16/10/09

Del desamor y otras formas de morir (Poemario, 2006)



Pues ahora que lo pienso

Pues ahora que lo pienso,
Me vendría bien un amigo,
O un hermano que no se case nunca,
No me caería nada mal un padre
O mejor, un amigo, es mas fácil.....
Estoy con tanto que pedir, que no sé,
No sé como expresarlo,
Mario tu poesía no me basta,
Jaime, me estás partiendo la madre,

Como me muero de ganas de putearme a un policía
A un pendejo, a un profeta
De romperme la madre con dios
Aunque se que le vale madres
Y no tiene tiempo para mi...

Me vendría bien un trabajo
En un escritorio
Copiando textos de un jefe estúpido con la secundaria terminada con trabajos,
O las órdenes de un burócrata...

No me caería mal una hamburguesa en macdonald´s
Que me pasé el socialismo utópico del hígado al recto...

Me vendría bien un amigo
Que no me cambiará por una mujer
Aunque una mujer pueda darle mucho mas que yo...

Me vendría bien un viaje a las montañas
Para subir y no bajar nunca

Me vendría bien una rebaja en las pastillas
Que mienten y no dejan llorar
Aunque me despedacen las venas
Y el riñón...

Me vendría bien una navaja
Pero con libre albedrío
Para que brinque el cerco de mi cobardía
Y me saqué la sangre de poquito en poquito
Hasta que no duela....

Me vendría bien un abrazo
Aunque sea por lástima
Pero a estas alturas de la soledad,
De el encuentro no deseado conmigo... un abrazo no se le niega a nadie,

Me vendría bien un trago en la habana, escuchando a mi Fidel,
No me caería mal caminar por mi vieja Habana
Rodeado del mundo en el que yo si creo...
O ya jodidos... hablarle tumba a tumba a Guevara...
Y decirle aunque no le importe
Que sé quien lo mató y que también los odio...

No me caería nada mal
Una bala pérdida,
En un atentado contra la embajada gringa,
Aunque después en los periódicos nadie se acuerde de mí...
...no me caería mal un salario,
para que al menos mis hijas
puedan no enterarse de nada...
...a mis hijas no les caería nada mal
un padre mas sensato, menos idealista...
aunque las quisiera un poco menos...

... no me caería nada mal
una última noche con ella
para cerrar los ojos y los oídos y creerle otra vez todo...

... no me vendría mal un amigo,
una noche en la Habana
un paseo por las nubes, buen sexo...

...no me vendría mal morirme cinco minutos, pero morirme de veras.


Funeral

Que linda te ves...
Rodeada de velas,
Con tu evidente miedo a la oscuridad
Y tu sonrisa, la de siempre,
Tan arreglada...

Flores, todos han traído flores,
Yo he olvidado las mías, como he olvidado tantas cosas
Como has olvidado tantas cosas
Como hemos olvidado tantas otras,

No olvide sin embargo traer la foto de nosotros felices,
Para que no me olvides, para que no te olvides,
Para que no nos olvides...

Te llora tu madre,
Tu amante, tu amante, y los otros,
Tu padre calla, tus dos amigos charlan
Yo observo y buco una razón para llorar...
Pero te ves tan linda
Y tus manos juntas, con una rosa blanca y una flor morada que no se como se llama... solo me hacen pensar en tu cuerpo...

Te vistieron de guinda, ese color que era el de tus labios cuando vivías
Y ahora... tus labios, grandes... carnosos...
Están secos, pintados, pintados, una y otra vez pintados, pero no tienen esa fuerza que les daba tu saliva constante...

Yo no te traje flores porque no sabía que ibas a morirte precisamente hoy,
Como siempre,
Hasta el final
Impredecible....

Para todos te has ido,
Para mi también,
Hoy, no quiero ser la excepción
No quiero que te quedes,
Quiero que te vayas con tu cuerpo inerte, que estuvo vivo, demasiado vivo y tanto que se ha muerto, te lo dije, te lo dije tantas veces, y ya ves como si, el cuerpo termina por terminarse...

Tu cadáver sin embargo no es como los de los funerales de junto tu te has muerto joven, a los treinta, bella, muy bella y muy blanca, quizá por eso tu muerte no es tan triste... patética, inexplicable, pero es una muerte bella, con tu cara de niña madura, y tus ojos aunque cerrados, aun se ven bellos...

Me pasan por la cabeza los “hubiera” ,
Y no puedo suprimirlos,
Porque ¿sabes? Me hubiera gustado estar contigo el último día de tu vida,
Me hubiera gustado darte el último beso,
Escuchar tus últimas palabras...

Darte el último abrazo...

Es entonces cuando el hubiera existe, toma forma, y se vuelve la única palabra posible...

No te traje flores...

Y no puedo dejar de pensar en tu cuerpo desnudo
En las noches que morían con nuestros cuerpos sudados
En tus besos
En tus palabras

Y te extraño mujer de buena madera,
Te extraño porque ahora muerta no me queda mas que extrañarte
Pero al menos ahora sé donde estarás,
Y eso me da un poco de calma...

Estoy triste,
Por tu muerte
Porque no te escucharé mas
Porque no te veré mas
Porqué a este mundo le faltará una musa
Una gran mujer,
Una como tú
Y le sobrará un poeta...

Adiós mujer de tantas noches y de tan pocos días,
Adiós y esta vez es para siempre,
Y nuestra opinión no importa...

Antes que te cubran de tierra,
Quiero que sepas que te amé hasta tu muerte,
Que me doliste hasta el último día,
Que esperé tu regreso, pero te moriste, y a pesar de todo
A pesar de amarte como te amo, no me sirves cadáver, no me sirves así,
La culpa es tuya por morirte, no me culpes si uno de estos días
Vuelvo a enamorarme...

Adiós por última vez, y porque si no, me voy a morir yo...
Adiós...
Quizá algún día, te traiga alguna flor, pero hoy, la he olvidado...


Te fuiste

Te fuiste
Me rompiste una mano,
Un corazón, veinte libros
Seis o siete discos,
Lo que me quedaba de alma.
Los golpes aún duelen
Los del cuerpo, los de la cara.
Me preocupa
Cuando empiecen a doler los que no se ven,
Cuando extrañe ese cuerpo que creí mío,
Me preocupa que sentiré en esas noches que recuerde las mentiras
Que creí tantas veces.

Que bien saben mentir tus ojos.

Me sangra la rodilla derecha,
Llora el ojo izquierdo
Y el derecho no ve nada,
Y a ti no se te verá mas.

Te fuiste: me partiste el alma, el cuerpo, la mano, la vida, el futuro...

Te fuiste pisándome los pies, el orgullo, la fidelidad, la verdad y el pacto que solo hacen los idiotas.

Te fuiste... te fuiste, pero al contrario de siempre
Esta vez no me fui contigo.


Habrá que creer


De ahora en adelante,
Habrá que creer en algo, en un mundo paralelo,
En que los sueños no se rompen,
En que los sueños rotos vuelven a brotar...
Habrá que creer en que uno se equivoca quinientas veces, pero no quinientas una.
Habrá que creer en que Santa Claus entrará por la chimenea
Algún día, quizá en navidad y me dará un corazón nuevo
O creer en la paz del mundo cinco segundos entre el estallar de un misil y otro.

De ahora en adelante
Habrá que creer en lo que dicen los amigos,
De vez en cuando habrá que creer en necesitarlos,
Habrá que creer en que alguien es capaz de matarse por una humanidad podrida.

Habrá que creer en la inspiración, en las malditas musas,
Habrá que creer en la poesía, en el libre albedrío...
...y hay que decirlo, habrá que creer que existe eso a lo que llaman amor.




Lo digo porque lo sé, porque tengo la certeza


Lo digo: el amor duele
Porque lo sé, por que tengo la certeza
Y se que uno ha de hablar del amor
Aunque le cambie el nombre, aunque se calle la maldita boca
Lo sé. Tengo la certeza de haberlo dicho y de estarlo callando.
Lo digo: el amor es un mal necesario,
Es la piedra filosofal,
El cristo, el anticristo, la sal, la pimienta, el alfa y usualmente el omega...

Lo sé, tengo la certeza de que todos estamos de algún modo condenados al amor perpetuo,
Porque tengo la certeza de que somos la incertidumbre de alguien mas que quizá nunca nos encuentre.



Breve bitácora de un amor eterno


Seis am, el amanecer
Seis quince am, tus labios
Seis dieciséis am, mis labios
Seis veinte am, nuestros cuerpos
Seis treinta am, la penetración
Siete am, los orgasmos
Nueve am, el cuerpo de él y el tuyo,
Diez am, probabilidad de culpa por la tarde
Cuatro pm, lo de siempre
Siete pm, dos cuerpos de mujer
Nueve pm, fluidos entrelazados
Diez pm, la casa
Once pm, nuestros cuerpos,
Once treinta pm, no pasa nada
Once treinta y uno pm, el presentimiento
Once treinta y dos pm, la pregunta
Once treinta y cuatro pm, el silencio
Once treinta y cinco, la sospecha
Once treinta y seis, el teléfono suena,
Once treinta y ocho, no contestas
Once cuarenta pm... escuchamos al reloj
Once cuarenta y seis, el péndulo no se cansa
Once cuarenta y siete, declaración oficial de tu bisexualidad,
Once cuarenta y ocho, incertidumbre
Once cuarenta y nueve, dictamen y pruebas de tu infidelidad,
Once cincuenta, el nombre de él,
Once cincuenta y uno, el nombre de ella
Once cincuenta y cinco, los porqués
Once cincuenta y siete, el adiós,
Doce en punto, los ruidos característicos de un taxi,
Doce y tres, te has ido
Doce y cinco de la noche, manos empuñadas,
Doce y diez el llanto seco,
Doce y doce las lágrimas,
Doce y cincuenta y tres, las lágrimas
Una de la madrugada... nuestras fotografías,
Una y media los recuerdos...
...seis am, no amanece
...seis uno am, yo sin ti...


Epitafios para mi tumba


Sírvase el lector o lectora piadosos, en caso de que al morir
Alguien leerá por accidente este no poema, mas bien suplica, hacer caso y
Si es que tengo que tener una tumba por no cumplirse mi deseo de que me incineren de inmediato y entreguen mis cenizas a un extraño... si por moral, terquedad de algún pariente me han condenado a estar bajo tierra... entonces escógase alguno de los siguientes epitafios para mi tumba no deseada:

“Ni así se han librado de mí”
“Todo se ha consumado una y otra vez”
“Moriré el día que me olvides”
“¿De que te ríes? Tu eres el próximo”
“Te toca”
“WC damas”
“Guarda tus lágrimas para ti, las necesitas mas que yo”:
“Esta no es una tumba”
“Estoy muerto, puedes irte”
“Exit”
“Ruta de evacuación”
“Quiero una coca en mi altar de día de muertos”
“Chingué a mi madre”
“Polvo soy y en polvo me convertí y esto es un polvorín”

Por su fina atención amable lector, gracias.



La palabra adecuada


Estoy buscando la palabra adecuada
para olvidarme de ti,
esa que te arroje de mi garganta para siemrpe.

Una palabra, la adecuada
que sea la última para ti y la primera para lo que queda de mi.

“Mentirosa”, quizá, suena bien
pero tus mentiras me hicieron tan feliz tanto tiempo…

“Puta”, no, no lo creo
porque eras la mejor puta en la cama y eso me gustaba
y me llenaron tus puterías de tanto placer, que solo de acordarme de tu cuerpo desnudo
no me permite olvidarte objetivamente…

“Infiel”, ceca, se escucha fuerte y contundente
pero tu infidelidad me duele tanto que gritarte esa verdad solo me abriría mas la herida.

“Pendeja”, no, no lo eres
de pendeja no tienes nada y sería mentir,
y además me haría pensar en lo pendejo que fui.

Necesito una palabra, pienso en la palabra adecuada
y tan solo vienen a mi boca lo que te decía cuando solo tú me escuchabas.

“Tú”, la tengo “tú” y todo lo que significa esa palabra,
tendré que olvidarte con tu integridad y con la mía,
pero “tú” es tan subjetiva que tampoco parece adecuada.

Qué difícil no tener una palabra para olvidarte
y mas de mil para recordarte
y para recordarte no necesito incluso palabras.




A ella, la tristemente casada de los ojos serios

Lo más triste de todo es que no te volveré a ver,
y yo acá, pensando en ti
y pensando un poco en que usted quizá está pensando en mi
en algunos minutos estará dormida junto a él…
…y pensando igual que yo, pensando en lo que pudo ser
si hubiera sido,
y aunque lo nuestro no fue desde un principio
porque no dijo nada,
y no dije nada…

…si supiera cuantas veces pedía señales del destino
y hoy, se cansó de dármelas, se cansó de dárselas
y ahí estaba el destino cansado gritando

usted se quedó sola tres veces,
yo me quedé callado cuatro
y la mano me tembló cuando escribí mi número en ese papel
que tampoco le entregué por la misma razón por la que ahora
escribo lo que no va a leer…

…es casada, lo sé, no porque fuera con el del brazo,
lo sé por esos ojos de cansancio,
lo sé por esa sonrisa que se le escapó cuando nos encontramos…

…es casada y no es feliz, lo sé, lo sé y creo que también usted lo sabe…

él se reía como un tonto con una película tan tonta… y usted,
usted aprovechaba para regalarme una sonrisa….

…yo la ví a usted ochenta y ocho minutos…
soñé despierto con usted, le tomé la mano
y salíamos por el pasillo de la sala en medio de todos…

pero de pronto me sonrío de nuevo…
…no tengo la menor idea de su nombre

…usted no sabe como la amo,
como la necesito,
como la necesitaré mañana,
igual que sin necesitarla la necesité a mi lado, en esa butaca tan vacía…

acabó la función
y mi función, la del amante furtivo
la del secreto que tendría que guardar….
…esa función no se cumplió…

…su sonrisa era suficiente y sin embargo…
…antes del final,
su sonrisa con el doble de labios que la anterior
era muy clara…
…pedía a gritos que yo hiciera algo que seguramente no hice
solo le sonreí, como el idiota que soy,
como si lo que usted necesitara fueran sonrisas…

…mi valor
pensamientos estúpidos como “demasiado bello para ser cierto”

ahora… en el mismo lugar de siempre,
estoy sentado acá, haciendo lo que no me cansó de hacer
como si a usted le hicieran falta mis letras
o algún estúpido intento de poema…

…lo que usted necesita lo he bebido con tres vasos de coca cola
y ahora…

ahora usted está dormida a su lado…

…y yo… que tuve el mundo en una sonrisa
yo que casi podía tocarla cuando el no estaba junto a usted…
¿Qué me costaba decirle en un suspiro?
Darle este papel idiota que adorna el bote de basura…

…por tercera vez las coincidencias,
en la escalera… sola… como si buscara lo que no encontró…

sus ojos.. serios, su sonrisa transformaba su cuerpo en ese cuerpo solo
buscando saciedad… y yo… yo sediento… usted….

sesenta segundos que cambiaron mi vida,
y que hubieran cambiado la de los dos…

el uno, el dos… y el tres, el tres bajando la escalera, buscándola…
…el retrovisor… ahí estaba su bello cabello largo y dorado,
y su mirada seria… y su última sonrisa
con sabor a un “adiós para siempre idiota”
… y la dejé, caminando al ritmo del pudo ser…



Tregua


Compañera de ausencia,
le propongo una tregua con los recuerdos,
quizá unos segundos para mirar el mundo sin nosotros,
¿Verdad que es triste?
¿Verdad que no suena la música?
¿Verdad que los silencios son mas largos que lo usual?
¿A que le sabe esa malteada de fresa?
¿A que le huelen las sábanas vacías?
¿A que le teme en la oscura habitación?

Compañera de ausencia,
¿Qué tal si de pronto nos hemos ido para siempre?
¿Qué tal si ese adiós es para siempre?
¿Qué tal si no volvemos a vernos?
¿Nos habremos dicho todo?
¿Nos habremos querido lo suficiente para no necesitarnos nunca mas?
¿Nos habremos machacado bien los sueños, tanto que nos quedara solo uno para soñarlo cada quien por su lado?

Compañera de ausencia,
todavía no pierdo la cuenta, aunque quisiera, de los días sin usted,
pero presiento que han sido casi los suficientes,
¿qué tal si pierdo la cuenta y se me olvida de repente?
¿y si se me olvida usted y todo lo demás?
¿qué voy a contar cuando deje de contar los días desde que se fue, desde que me fui, desde que nos fuimos desde que fue?
¿con que cara habremos de encarar el futuro si dejamos atrás de verdad nuestro pasado?

Compañera de ausencia,
ya no sé a ciencia cierta si le estoy escribiendo
o solo hago como que le escribo,
usted por allá, yo por acá,
sin una balanza para pesar que ausencia pesa mas,
pero con la firme idea y la tenacidad de darme una tregua con esa ausencia suya tan difícil de librar... siendo honestos, hoy es un poco mas fácil, pero debo mantenerme firme
en la lucha por conquistar de plano su último adiós y para eso
para eso compañera se necesitan mas que palabras,



Café sin azúcar

Me he sorprendido en el café de la esquina,
y eso que no tomo café,
pero ahí estaba yo,
platicando con usted compañera de ausencia,
o con su taza de café enfriándose que para
el momento actual es lo mismo.

¡Ah! Mi ausente compañera de ausencia,
si viera como se está cayendo el mundo a pedazos,
y yo sin hacer nada,
solo endulzándole el café que suele tomar sin azúcar...

De pronto hacía como que escribía,
pero en verdad solo esperaba
y de tanto esperar pues se desprendieron de la pluma estas letras sin sentido.

Compañera de ausencia,
se lo poco que le importa todo esto,
gracias de antemano por su desatención a la presente
pero de todos modos usted no suele leer lo que suelo escribirle en estos días de ausencia compartida,
no obstante, al aroma de su café frío,
me preocupa la forma de esperarla y esperarla y esperarla,
entre un desvarío y otro desvarío recordé que no tomo café,
que no soporto esta esquina,
que no me gusta sentarme a esperarla,
que no me gusta recordarla,
pero de todo esto, lo que mas me gusta
es saber que en cierto modo usted es mi compañera de ausencia.



Crónica de una muerte no anunciada

¿Quién lo diría?
El odio duele mas que el amor o
en este caso concreto odiarte es mas doloroso que amarte,
y es que es tanto el odio, tan poca la vida y tan poco lo que me queda de corazón
que este odio tan grande, este rencor del tamaño de tres corazones
esta terminando con el mío tan roto y tan corazón.

Me has hecho tanto,
y sin estar has hecho aún mas,
porque tu ausencia se como los pedacitos de corazón
y aniquila la valentía y la estrategia para olvidarte

Ante mí, dos alternativas:
Olvidarte o morirme con tu recuerdo.
Opto por la primera no obstante que la segunda habita en cada uno de mis pasos
mi vida es una farsa dividida en tres actos y un intermedio interminable
Acto primero: Pasado lacerante: Aparezco yo contigo, haciéndote el amor a fuerza de cuerpo y espada, luego en la escena segunda tú sobre mi, con ese juego de dominar voluntades, y entre sexo y sexo hacemos el amor una y otra vez, por monótono que puda escucharse el drama escénico no lo es, no lo es y no lo es. Escena seguida a la que hemos nombrado tercera tu cuerpo desnudo, mi cuerpo desnudo, el agua tibia de la regadera y un trozo de nosotros habitando el mundo de las sábanas sudadas. Esto véase cada noche, cada mañana y de pronto los salvajes que solo hacían el amor por instinto, eran sorprendidos con charlas interminables en el parque y él o sea yo y ella o sea tu, caminaban abrazados a ilusiones y sueños que por respeto al autor es decir nosotros, no serán reproducidas en este escrito.
Segundo Acto: Aquí es donde las dos alternativas antes citadas cobran vida...
Lucha por no morirme en el intento de olvidarte, o lo que es igual, incertidumbre del presente, escena única, aparece un cadáver aparentemente aún con vida, camina por el borde de la tierra conocida, como eunuco, como monje, como abstemio en contra de su voluntad, con la cabeza agachada. Odiando, odiando y tres veces odiando, y así como odia, el individuo este se va consumiendo en su intento de ausentarse del mundo. Escena segunda el desamor y las cuatro formas de odiar y morir en el intento. Escena altamente violenta para ser escrita en lo que pretende ser un poema, pero imagínese el lector la gravedad de la tácita escena.
Aquí llega el largo y tenebroso intermedio... las ganas de morir, los suicidios frustrados por cobardía, y la posibilidad latente de tu regreso, todo eso en seis meses de incertidumbre y de no hacerle el amor a tu cuerpo.... Se presenta en este intermedio largo y relativamente corto, calificación a mi vida del 1 al 10: 5.7, esperando que suba a 6 aunque de todos modos reprobaría. Trágico y lúdico, mas bien sarcástico sube al escenario el entreacto con el resumen del que debieraolvidarse primer acto....
Tercer Acto: Futuro Incierto. Aparece un tipo sin esperanzas, parado al centro de una calle vacía y no sabe que hacer sin ti.

UNA HISTORIA, UN RECLAMO Y UNA POSDATA EN QUINCE EPISODIOS

Primero


Él, camina cabizbajo por cualquier calle
Ella, sentada, en la misma banca del mismo parque, del mismo siempre
Él, futuro incierto
Ella, presente imperfecto
Él, toma una coca cola fría
Ella, prefiere el té helado aunque él no lo sabe
Él, se detiene en la parada de autobús
Ella, sin saberlo esta cerca de esa parada de autobús
Él, sube al autobús sin levantar la mirada
Ella, cierra el libro, ni siquiera ha visto el autobús.
Él, nueve y catorce, la cena
Ella, diez cuarenta y siete algo de televisión, no la ve realmente, solo la prende.
Ellos sencillamente no se conocen.

Segundo


Ella camina como siempre, distraída
Él, hace como que camina, en realidad no va a ninguna parte
Ella después de trabajar, a su banca, esta ocupada
Él se ha sentado por error, en realidad ni siquiera estaba cansado
Ella a punto de decir algo al respecto.
Él, ni siquiera la mira.
Ella decide irse a sentar a otro lado
Él, ni siquiera se da cuenta
Ella Sagitario
Él cualquier signo le da igual, menos Sagitario
Ella 28 años
Él, ha cumplido treinta los últimos tres años.
Ella come una ensalada
Él ama el sushi aunque esta vez se ha conformado con no comer nada.
Ella, tiene que irse
Él no tiene idea y tampoco tiene prisa.
Ella administra una oficina de esas que él odia
Él poeta, maestro y un poco de todo
Ella se va, lo ve a él, no sabe si reclamando su banca o realmente deseando verlo
Él siente su mirada, voltea, simplemente la ve.
Ella ha visto algo en él que ni siquiera él ha visto
Él solo ha visto los senos de perfil de ella, le han gustado.


Tercero

Él la banca
Ella llega tarde
Él la mira, esta vez mira sus senos y sus piernas
Ella lo sabe, no le importa
Él no la mirará a los ojos por nada
Ella busca su mirada contra todo
Él admira y ama al Che Guevara
Ella votó por el PAN en las últimas elecciones
Él, por cierto, no votó, no cree en la demagogia de país en el que vive
Ella se sienta a su lado, ensalada otra vez
Él no esta dispuesto a renunciar a su página política de la Jornada
Ella habla por primera vez,
Él no lo puede creer, la mujer de los senos hermosos le ha dirigido la palabra

Cuarto

Ella ha pedido malteada de fresa
Él no gusta de lugares encerrados
Ella pensaba que hacía mucho frío, por eso eligieron ese café
el citado café no sabe que hará historia
política… primer fracaso
el zurdo de fábula y ella de una ultraderecha que no conoce…
las preguntas salieron por la ventana
las respuestas se escondieron debajo de la mesa…
a él no le gustan los lugares cerrados,
ella tienen mucho frío… le tiemblan las manos,
la derecha de frío, la izquierda de ansiedad de agarrar la mano de él,
Él, no se ha percatado de eso… pero su pierna ha sentido el calor de la pierna de ella…
Ella comienza a hablar de su vida… en tres minutos ha terminado
Él no recuerda su vida inmediata, por eso habla de política..
Ellos, su primera cita, un fracaso…
Él no cree volver a verla, pero no sabe lo que quiera
Ella solo sabe que no sabe nada de él…

Quinto

Él silencio,
Ella silencio
La plaza repleta de gente
Él, ojos grises
Ella color incertidumbre
Ellos a unos cuantos segundos de besarse
La plaza repleta de gente
Él… se ha quitado los lentes
Ella, cualquier pretexto sería bueno para voltear a ver a la gente
La gente de la plaza no los ve, no tiene pretextos
Los labios de ella ansiosos
Los de él a punto de hablar de política
Ella, lo ha callado con un beso
La plaza repleta de gente
Él se ha quedado callado
La plaza aparenta un dieciocho de octubre.
El beso… aunque común ha hecho del poeta un idiota y de una Sagitario una poesía.

Sexto

Ella sabe lo que pasará, la luz es poca
Él, torpemente trata de decir algo, la luz es poca
Ella, ha aceptado sin palabras el inevitable cuerpo a cuerpo, la luz es poca
Él, pensó en velas, incienso
Ella no pensó en nada… sin embargo esa mañana se depiló las piernas
Él fuego
Ella cenizas…
La habitación hecha una idiota viendo a dos idiotas esperando que el otro sea menos idiota y de una vez por todas rompa toda la ropa del otro, con los dientes, con una navaja, con las fantasías guardadas en el baúl de la moral
Ella se sienta en algo parecido a un sofá y los libros alrededor le confiesan la vida que él ha callado
Él misterioso le acerca un libro con un separador de papel amate entre sus páginas…
Ella toma el libro…
El libro continúa la historia que comenzó aquel café…
Ella lee la página doscientos cincuenta y seis de una vieja antología de Mario Benedetti… al poeta lo desconoce pero el poema es muy claro “Una mujer desnuda y en lo oscuro”
Ella derrama una lágrima y el rimel se corre…
Él, por primera vez desde aquel incidente en la banca sonrie.
Ella se acerca a la luz de una vela, se quita las ropas lentamente, queda totalmente desnuda y le pregunta ¿de verdad genero una luz propia?
Él no puede dejar de mirar los senos morenos… eran como los imaginaba y un poco mas, con un par de pezones pardos erectos queriendo ser mamados…
Ella, belleza, éxtasis, desnudez plena, piernas perfectas, cintura a la altura de la cintura y el monte de venus apenas poblado de vello perfectamente delineado es toda néctar…
Él se come los pezones uno a uno, una y otra vez , una y otra vez
Ella se consume con el dedo de la mano izquierda de él que ha acertado el clítoris…
Él… erecto hasta donde nunca imaginó
Ella, lame el pene y los contornos de la figura de él..
Ellos una y otra vez y cada vez mas ellos,
Un hombre y una mujer desnuda en los oscuro son mucho mas que dos o algo así recita el libro que entre los contornos de esa especie de sillón solo los observa como bestias,
Saciándose el uno al otro una y otra vez, una y otra vez…
Cada vez importa menos quien es él y quien es ella y donde empieza el uno y el otro
El la penetra a ella o ella es quien lo penetra a él,
a estas alturas de le fiebre que mas da, son uno, o son dos haciendo uno que no es lo mismo ni es igual…
Él olvido poner la música de fondo,
Ella olvido que existe la música, solo siente lo que hay en el fondo
y el ha sido también profanado en su fondo,
ha sido penetrado hasta donde nadie sino ella conocen…
Ella sobre él
Él sometido
Ella es su poesía
Él es la tinta que se derrama dentro de ella
Ellos poesía
Él ha creído en dios por dos minutos
Ella es dios derramado sobre un mortal entregado
Ella cima
Él envidiando el mundo al que ella se ha ido
El libro en la página doscientos cincuenta y siete gritando “y es una gloria no ser inocente”
Ellos derramados el uno en el otro…
Ella desvanecida ha decidido preguntar su nombre
Él no responde…
Ella dice su nombre al oído de el…
Él le cierra los labios con un beso… no quiere saberlo…
Ella ha quedado sin nombre
Él quiere nombrarla cada día distinto
Ellos han hecho de hacer el amor un acto de complicidad entre dos que no se llaman de ninguna manera.
El libro testigo no mudo de una historia como cualquiera pero con algo mas que no la hace cualquiera.


Séptimo

Ella ha llegado temprano
Él ha llegado tarde
Ella ha llevado flores amarillas a él
Él ama las rosas amarillas, pero odia que le regalen flores
Ellos se aman, pero seguramente no lo saben
Ella ensalada
Él sushi de ayer
Ellos a la mesa, aún se desean
Ella se desnuda
Él apaga la luz
Ellos se devoran poco a poco
Ella encima de él
El no ha recitado un solo verso
Ellos ya no son dieciocho de octubre, se han vuelto un poco de diciembre.
Ella sigue sin saber su nombre
Él se inventa cada vez un nombre nuevo y a ella le ha llamado últimamente le ha llamado Sofía…
Ellos se han desvanecido sobre la cama, con sábanas parecidas a las de ayer, pero les falta algo.
Ël, por fortuna ha devorado sus senos.
Ellos, sin darse cuenta llevan mas de quinientos días juntos.

Octavo

Ella llora bajo la lluvia,
Él sigue gritando que va a cambiar al mundo
Ella lo ama, lo quiere, pero esta convencida de que el mundo no cambiará
Él le ha gritado
Ella lo ha escuchado como una daga en el cuello cortando las arterias
Ellos han peleado porque el mundo no es igual después de tantas noches haciendo lo mismo y tantos días haciendo lo mismo
Ella lo ama
Él la ama en cierto modo
Ella ha pensado en irse de casa
Él ha pensado varias veces en quemar la casa palmo a palmo
Ella no puede seguir trabajando tanto
Él se sienta por horas frente a su escritorio y no ha podido escribir una sola palabra en semanas.
Ellos no han prendido velas ni han tomado malteadas de fresa y el libro de poemas está arrumbado y ya no les dice nada.
La plaza repleta de gente.
Ella llora. Le importa una madre como se llame ese pinche seudo poeta de mierda..
Él se siente un pinche seudo poeta de mierda.
Ella llega mojada a casa.
Él silencioso le acerca una toalla, sabe que la quiere, al fin y al cabo la necesita
Ella acepta la toalla
La casa, se queda hecha una imbécil mirando a dos imbéciles incapaces de hacer nada
La cena fría. Ella no tolera mas la ensalada. El un jamón serrano que para el salario de ella es un lujo.
Ella habla del trabajo
Él prefiere no escuchar
Ella no obstante sigue hablando del trabajo y lo difícil que es cargar con todo
Él alude a la poesía que no ha escrito, al libro que no ha publicado y al éxito que parece no llegar por ninguna parte.
Ellos tan amantes y tan condenados al destino de dos que se vuelven cada día mas convencionales…
La noche esta vez, no los vio hacer el amor

Noveno

Él frustrado, ha dejado de mirar los senos de ella por mirar el suelo
Ella frustrada luchando contra la frustración ha dejado esa oficina
Él tendrá que dar clases de nuevo, su obra maestra tendrá que esperar
Ella ha comenzado a tomar café y a fumar
Él detesta el aroma del cigarro y el aroma de ella comienza a incomodarle
Ella se duerme a las nueve y veinte
Él se acuesta sin dormir a las diez cuarenta y ocho
Ella se masturba en las mañanas mientras el se baña y se masturba en la regadera
La cama se pregunta ¿no sería mejor si juntaran sus masturbes en algo como lo que antes hacían?
El calendario ha dejado de decirles algo significativo.
Octubre ha pasado.
Ellos no se han percatado de ello.
Él la ama.
Ella lo ama.
Ellos no lo saben.

Décimo

Él se ha fijado en los senos de otra, morenos, exquisitos
Ella ha comenzado a escuchar palabras al oído de aquel
Ellos han sonreído después de varios meses
Él le ha hecho el amor pensando en los senos de aquella
Ella ha tenido un orgasmo después de meses escuchando la voz de aquel
Aquellos duermen.
Él acaricia los senos de ella pero besa los de aquella
Ella se deja penetrar por el de las palabras al oído
Él ya no es un poeta frustrado
A ella ya no le importa, sabe que nunca publicará
Aquellos han salvado a ellos sin saber que en realidad los han condenado.

Décimo primero

Él regresa tarde de no hacer nada
Ella no reclama, en realidad no le importa
Él silencio
Ella silencio
Aquella piensa un poco mas en él.
Aquel ha pensado en formalizar con ella.
Ellos cenan en silencio con las velas encendidas.
La cena es tragada junto con la verdad en sus gargantas.
Él la mira con los ojos grises de aquella vez en la plaza
Ella solo mira los lentes.
Los lentes han podido perpetuar la mentira un poco mas.
Aquella es miel para el poeta
Aquel no habla nunca de política ni quiere cambiar el mundo.

Décimo segundo

Él se sienta frente a ella
Ella., silencio total
Él, la verdad
Ella, el oído perturbado
Él se irá
Ella tiene algo que decir
Él habla de aquella
Ella habla de aquel.
Ellos se ven con esa gran mirada de amor que los ha unido tanto tiempo
Ella se disculpa con reservas
Él se disculpa a su manera: culpando
Ellos nunca aprendieron a pedir perdón
El perdón ya no es necesario.
El se irá
Ella no piensa quedarse
Él sirve dos copas de vino
Ella observa y prende la vela que prendieron la primera vez que hicieron el amor
Él ha definido al fin el color de sus ojos
Ella levanta su copa, sin darse cuenta ha dejado de pensar en aquel por un momento
Él ha mirado los senos de ella y se ven tan firmes, lo había olvidado
Ellos chocan sus copas y brindan por ellos
Ella derrama una lágrima
El tiene un nudo en la garganta…
Ella se desnuda y le pregunta llorando “¿de verdad tengo luz propia?”
Él se desnuda, se miran el uno al otro, se hacen mil preguntas…
Ella le lame todo el cuerpo
Él se estremece y besa esos senos como si fuera la última vez o quizá porque lo es, pero los besa una y otra vez
Se han penetrado el uno al otro, aquellos no han estado en esa cama tantas veces profanada por los cuatro sin saberlo el uno del otro…
Ellos lloran
El ha eyaculado en ella con todas sus fuerzas
Ella se llena de él y se derrama como queriendo dejar huella y le ha arañado la espalda
Amanece… ella se ha ido
Amanece, él se ha quedado solo…
Ellos no existen mas… ellos se han despedido y saben que es para siempre…

Décimo tercero

Ella de vez en vez extraña que alguien quiera cambiar al mundo.
Él, a veces se harta de tantas pláticas de política y esas cosas
Aquella no es ella
Aquel no es él
Es dieciocho de octubre y el y ella se han acordado
Aquel la ha notado distante ese día
Aquella no pudo hacerle el amor esa noche
Ella soñó con él
Él soñó con ella
Ellos se preguntan el uno por el otro…
Ellos se extrañan
Ellos se aman

Décimo cuarto

La plaza repleta de gente.
Él leyendo a Benedetti, no quiere volver a casa
Ella caminando, recordando
Él piensa en ella
Ella viene acompañada de aquel.
Él está en la página ciento veintitrés de “La Tregua”
Y de pronto piensa tanto en ella.
Aquel se detiene a mirar los relojes en los puestos ambulantes
Ella aburrida camina esperando encontrarle a Él pero sabe que Él no ha regresado a esa plaza en mucho tiempo
Él siente un aire de nostalgia y levanta la cabeza
Ella lo ha visto e incrédula camina hacia él, se detiene frente al poeta frustrado y todavía luce como un poeta frustrado.
Él levanta la mirada y ve ese par de piernas morenas, las reconoce de inmediato… luego reconoce los senos y finalmente se detiene en su mirada
La plaza esta poblada de gente…
Ellos crean un silencio que parece eterno…
Ella no habla
Él tampoco dice nada
Ella le quita los lentes para mirar esos ojos grises
Él no se resiste
Ella mira los labios de él
Él mira los labios de ella
Ella sabe lo mucho que lo ama, lo mucho que lo extraña pero no sabe que decir
Él la ama mas que nunca en su vida, la desea, la necesita…
Aquel ha dejado de ver relojes y la esta buscando a Ella…
Ella solo dice “Me llamo Elena”
El dice “Me llamo Emanuel”
Ella comienza a llorar
El comienza a llorar
Ella dice: “Adiós Emanuel”
El dice: “Adiós Elena”
Aquel la toma del brazo, se van.
Él se queda mirando, derramando lágrima tras lágrima una tras otra, una y otra vez.

Décimo Quinto

Emanuel solo piensa en Elena.
Elena solo piensa en Emanuel.
Ellos nunca se volvieron a ver.


Extraño extrañarte

En un descuido me he visto hojeando las viejas cartas
y es raro, pero todas dicen los mismo,
la tinta no cambia a pesar de las decepciones
y ya ves, uno se topa de frente con los recuerdos..
es extraño, no te extraño mas,
y como extraño extrañarte
como hace falta de veras ese vacío entre yo y la almohada
que se repite a sí misma como si le faltara algo.
Que raro, de pronto mirando ese papel arrugado
me he metido en recuerdos que una y otra vez juré, y volví a jurar guardar en el archivo
pero se me olvida, se me olvida de pronto que el corazón no tiene archivos
solo cajones y cajones a los que no les cabe nada,
los he llenado de tanta porquería,
de tantas fotos rotas
extraño extrañarte, porque no debiera,
porque dije “ya no mas” y esta vez (raro en ti) estuviste de acuerdo
extraño extrañarte
porque antes, en esos días en que me revolcaba por tu ausencia,
en esos en los que no me levantaba de la cama para no perder tu aroma lejano,
y ahora que su ausencia no es mas que un hueco común,
un vacío como el hambre o ni siquiera como el hambre, extraño extrañarte
es raro y extraño extrañarte porque hace no mas de diez minutos
me regocijaba con una canción de esas que hacen llorar pero
que a mi dejaron de dolerme hace tiempo,
y ahora, sin canción, se escapa una lágrima,
y lo peor, aunque aún no comprobado… parece que es por ti,
y por algo que seguramente te llevaste y me hace falta.
En un descuido me sorprendí extrañándote.
Y es extraño extrañarte, y a veces como extraño extrañarte.



Adiós accidental

No era mi intención escribir un adiós,
pero ahora que te vas, y te vas para siempre,
te dedico este pedazo de poema
de un poema que debiera escribirse y sin embargo te vas
y es para siempre
de nada sirven ya mis plegarias, mis promesas, mis rabietas
incluso este pedazo de poema no sirve para un carajo
pero te vas, y es para siempre y yo,
escribo pues este adiós, con tono solemnemente melancólico
te pido por favor llévate la daga con la que iba a cortarme las venas el día de tu partida,
es evidente que no lo haré porque soy valientemente cobarde,
llévate todos mis zapatos y regálaselos a un pordiosero, yo ya voy a caminar descalzo y además voy a caminar poco,
toma estas veinte cartas que me escribiste, te devuelvo todas tus palabras para que puedas usarlas de nuevo, ¿de que vas a servir sin ellas? Tómalas, tienen algunos “te amo” que seguramente sirven todavía, y entre líneas hallarás también consejos para conquistar un corazón.
Te vas y nada queda de ti si no tu ausencia, tu aroma y el hueco en costilla izquierda.
Si pudiera te daba mi corazón para que lo llevarás contigo, pero es una víscera, llena de cartílagos y para que coño iban a servirte.
Además no me voy a morir porque te vayas, pero aún voy a vivir porque te vayas.
Quisiera acompañar con una música tenue y adecuada tu partida,
pero hace tiempo que tus oídos no escuchan nada.
No era mi intención, lo juro, despedirme
pero ya que te vas
ya que te me vas, mi mujer de tantas noches
tómate una copa de vino
y vamos a brindar, no por lo que fue, eso ya no es,
vamos a brindar con el pecho erguido por lo que será
por ti, y por él, por mi y por ella,
porque seamos desdichadamente felices
y porque una vez cada cuando nos acordemos el uno del otro
y nos dediquemos esa lágrima fugaz.

No quería escribir un poema de despedida
pero te vas y has dicho “para siempre”
y yo me despido al estilo de los de mi estilo
llévate también una bufanda para el frío y este libro viejo para el calor
y llévate tu desnudez que esta ahí tirada bajo la sábana
mira que si la dejas, no respondo y quizá puedas necesitarla algún día mas que yo.

No pensé que diría cuando te fueras
y no quiero pensarlo ahora
ya ves, yo siempre diciendo lo que pienso
y ahora no pienso lo que digo
así nos pasa a los que vemos que se va a quien tanto amamos
y se va, porque tiene que irse y además dice que es para siempre.

Llévate algo para el camino,
no sea que te dé hambre
una manzana, un pan con mermelada,
y un pedazo de mis labios, no te doy todos los labios
porque quiero besar a alguien algún día,
no a ti, no te preocupes, ahora entiendo que es para siempre.

Pon tu maleta en el suelo un momento,
deja que suene el reloj para que quede marcada tu partida para siempre…

¿No quieres llevarte la cama? ¿las paredes? ¿las sábanas? ¿la regadera? ¿el ropero? ¿el suelo? ¿la alfombra? ¿la radio? ¿el saxo? ¿la guitarra? ¿la pluma fuente? ¿la puta vela? ¿el pinche cuadro estúpido de la pared de la sala? ¿la pinche sala entera? ¿la foto con esa estúpida sonrisa?

Anda, llévate un poco de acá, que yo me quedo sentadito sin decir nada
mientras tu te llevas mi vida en esa maleta llena de vestidos vacios.

No era mi intención despedirme, ni escribirte un poema inservible.

Pero tu te vas, ¿y que le vamos a hacer? Te vas para siempre.


®2006,  Andrés Castuera-Micher. Del desamor y otras formas de morir.

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