágico y lúdico, mas bien sarcástico,
sube al escenario el entreacto con el resumen
del que debieraolvidarse primer acto....
Tercer Acto:
Futuro Incierto
. Aparece un tipo sin esperanzas, parado al centro de una calle vacía
y no sabe que hacer sin ti.

1 comentario:

  1. Gracias por curarme de mi ridícula obsesión por el amor…

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